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Política

AFA-gate. La trama secreta de la movida política de “Chiqui” Tapia para traer a Nahuel Gallo

El cuestionado presidente de la AFA vio una oportunidad para reivindicarse ante la sociedad. Además de mostrar que tiene poder político, incluso internacional, para enfrentar las embestidas del gobierno libertario de Javier Milei.

04 de marzo de 2026, 15:29
La trama secreta de la movida política de “Chiqui” Tapia para traer a Nahuel Gallo
El presidente de la AFA, Claudio "Chiqui" Tapia, fue protagonista del inédito viaje del gendarme Nahuel Gallo, luego de ser libertado por el gobierno venezolano. (La Voz Archivo)

Ahora se entiende la furia del presidente Javier Milei contra el kirchnerismo en la asamblea legislativa del domingo pasado. Minutos antes de dirigirse al Congreso, mientras ultimaba detalles en la quinta presidencial de Olivos, el jefe del Estado recibió del canciller Pablo Quirno una noticia que le cambió el semblante: el gendarme Nahuel Gallo había sido liberado, pero estaba a punto de embarcarse rumbo a la Argentina en un vuelo privado pagado por la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), conducida por su rival más incómodo en los últimos tiempos, Claudio “Chiqui” Tapia.

La maniobra del presidente de la AFA, impulsada por el Gobierno venezolano y por el kirchnerismo, tomó por sorpresa al oficialismo libertario. Ni siquiera los aceitados contactos internacionales de Milei con la Casa Blanca le permitieron anticipar las gestiones reservadas que Tapia había iniciado 10 días antes para asestar un golpe de efecto político: repatriar a Gallo, detenido en Venezuela desde hacía 448 días.

Fuentes del PJ nacional consultadas por La Voz admitieron que Tapia contó con un espaldarazo decisivo de la vicepresidenta Delcy Rodríguez, quien ejerce interinamente el poder en Venezuela. Según esas versiones, la dirigente chavista se resistía a concederle a Milei –su enemigo declarado– el rédito político que implicaba la liberación del gendarme.

Las gestiones habían comenzado semanas atrás, a través de los contactos que el kirchnerismo aún conserva con el chavismo gobernante, pese a la detención en Estados Unidos del expresidente Nicolás Maduro. Rodríguez permanece al frente del Ejecutivo venezolano tras un acuerdo con Donald Trump y, presionada por Washington, inició un proceso de liberación de presos políticos.

La foto que enfureció al presidente Javier Milei: Nahuel Gallo, a punto de embarcarse en un vuelo privado en Caracas, para regresar a nuestro país acompañado por dos dirigentes de la AFA. (Gentileza Clarín)
La foto que enfureció al presidente Javier Milei: Nahuel Gallo, a punto de embarcarse en un vuelo privado en Caracas, para regresar a nuestro país acompañado por dos dirigentes de la AFA. (Gentileza Clarín) ((Foto: gentileza))

Desde el inicio, Delcy Rodríguez y su hermano Jorge Rodríguez, el poderoso presidente del Parlamento venezolano, sabían que Gallo debía ser liberado. Pero no querían que la foto final beneficiara a Milei, quien había celebrado con euforia la caída en desgracia de Maduro.

Contactos chavistas

El tablero estaba claro: el Gobierno provisorio venezolano debía liberar a Gallo, aunque se negaba a entregarle en bandeja un logro político a Milei. En ese punto entró en escena el kirchnerismo, que mantiene puentes abiertos con Caracas desde los tiempos del liderazgo de Hugo Chávez.

Dos semanas atrás reapareció en la trama el exembajador argentino en Venezuela durante el kirchnerismo, Oscar Laborde. Con vínculos fluidos tanto en Caracas como en el entorno de Cristina Fernández de Kirchner y del gobernador Axel Kicillof, Laborde conocía de primera mano el caso Gallo, porque varios meses atrás intentó mediar.

