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Política

Cambio de modelo. Zonas Frías: ¿están relegando a Córdoba o cambió el mapa de prioridades del país?

El gobernador Llaryora convirtió la defensa del régimen en una bandera política. Detrás de la discusión por el gas subsidiado, emerge el cambio de modelo económico y su impacto para la provincia.

13 de junio de 2026, 17:21
Zonas Frías: ¿están relegando a Córdoba o cambió el mapa de prioridades del país?
Martín Llaryora y Javier Milei, dos modelos distintos de desarrollo.

El gobernador Martín Llaryora encabezó, en los últimos 30 días, una defensa encarnizada del régimen de Zonas Frías. Pidió a los diputados cordobeses que no votaran los cambios propuestos por el Ejecutivo y repitió la arenga para los dos senadores cordobeses no oficialistas. “Defiendan a Córdoba”, les pidió. Juntó a más de 200 intendentes del interior para presionar por la continuidad del régimen que hoy cuenta con media sanción de Diputados, pero que entró en el limbo, affaire Adorni mediante, en el Senado.

Nadie entiende demasiado bien esa postura tan tajante del gobernador para conservar un beneficio que alcanza sólo a la mitad de los departamentos cordobeses y que abarata el gas para los que tienen gas residencial, en general sectores medios y acomodados, cuando media provincia aún se calefacciona y cocina con garrafa. Es más: los gasoductos troncales fueron una inversión asumida por la Provincia y sólo el 33% de los usuarios potenciales se ha logrado conectar a la red.

En sesión especial, en mayo, Diputados aprobó el proyecto con cambios para  Zonas Frías. Ahora está frenado en el Sendo.
En sesión especial, en mayo, Diputados aprobó el proyecto con cambios para Zonas Frías. Ahora está frenado en el Sendo. (Prensa Diputados)

Hay funcionarios del propio gabinete de Llaryora que en 2021 admitían que la ley de Máximo Kirchner era en extremo peligrosa para el Tesoro, dado que llevó de 850 mil a 4,2 millones los beneficiarios de un régimen que, por la mera posición geográfica, recorta 30% la factura de gas. Se hizo en la previa de las elecciones de medio término de Alberto y Cristina Fernández, cuando la Argentina recién salía de la pandemia.

¿Por qué? ¿Cuáles son las razones que acomoda Llaryora en su tablero político? En algunos discursos públicos ha deslizado los ribetes de ese encono: sostiene que, en la administración libertaria, la provincia de Córdoba sigue siendo el último orejón del tarro, tal como lo era cuando gobernaron los Kirchner. Como si marginar a Córdoba fuese estructural, que se heredara de una administración a otra.

¿Es así? ¿Sigue siendo Córdoba marginada de manera explícita por el gobierno de Javier Milei, pese a ser una de las provincias más mileístas de la Argentina? ¿O es el sesgo del peronismo local al mirar a Nación? Veamos primero las razones que esgrime el peronismo provincial.

El gobernador pide que siga Zonas Frías como una especie de compensación por lo que no tiene o le sacaron. Un “dejame algo, al menos”, un premio consuelo por haberle quitado tantas otras cosas. Y enumeran: el Incentivo Docente; los subsidios al transporte que se mantienen en el Amba pero no en el interior; combustibles, GNC y gas más baratos en la provincia de Buenos Aires que en Córdoba; los presos federales alojados en Córdoba que Nación no paga; la ausencia de obras públicas nacionales en el territorio; la realización de obras con fondos provinciales en rutas nacionales que no fueron reconocidas; el perdón de la deuda a Cammesa para Edenor y Edesur cuando Epec viene pagando regularmente, y la eterna discusión por el stock de fondos de Anses adeudado a la Caja de Jubilaciones.

La Provincia avanza con la obra para finalizar la autopista nacional de la ruta 19. Nación se desentendió de la obra pública.
La Provincia avanza con la obra para finalizar la autopista nacional de la ruta 19. Nación se desentendió de la obra pública. (Gobierno de Córdoba)

Hay también cuestionamientos sutiles, como la licitación de líneas de alta tensión en 500kV, que se empezó primero por las del Amba y no el interior, y cuestionamientos muy profundos y estructurales como las retenciones que sigue pagando el campo y que Nación no coparticipa, cuando el petróleo y la minería pagan regalías a sus gobiernos provinciales y retenciones cero a Nación o casi testimoniales.

“Si el espíritu de este gobierno es desregular e incentivar la libre competencia, ¿por qué no sale entonces la nueva ley de biocombustibles, que beneficia a Córdoba?”, sostiene uno de los ministros que le dan letra a Llaryora. Esa ley eleva el corte de bioetanol en naftas del actual 12% al 15% y el de biodiésel en gasoil del 7,5% al 10%, pero traza un horizonte libre para 2031. Y Córdoba, a falta de petróleo, es líder en la producción de biodiésel y trabaja para ser pionera en la incorporación de los bios a la movilidad cotidiana.

