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Política

Argentina. Crece el PIB, pero sube el desempleo: ¿qué explica este fenómeno?

En los últimos dos años, la economía argentina mostró señales de recuperación. La producción creció, la inflación comenzó a bajar y el país avanzó hacia una mayor estabilidad macroeconómica. Pero la gran pregunta es qué pasó con el mercado laboral: ¿este crecimiento estuvo acompañado por una mejora en el empleo?

23 de marzo de 2026, 16:16
Crece el PIB, pero sube el desempleo: ¿qué explica este fenómeno?
En aumento. El desempleo en Argentina.

En el último trimestre de 2025, el mercado laboral mostró un deterioro inesperado. La tasa de desempleo subió de 6,4% a 7,5%, pero lo más relevante es que este aumento no se explicó por una mayor cantidad de personas buscando trabajo, sino por una caída en el nivel de empleo. Al mismo tiempo, empeoró la calidad del trabajo: disminuyó el empleo asalariado registrado y creció el trabajo por cuenta propia, en muchos casos sin registro ni aportes.

Este comportamiento contrasta con la evolución de la economía, ya que, en paralelo, la actividad mostró una recuperación sostenida y el producto interno bruto acumuló dos años de crecimiento. Sin embargo, esa mejora no alcanzó para revertir el estancamiento de largo plazo ni para generar empleo. Entre el cuarto trimestre de 2023 y el de 2025, la economía creció 4,8%, mientras el empleo urbano total cayó en unos 60 mil trabajadores y el empleo formal en empresas se redujo aún con mayor intensidad en casi 190 mil trabajadores.

Así, se consolida una brecha entre una economía que vuelve a crecer y un mercado laboral que no logra acompañar ese proceso. En ese contexto, la clave pasa por entender qué sectores están impulsando la recuperación y por qué ese crecimiento no se traduce en más puestos de trabajo. ¿Qué explica estas diferencias entre las distintas actividades económicas?

El heterogéneo comportamiento entre sectores

Parte de la explicación de por qué el mercado laboral muestra un mal desempeño es que la recuperación económica no fue uniforme entre los distintos sectores. En los últimos dos años, el crecimiento estuvo impulsado principalmente por el agro, la energía, la minería y la intermediación financiera, actividades que generan alto valor agregado pero requieren poca mano de obra. En general, son sectores más intensivos en capital que en trabajo: crecen a partir de inversiones, tecnología, escala y productividad, sin necesidad de incorporar grandes cantidades de personal. Además, en varios casos se desarrollan lejos de los principales centros urbanos, donde se concentra buena parte de la población económicamente activa.

En cambio, la construcción, la industria y el comercio, que tienen un papel mucho más importante en la generación de empleo, continuaron con un desempeño débil. Se trata de actividades con mayor capacidad para absorber trabajadores y con presencia más marcada en las ciudades, por lo que su estancamiento impacta de manera más directa sobre el mercado laboral urbano. En este contexto, surge la necesidad de impulsar a estos sectores, para que puedan recuperar dinamismo y acompañar el crecimiento.

El desafío es generar condiciones para sectores generadores de empleo

Para revertir esta situación, resulta clave sostener la estabilidad macroeconómica, con disciplina fiscal y un esquema monetario previsible que consolide la confianza y facilite el acceso al crédito.

Sin embargo, ese punto de partida no alcanza por sí solo. También es necesario avanzar en cambios estructurales que reduzcan los obstáculos que hoy enfrentan las empresas.

Entre ellos, aparece la necesidad de reorganizar el sistema tributario, reduciendo el peso de los impuestos distorsivos para mejorar la competitividad sin poner en riesgo el equilibrio fiscal. A eso se suma la modernización del marco laboral y la mejora de la infraestructura, dos factores que inciden de manera directa en los costos de producción y en la capacidad de expandir la actividad.

Sin estos cambios, los sectores más intensivos en trabajo seguirán teniendo dificultades para crecer y generar empleo formal. El desafío, entonces, no es solo sostener el crecimiento, sino lograr que ese crecimiento llegue a las actividades que más empleo generan. De lo contrario, la economía podrá seguir expandiéndose, pero sin saldar una de sus principales deudas: la creación de trabajo.