La Voz En Vivo. Reforma electoral: Pablo Salinas analizó el impacto de la Boleta Única y los desafíos de Milei para eliminar las Paso
En una entrevista con La Voz En Vivo, el analista político detalló las claves del proyecto enviado al Congreso y la estrategia del Gobierno para recuperar la agenda política
El Poder Ejecutivo Nacional formalizó el ingreso al Senado de su proyecto de reforma electoral, una iniciativa que propone cambios profundos en el cronograma, el modo de votar y el sistema de partidos en Argentina.
La propuesta incluye la implementación de la Boleta Única de Papel (BUP) a nivel nacional y la polémica eliminación de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO).
En diálogo con el streaming La Voz En Vivo, el politólogo Pablo Salinas analizó los alcances de esta medida y advirtió sobre las dificultades legislativas que enfrentará el oficialismo.
Según explicó, al tratarse de materia electoral, la reforma debe aprobarse obligatoriamente por ley y no puede ser dictada mediante un Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU).
El desafío de las mayorías especiales en el Congreso
Para que la reforma se convierta en ley, el Gobierno de Javier Milei necesita alcanzar mayorías especiales en ambas cámaras del Congreso. Salinas precisó que se requieren al menos 37 votos afirmativos en el Senado y 129 en la Cámara de Diputados.
“Ese número último, el de 129, creo yo que va a ser el más complicado de obtener para el gobierno”, señaló. Esta dificultad radica en que diversos bloques, como el PRO, el socialismo, la Coalición Cívica y el peronismo, ya manifestaron su rechazo a la eliminación de las Paso.
“Me da más fácil la cuenta de 129 para los que no quieren eliminar las primarias que para los que sí quieren, como el gobierno”, sentenció Salinas respecto al escenario en la Cámara Baja.
Boleta Única y el regreso del "casillero completo"
Uno de los puntos más debatidos del proyecto es la incorporación de un casillero de "boleta completa" en la Boleta Única de Papel. Este mecanismo permitiría a los votantes seleccionar todas las categorías de una misma fuerza política con una sola marca.
Salinas recordó que este casillero había sido eliminado en discusiones previas a pedido de partidos provinciales, pero que ahora el Ejecutivo busca restablecerlo para aprovechar el efecto "arrastre". “Cualquier ejecutivo quiere, si se siente seguro, jugar con el arrastre”, explicó el politólogo.
Además, el proyecto abre la puerta a que las provincias y municipios unifiquen sus fechas electorales con la Nación en una misma boleta. No obstante, Salinas cuestionó la viabilidad política de esta integración desde una perspectiva federal.
La estrategia política y el control de la agenda
Para el analista, la presentación de esta reforma responde a una necesidad del Gobierno de recuperar la iniciativa política tras semanas de perder el control de la conversación pública. Salinas vinculó este movimiento con los recientes anuncios sobre la intención de reelección de Milei.
“Creo que son todos intentos para desviar el foco de atención sobre las causas de corrupción, particularmente sospechas sobre el Jefe de Gabinete”, afirmó Salinas durante la entrevista. Según su visión, el oficialismo busca instalar temas que mantengan a la política a la vanguardia de lo que el Gobierno desea discutir.
Respecto a las Paso, Salinas indicó que su eliminación busca "allanar el camino" para el año próximo, atomizando a la oposición. “Si quitas la instancia de acuerdos, van a ir muchas fuerzas políticas atomizadas y el núcleo más duro hoy parece tenerlo La Libertad Avanza”, analizó.
Riesgos en el financiamiento y fragmentación partidaria
La reforma también aborda la alta fragmentación del sistema político argentino, que actualmente cuenta con más de 700 partidos de distrito y casi 50 de orden nacional. Si bien Salinas consideró positivo reducir esta cantidad, advirtió sobre la rigurosidad de los nuevos requisitos de afiliación y votos.
“Es una medida restrictiva casi única en el mundo si saliera eso”, señaló respecto a las exigencias para que un partido mantenga su personería jurídica. No obstante, su mayor preocupación reside en los cambios propuestos para el financiamiento de las campañas.
El proyecto eleva considerablemente el tope para aportes de personas privadas, lo que, según Salinas, podría afectar la calidad democrática. “A mí lo que me preocupa más es la opacidad que tiene el capítulo de financiamiento (...) puede atentar contra la calidad de la democracia porque probablemente se impulsen candidatos con la agenda de aquellos que tienen dinero”, concluyó.