“A nosotros nos dejan afuera”, dice Daniel Pastore, ministro de Comunicación. "El modelo de Milei afecta a varios sectores de la economía cordobesa –construcción, industria automotriz, comercio y servicios– y los más beneficiados por el modelo no impactan fuertemente en Córdoba", insiste. "El superávit está construido en buena medida sobre la base de recursos provinciales y municipales y transferencia de responsabilidades", agrega. Y Zonas Frías, sostiene, va a sacar de la economía cordobesa unos $ 12 mil millones.

Daniel Pastore, ministro de Comunicación de la Provincia. (Nicolás Bravo / La Voz)
Daniel Pastore, ministro de Comunicación de la Provincia. (Nicolás Bravo / La Voz) (Nicolás Bravo / La Voz)

En resumen, dicen: es probable que la Ley de Zonas Frías sea un disparate, pero no nos saquen el único beneficio “disparatado” que tenemos.

¿Es así?

¿Qué pasa? ¿Hay una discriminación objetiva a Córdoba o pasan otras cosas?

“Creo que Córdoba está menos discriminada porque hay menos subsidios y menos transferencias discrecionales; entonces, hay menos oportunidades de que te discriminen. La discriminación nace en la medida en que haya presupuestos nacionales que lo permiten”, dice Osvaldo Giordano, exministro de Finanzas de Córdoba y actual presidente del Ieral de Fundación Mediterránea.

“En la medida en que bajan las transferencias discrecionales y se eliminan subsidios, se tiende a disminuir las discriminación. Aun cuando se mantengan algunos subsidios es menos, porque es menos la plata”, agrega.

El transporte en el Amba sería un ejemplo de esto: en noviembre de 2023, según el índice Bondi que confecciona Aeta, el usuario pagaba 6,6% del costo del boleto, es decir, $ 56 de los $ 700 del precio real. Hoy paga $ 714 de $ 2.125 de lo que cuesta en realidad, un 33%. Es cierto que Nación pone plata en el Amba, pero también es cierto que la participación del pasajero a la hora de pagar el pasaje subió 400%. Y un dato adicional: en Córdoba (y en otras ciudades del interior), Nación dejó de girarles fondos a las empresas, pero pasó a financiar al pasajero mediante la Sube.

Federico Zapata, politólogo, cordobés de origen y director de la consultora Escenarios, cree que todas las provincias están impactadas por el repliegue del Estado nacional.

“Todas las administraciones provinciales van a tener que planificar un autorreseteo en función de las nuevas condiciones, hay un reseteo generalizado y esas nuevas condiciones probablemente impliquen un Estado mucho más replegado y más focalizado en cuestiones muy específicas. Quizá desde Córdoba se viva como una continuidad de la discriminación, pero en realidad lo que hay es un replanteo general de las reglas de juego”, sostiene.

Federico Zapata, politólogo.
Federico Zapata, politólogo. (La Voz.)

Y acá, quizá, esté el meollo del “malestar llaryorista”: Córdoba no está en el epicentro de la política pública nacional porque “el bacalao se está cortando” en otro lado.

“Esto no es el kirchnerismo. Una cosa es que vos no estés en el epicentro de las prioridades de política pública de un gobierno y otra cosa muy diferente es que vos seas el enemigo de las políticas públicas de un gobierno”, dice Zapata. Y hoy, esa política pública se asienta sobre el Rigi y las provincias cordilleranas. “Hoy en la mesa del poder están sentados minería, petróleo, gas e inteligencia artificial. Quedan afuera economía del conocimiento, turismo y agroindustria”, dice Zapata.

Eso no significa que le tiren en contra: de hecho, las retenciones a la soja bajaron del 33% al 24% en el gobierno de Milei con promesa de reducción progresiva a partir de 2027. Para Zapata, las provincias de base agroindustrial y bioenergéticas tendrán que hacer un gran esfuerzo de representación política “para estar sentadas a la mesa de la redefinición del país en el próximo año”.

Retenciones. Llaryora reclama por el fin de las retenciones.
Retenciones. Llaryora reclama por el fin de las retenciones. (Expoagro)

Y en ese tablero, donde las provincias genuinamente productivas eran pocas y, quizás, se autopercibían con más derecho que otras a participar del debate sobre la gran agenda nacional, hoy tengan que compartir espacios con otras que, hasta hace poco, se centraban en caminar la Casa Rosada mendigando fondos.

Minería en San Juan.
Minería en San Juan. (Gentileza.)

Raúl Jalil, gobernador de Catamarca, participó en Nueva York de la Argentina Week para promocionar el litio y el cobre de su provincia cuando antes su único interés estaba en que Diego Santilli le diera agenda. “Van apareciendo más provincias productivas, y muchas que dependían de las transferencias para pagar empleo público y planes sociales para perpetuarse en el poder hoy tienen más recursos propios”, dice Giordano.

De todos modos, el complejo agroindustrial tiene mucho para aportar en el país que viene. “El campo todavía tiene un poco de margen; ojalá haya buenos precios y mejores condiciones para que se produzca un ciclo de crecimiento que hace mucho que estamos extrañando”, dice Roy Hora, historiador económico.

“Ojalá que más rebajas de retenciones ayuden a que esos motores de la cordillera no sean los únicos, porque sólo con eso no vamos a salir del pozo, el campo tiene un derrame mayor”, agrega.