Elecciones. Cuánto cuesta una Paso y en qué se va la mayor cantidad de plata

La última primaria presidencial se realizó en 2023. Los ítems más importantes son la contratación del Correo, la seguridad en todo el país y la impresión de boletas. Ahora, el gobierno de Milei quiere eliminarlas.

22 de abril de 2026 a las 02:33 p. m.
Cuánto cuesta una Paso y en qué se va la mayor cantidad de plata
Elecciones Paso 2023: Mauricio Macri, Patricia Bullrich y Horacio Rodríguez Larreta, en el bunker de Juntos por el Cambio.

El Gobierno de Javier Milei volvió a colocar en la agenda política la eliminación de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (Paso). La decisión se apoya en el discurso de reducir el gasto electoral en un contexto de "motosierra" eterna. Sin embargo, cuando se observa en detalle cómo se compone ese gasto, la discusión se vuelve menos lineal y abre una pregunta más incómoda sobre qué parte del sistema se quiere recortar y si cumple una función importante.

Como referencia inmediata, están las Paso 2023, últimas elecciones primarias presidenciales, en las que Milei fue el candidato más votado y Juntos por el Cambio definió a Patricia Bullrich su candidata. Aquella votación permite dimensionar el volumen de recursos involucrados.

Primer dato: no existe un informe oficial del costo total de las Paso, por lo que para el cálculo de esta nota se tomó como base el conjunto de contratos adjudicados en 2023 (publicados en el Boletín Oficial) y se los dividió en partes iguales entre la primaria y la general. Además, se sumaron datos publicados en Infobae a partir de información oficial del gobierno.

Con todos esos elementos, el costo estimado de toda la Paso de 2023 rondaría los $ 35.571 millones. Al tipo de cambio oficial de ese momento ($ 365 pesos), equivale a unos 97 millones dólares.

El núcleo del gasto está en la logística. El contrato del Correo Argentino implicó para las Paso unos $ 10.770 millones. En dólares oficiales, superó los 29,5 millones. Ese monto representa cerca de dos tercios del gasto analizado.

Detrás, los operativos de seguridad a cargo del Comando General Electoral conformado por las Fuerzas Armadas, de Seguridad federales y provinciales. Según un informe del equipo de datos de Infobae, este ítem insumió un gasto estimado en $ 7.000 millones.

Le siguió la impresión de boletas, por lo que el Estado nacional destinó unos $ 6.000 millones, distribuidos a los partidos (que debían buscar imprenta y rendir luego el gasto, un tema polémico y poco transparente).

El dato del costo de la impresión de las boletas - hasta ahí, sábanas- no es menor porque el año que viene se utilizará la BUP (Boleta Única de Papel). De todas maneras, los costos serían similares.

El recuento provisorio de resultados, a cargo de Indra Sistemas, también mantuvo su relevancia. Para las Paso pasadas, el costo estimado fue de más de $ 3.320 millones, equivalentes a 9,1 millones de dólares. Es un servicio que no se reduce por tratarse de una instancia previa, porque la necesidad de resultados rápidos y confiables es idéntica.

Más atrás quedaron los $ 1.715 millones (4,6 millones de dólares) de los aportes extraordinarios de campaña para las 97 agrupaciones, entre partidos y frentes electorales.

El resto de los rubros replica la lógica del sistema. La impresión de padrones y fajas de seguridad, los servicios de imprenta, los sobres, las urnas y los distintos insumos necesarios para el funcionamiento de las mesas de votación se mantienen como componentes imprescindibles. En conjunto, estos gastos suman varios miles de millones de pesos adicionales aun después del recorte conceptual a la mitad.

Los sobres, distribuidos entre distintos proveedores, implicaron para las Paso más de $ 800 millones; las urnas demandaron alrededor de $ 261 millones; y las almohadillas dactilares superaron los $ 135 millones. Pero además, los elementos de embalaje, sumados en sus distintas contrataciones, aportaron otros cientos de millones. Incluso los útiles de escritura y los materiales menores, aunque menos visibles, forman parte de un engranaje que no admite recortes sin afectar la operatividad.

Este esquema confirma un punto central del debate. Gran parte del gasto electoral no depende de la existencia de las Paso, sino de la necesidad de montar un dispositivo completo cada vez que se convoca a votar. La primaria no es un gasto marginal, pero tampoco explica por sí sola el tamaño del sistema.

La historia del gasto

Un informe de la Fundación Éforo aporta contexto. Entre 2007 y 2022, el gasto público destinado a partidos políticos y a la política electoral se duplicó en términos reales, al pasar de $ 30 mil millones a más de 50 mil millones. Ese incremento solo se explica parcialmente por la incorporación de las Paso, lo que sugiere que los costos estructurales del sistema son más determinantes.

El desglose del informe muestra, tal como se mencionó más arriba, que la mayor parte de los recursos se concentra en salarios, logística y transferencias, rubros que seguirían existiendo aun si se eliminara la instancia primaria. La discusión, entonces, no es únicamente cuánto se gasta en las Paso, sino qué proporción del gasto total es efectivamente reducible.

La comparación con 2019 vuelve a ser útil. En aquel año, las Paso, según informó el Ministerio del Interior, costaron unos $ 4.000 millones, equivalentes a 87 millones de dólares al tipo de cambio oficial de entonces. Aun con la diferencia metodológica marcada al comienzo, el orden de magnitud en dólares demuestra que el sistema electoral mantiene costos elevados.

El argumento libertario pone el foco en la eficiencia. Si las Paso no generan competencia interna real en las categorías principales, el gasto aparece como redundante o innecesario. Esa mirada se apoya en la experiencia reciente, donde muchas fuerzas llegaron con listas únicas en la fórmula presidencial. Allí está, al menos hasta hoy el peronismo/kirchnerismo.

La paradoja es que fue Néstor Kirchner el que impulsó la creación de las primarias, golpeado por la derrota frente a Francisco de Narváez (Sergio Massa, por entonces opositor, había roto con el peronismo).

Pero esa lectura deja fuera una dimensión relevante. Las Paso no solo definen candidaturas, también ordenan la oferta electoral y establecen un filtro mínimo del 1,5% de los votos para acceder a la elección general. Ese mecanismo reduce la fragmentación y obliga a los partidos a demostrar un piso de representación antes de competir en la instancia decisiva.

Elecciones Paso 2023: boletas que estuvieron en el cuarto oscuro en Córdoba
Elecciones Paso 2023: boletas que estuvieron en el cuarto oscuro en Córdoba (La Voz)

Eliminar las primarias implica trasladar ese proceso hacia el interior de los partidos. Las decisiones volverían a concentrarse en las dirigencias, con menor intervención directa del electorado. El ahorro fiscal, estimado en unos 16.650 millones de pesos para un año electoral como 2023, debe evaluarse frente a ese cambio en la dinámica política.

Fondo Permanente

El sistema de financiamiento también entra en juego. El Fondo Partidario Permanente, con su esquema de distribución mixta entre igualdad y proporcionalidad, y con obligaciones de inversión en capacitación, apunta a sostener la estructura de los partidos. Sin las Paso, ese entramado adquiere mayor peso, porque la competencia interna dependerá más de la organización partidaria que del voto ciudadano.

El planteo de Milei ordena el debate con una cifra: casi 100 millones de dólares menos para una instancia que antecede a la elección general. Sin embargo, los números parecen mostrar que el problema del costo electoral es más amplio y que la eliminación de las Paso recortaría solo una parte del gasto total. Y podría golpear a un sistema electoral que supo utilizar, y muy bien, la interna abierta y nacional para ordenarse e ir por el poder.