En diciembre de 2024, Laborde fue denunciado por la entonces ministra de Seguridad nacional, Patricia Bullrich, por una supuesta "traición a la patria" por haber intentado mediar en el conflicto contactándose con la madre del gendarme detenido para negociar su liberación con su amigo Maduro, con quien mantenía trato directo.

Según reconstruyen fuentes políticas, fue el propio gobierno venezolano el que se comunicó con Laborde para explorar una alternativa que evitara una entrega directa del gendarme a la Casa Rosada. En ese esquema comenzó a tomar forma una salida indirecta: traer a Gallo sin involucrar formalmente a la administración Milei.

Así surgió el nombre de “Chiqui” Tapia, titular de la AFA y uno de los hombres fuertes de la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol), que preside el paraguayo Alejandro Domínguez. Acostumbrado a viajar por compromisos institucionales y con vínculos en distintas federaciones, Tapia aparecía como una figura funcional a la operación del Gobierno venezolano y de algunos personajes del kirchnerismo.

El contacto con Tapia lo realizó Jorge Giménez, presidente de la Federación Venezolana de Fútbol y dirigente cercano al poder chavista. Giménez y Tapia acordaron que Gallo regresaría al país en un vuelo privado contratado por la AFA.

La imagen proyectada sería clara: el presidente de la casa del fútbol como gestor de la liberación del gendarme, detenido en 2024 cuando ingresó a Venezuela para visitar a su esposa y a su hijo recién nacido.

Complicaciones judiciales

Sin embargo, la operación encontró un obstáculo inesperado. Tapia tenía una prohibición judicial para salir del país, por la causa motorizada por Arca, por el supuesto delito de la AFA de no pagar impuestos.

La semana pasada, Tapia había solicitado autorización para viajar a Venezuela, con el objetivo de visitar instalaciones deportivas, pero el juez Diego Amarante le denegó el permiso. El presidente de la AFA ya sabía que el destino era Caracas y que el objetivo era regresar con Gallo; en la Casa Rosada, en cambio, nada sabían sobre esta movida.

Impedido de abordar el avión, Tapia envió a dos dirigentes de su máxima confianza: Luciano Nakis y Fernando Casares. Fueron ellos quienes volaron a Caracas y regresaron el domingo pasado con Gallo, en el avión privado costeado por la AFA.

Nakis, prosecretario de la entidad, es hijo de Noray Nakis, histórico dirigente de Deportivo Armenio y de Independiente de Avellaneda. Fue Noray padre quien le obsequió a Julio Humberto Grondona el ya célebre anillo con la inscripción “Todo pasa”.

El joven Nakis había ganado notoriedad en 2024, por una escena que se volvió viral: durante un partido ante Canadá por la Copa América de aquel año que se jugó en Estados Unidos, y que ganó Argentina, fue captado secándole a Tapia la transpiración en su nuca.

El dirigente Luciano Nakis, secándole la nuca a "Chiqui" Tapia, durante un partido de la Copa América 2024, que se jugó en los Estados Unidos. (La Voz / Archivo)
El dirigente Luciano Nakis, secándole la nuca a "Chiqui" Tapia, durante un partido de la Copa América 2024, que se jugó en los Estados Unidos. (La Voz / Archivo) ((La Voz / Archivo))

El domingo pasado, una hora antes de que Milei hablara ante la asamblea legislativa en el Congreso, comenzó a circular la foto de Gallo en la escalinata de un avión, flanqueado por Nakis y por Casares. El impacto informativo fue inmediato y opacó la antesala del mensaje presidencial.

Tal vez por eso, en su discurso, Milei evitó mencionar el caso Gallo, cuando ya se había oficializado que había sido liberado. En ese momento, el gendarme volaba rumbo a Buenos Aires en el avión pagado por la AFA, aunque sin la presencia de “Chiqui” Tapia.

El operativo –que algunos en la oposición describen como un intento de “limpieza” frente a las causas judiciales que rodean al titular de la AFA– no fue perfecto. Pero, al menos en la noche del domingo pasado, logró su cometido político: descolocar al Presidente y encender su furia contra el kirchnerismo, que fue la nota más destacada de su vehemente discurso.