
Pedro Pérez, candidato de Vamos: “El rector representa a un sector ligado a un partido que reclama internas con La Libertad Avanza”
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Redacción La Voz
Entre el miércoles y el jueves de esta semana, miles de estudiantes, docentes, no docentes y egresados elegirán al próximo rector de la Universidad Nacional de Córdoba. El radical Jhon Boretto buscará la reelección y enfrentará al peronista Pedro Pérez, actual decano de la Facultad de Astronomía, Matemática y Física (Famaf).
Es el choque de dos estilos: Boretto se referencia en la Franja Morada, la expresión universitaria de la UCR; mientras que Pérez lo hace desde La Bisagra, la marca universitaria asociada al kirchnerismo. Boretto fue dos veces decano de Ciencias Económicas. Pérez asumió el año pasado su primer período al frente del decanato de Famaf. Boretto cuenta con el apoyo formal del llaryorismo universitario. Pérez apuesta al voto identitario de los peronistas cordobeses y cuenta con el apoyo de funcionarios passerinistas.
Los horizontes electorales también son distintos: hace cuatro años, Boretto y Mariela Marchisio obtuvieron 63,2% de los votos; y la fórmula opositora de Alberto León y María Inés Peralta llegó a los 36,7%. En total votaron 82.375 personas. Como se recordará, la elección es por voto directo, pero ponderado por claustro.
Hace cuatro años, el actual rector fue una aplanadora: votaron por él el 62,5% de los docentes, el 63% de los estudiantes, el 62,8% de los egresados y el 73% de los no docentes.

Ganó en Arquitectura, Agropecuarias, Económicas, Exactas, Médicas, Derecho, Odontología, Lenguas y en el Área Central. Y fue un palo a palo en Químicas y en Psicología. Perdió en Famaf, Artes, Comunicación, Filosofía y Sociales.
En estos cuatro años, a fuerza de rosca, Boretto logró sumar voluntades en el claustro no docentes y en sectores peronistas que lo habían enfrentado en 2022 (además de los llaryoristas).
La otra apuesta del oficialismo es sumar votos en el claustro egresados, el padrón más grande y el de menos participación. Hace cuatro años votó el 4,8%. Con un voto a distancia mediado por tecnología, la apuesta es subir la participación.

La oposición que ahora encabeza Pérez tiene otros desafíos. Primero, confirmar que él puede liderar el recambio. En caso que retengan el Rectorado, Boretto y Mariela Marchisio (la vice) no podrán presentarse para un nuevo mandato en 2030, cuando finalice el ciclo.
La confrontación se da en el marco de una asfixia financiera a las universidades públicas por parte del Gobierno nacional; el período más complicado de la universidad en lo que va del siglo. Y esta situación atraviesa la elección.
Boretto pone en la balanza la gestión de recursos que hizo en este contexto: “Hemos hecho esfuerzos para gestionar esta crisis con recursos propios, con reservas que tenemos constituidas. Hemos llevado adelante una política presupuestaria muy responsable que nos permite atender en una situación de emergencia, con restricciones, en una situación de no normalidad, el funcionamiento de la universidad y el apoyo a la actividad de ciencia, que es clave”.
Pérez, confrontativo, lo cruza: “Adentro de la Universidad uno ve facultades de primera y de segunda porque entendemos que el Rectorado discrimina a las facultades que no son oficialistas, y termina habiendo docentes de primera y de segunda, termina habiendo estudiantes de primera y de segunda”.
En el esquema de Boretto (Somos) convergen los radicales de la Franja Morada, los socialistas del MNR, los llaryoristas de La Fuerza Estudiantil y Sur y sectores de La Bisagra –de las facultades de Comunicación, Sociales y Filosofía–. En los papeles previos, el oficialismo no debería tener sobresaltos: controla 10 facultades (las de mayor padrón) y mantiene la supremacía “morada” entre los estudiantes.
Vamos, por su parte, postula a Pedro Pérez y Liliana Córdoba, vice decana de Sociales. Los ejes son una mayor “resistencia” al ajuste e imprimirle una nueva “velocidad” a los cambios institucionales.

Como dato curioso de esta elección, resta por saber qué cosecha tendrán los libertarios de APL en medio de la “motosierra” a las universidades. No lograron presentar lista para el Consejo Superior, por lo que no tienen ninguna chance de estar en la mesa de decisiones de la UNC.
La elección del rector de la UNC tendrá como bonus track el choque entre el peronismo de Martín Llaryora, referenciado en el Movimiento Universitario Cordobés (MUC); y la tropa del PJ nacional en la que convergen las agrupaciones La Bisagra y Sean Eternos, esquema que también tiene el apoyo de funcionarios passerinistas.
El MUC, eje de La Fuerza Estudiantil, apoyará la reelección del radical Jhon Boretto; mientras que las agrupaciones peronistas con terminales nacionales irán con Pedro Pérez, el decano de la Famaf (Matemática, Astronomía y Física).
Pérez recibió el apoyo explícito de funcionarios de Daniel Passerini (como los secretarios Gabriel Martín, Juan Domingo Viola, Diego Peralta y Ariel Alexandrof y el concejal Nicolás Piloni.

Ante esto, Llaryora envió a Ignacio García Aresca, su “hermano de la vida” a posar con Boretto. Además, en la lista de graduados para el Consejo Superior, Boretto lleva como cabeza a Juan Cruz Herrador, el abogado de origen llaryorista que es Tesorero del Colegio de Abogados que preside Eduardo Bittar. Es una muestra de correspondencia: el borettista Damián López Brandenburg integra la conducción del colegio profesional.
Además, la batalla entre los dos peronismos será abierta en la contienda por los centros de estudiantes: se enfrentarán La Fuerza Estudiantil, que tiene como nave insignia al llaryorista MUC, con La Bisagra y Sean Eternos, vinculados al universo “peronismo nacional”.
El foco estará en los seis centros de estudiantes peronistas: Odontología (llaryorista), Sociales (filo K), Famaf (PJ nacional), Artes (filo K), Comunicación y Filosofía. En estas dos hay una curiosa situación: los conductores se pasaron de La Bisagra a La Fuerza Estudiantil.
El round estudiantil tiene lectura electoral hacia 2027: en El Panal insisten que permanecerán “lejos del kirchnerismo”. Pero las huestes de Pérez apuestan a “sintetizar” el discurso peronista y tallar en el año en que Llaryora pondrá en juego su reelección.