Gobierno de Javier Milei. ¿Es sostenible la calma en el dólar?

Mientras sigue habiendo demanda de dólares para ahorro y la producción local muestra comportamientos dispares, la pregunta clave es: ¿se puede mantener esta calma sin poner en riesgo el empleo y la competitividad del país?

31 de marzo de 2026 a las 03:58 p. m.
¿Es sostenible la calma en el dólar?
Argentina. Se mantiene estable el dólar.

Después de muchos años en los que los saltos en el valor del dólar generaban tensión e incertidumbre, que el dólar esté tranquilo aparece como una señal de alivio. Pero esa calma tiene una contracara: con una inflación todavía alta, implica que el valor real del dólar va cayendo poco a poco. Si desde octubre el dólar hubiese acompañado a la inflación, hoy debería superar los $ 1.600. Sin embargo, sigue en torno a los $ 1.400.

En este contexto, muchas personas encuentran especialmente atractivo al dólar para ahorrar. No se trata de un fenómeno nuevo, sino que responde a años de desconfianza en el peso. De acuerdo a datos del Banco Central, entre enero y febrero de 2026, las personas humanas atesoraron U$S 4,9 mil millones.

El motivo por el cual esta presión de demanda no se traduce en un aumento en el precio del dólar es porque existe una oferta que la sostiene. Durante el mismo período, ingresaron al país U$S 4 mil millones por superávit comercial (la diferencia entre exportaciones e importaciones) y U$S 3,8 mil millones por préstamos a empresas privadas.

En conjunto, esto significa que una parte importante de los dólares que ingresaron al país no se destinó a la producción, sino al ahorro. Lo cual plantea dudas respecto de su sostenibilidad a largo plazo, especialmente cuando el ingreso de dólares no refleja una mejora generalizada y sostenida en la economía, sino que se debe a la contención de importaciones y a la toma de deuda en el exterior.

Qué implica para la producción y para el empleo

La apreciación gradual de la moneda termina encareciendo la producción en el país. Por eso, suele decirse que reduce la competitividad y desincentiva la producción local.

A este escenario se suman la falta de crédito y las altas tasas de interés, que son en parte consecuencia de una política monetaria restrictiva diseñada para controlar la inflación. La falta de crédito impide que muchos proyectos rentables se concreten, ya que no cuentan con financiamiento.

Argentina. Se mantiene estable el dólar.
Argentina. Se mantiene estable el dólar. (Archivo)

Al mismo tiempo, las altas tasas de interés compiten directamente con la inversión productiva. Cuando una persona evalúa emprender un negocio, compara esa opción con una alternativa de menor riesgo: invertir el dinero para que genere intereses. Si esa alternativa ofrece un rendimiento alto, la inversión productiva debe generar una rentabilidad aún mayor para ser viable.

Para completar el escenario adverso, a lo anterior se suma un conjunto de distorsiones, entre las que se destacan las impositivas, que terminan desalentando la producción en muchos sectores. Aunque el estimador mensual de actividad económica (Emae) de enero de 2026 muestra que el agro, la energía y la minería están en expansión, la industria, el comercio y los servicios siguen enfrentando dificultades.

En términos sociales, el problema se magnifica si se tiene en cuenta que precisamente los sectores que continúan más débiles son los que más empleo concentran. Con lo cual, aunque la actividad global crezca, muchas personas no observan cambios en su vida diaria en términos laborales y de ingresos.

¿Es posible producir más sin comprometer la estabilidad?

La calma en el dólar es importante, pero no suficiente. Especialmente cuando afecta a la producción y al empleo. Para que esa calma sea sostenible, es imprescindible avanzar hacia un régimen cambiario, monetario y financiero definitivo.

Esto implica eliminar el remanente del cepo, permitir la libertad de transacciones cambiarias y dar curso legal al dólar, de modo que el tipo de cambio y las tasas de interés se determinen por el mercado. Así se evitarán riesgos de apreciación cambiaria y se facilitará el crédito, tanto en pesos como en dólares, lo que fomentará la inversión y la actividad económica.

Acelerar la normalización podría traer consigo tensiones a corto plazo en términos inflacionarios. Sin embargo, a diferencia de otros períodos críticos, si el Gobierno mantiene el equilibrio fiscal y evita desórdenes monetarios, esos costos deberían ser manejables.

La verdadera prueba para la economía no sólo será que el dólar se mantenga estable, sino que la actividad productiva se reactive y el empleo se fortalezca.