Compartir
Política

La trastienda. Llaryora y opositores, fuegos artificiales antes de las definiciones

El gobernador puso un jefe de Gabinete para que coordine a los ministros provinciales y sea el nexo con la Nación. El oficialismo insiste en un supuesto pacto de no agresión con la Casa Rosada. El libertario Bornoroni y Luis Juez dicen estar tranquilos y que Milei apostará "a ganador" en Córdoba.

17 de julio de 2026, 19:18
Llaryora y opositores, fuegos artificiales antes de las definiciones
El gobernador Llaryora, junto a la vicegobernadora Myrian Prunotto y el intendente Daniel Passerini, ayer en un acto en la Capital, en el barrio Ampliación Lamadrid. (Prensa Gobierno de Córdoba)

El gobernador Martín Llaryora eligió la previa de la final del Mundial para oficializar un cambio político que, puertas adentro, considera importante, pero que difícilmente altere el humor de los cordobeses. Mientras la enorme mayoría piensa en las cábalas para el partido decisivo frente a España, o en el menú del almuerzo del domingo, el mandatario anunció que Manuel Calvo será su nuevo jefe de Gabinete.

Siempre muy atento a las encuestas y al impacto mediático de sus anuncios, Llaryora sabe que la creación formal de esa figura no cambiará la percepción sobre su gestión. Se trata, sobre todo, de un reordenamiento interno con un objetivo político preciso.

El ascenso de Calvo también alimenta un mensaje que el oficialismo viene instalando desde hace semanas: la idea de que la Casa Rosada no jugará a fondo en Córdoba en las elecciones provinciales del año próximo.

No es casual que Calvo haya participado de la reunión reservada que Llaryora mantuvo hace dos meses en la Casa de Córdoba en Buenos Aires con el entonces ministro del Interior, Diego Santilli. Allí comenzó a gestarse el adelanto financiero de $ 400 mil millones que se conoció el martes pasado. También estuvo junto con el gobernador cuando Santilli juró como jefe de Gabinete nacional.

En el esquema diseñado por Llaryora, Calvo será el encargado de mantener el vínculo cotidiano con la administración libertaria. El gobernador, en cambio, buscará preservar cierta distancia política para no incomodar a sectores del peronismo cordobés que miran con recelo cualquier gesto de acercamiento con Javier Milei. Una postura crítica que expresa públicamente la diputada nacional Natalia de la Sota.

En realidad, la versión de un supuesto "pacto de no agresión" entre el Centro Cívico y la Casa Rosada también le resulta funcional al gobernador. Le permite amortiguar las críticas de la oposición, especialmente de Luis Juez y del libertario Gabriel Bornoroni.

El llaryorismo sostiene este argumento con un dato político que parece de sentido común: "¿Para qué Milei nos va a asistir financieramente si después nos quiere derrotar en las elecciones provinciales?", repiten cerca del gobernador.

Sin embargo, ni siquiera el gobernador considera posible un acuerdo político con Milei. Como suelen decir quienes mejor lo conocen, intenta "sacarles agua a las piedras" con esta versión de un pacto a futuro. Llaryora sabe que el Presidente terminará respaldando al candidato que lo enfrente en la pulseada por llegar al Centro Cívico.

La versión opositora

Del otro lado, Bornoroni es el más interesado en desactivar cualquier sospecha de entendimiento entre ambos gobiernos.

"Llaryora está desesperado porque sabe que está 12 puntos abajo en las encuestas. No hay estrategia electoral que lo salve. Milei está en la vereda opuesta de un gobernador que, en los hechos, sigue siendo kirchnerista", dispara el diputado nacional y principal referente de Karina Milei en Córdoba.

El libertario Gabriel Bornooni y el senador Luis Juez mantienenn su alianza política. Ambos salieron a responderle al llaryorismo. (La Voz / Archivo)
El libertario Gabriel Bornooni y el senador Luis Juez mantienenn su alianza política. Ambos salieron a responderle al llaryorismo. (La Voz / Archivo) (La Voz)

En ese contexto, muchos se preguntan cuál es la posición de Juez. El 1° de mayo pasado, el senador dejó en claro que acompañará a La Libertad Avanza siempre y cuando los hermanos Milei "jueguen a ganador" en Córdoba.

Quienes hablaron con el senador en los últimos días aseguran que recuperó el diálogo directo con Milei y que atraviesa un momento de particular entusiasmo.

Esa sintonía volvió a quedar expuesta esta semana. Durante una audiencia del Consejo de la Magistratura –en la cual Juez actuó como miembro acusador en el jury contra el juez federal de Mar del Plata Alfredo López, denunciado por expresiones antisemitas–, fue insultado por partidarios del magistrado.

El más vehemente fue el exconcejal porteño Raúl Padró. Según allegados al senador, Milei lo llamó para respaldar su postura a favor de la destitución del juez marplatense. También recibió el apoyo del presidente de la Corte Suprema, Horacio Rosatti, quien impulsó su designación como acusador.

Con este contexto, Juez transmite el mismo mensaje que Bornoroni. Asegura que desde la Casa Rosada le garantizaron que no existe ninguna posibilidad de un acuerdo electoral con Llaryora. "La Nación no puede discriminar a Córdoba. Los acuerdos financieros forman parte de la relación institucional", explicó esta semana en el programa A la vuelta, de radio LV2.

La hora de las definiciones

Más allá de las versiones cruzadas, en el Centro Cívico hay una fecha señalada en rojo: el lunes 16 de noviembre.

En el oficialismo, imaginan que será pocos días después de la visita del papa León XIV a Córdoba, prevista, si no hay cambios, para el 10 o el 11 de noviembre. En el Gobierno provincial, descuentan que será un acontecimiento multitudinario y, como ocurre con todo hecho de semejante impacto y como Milei lo hará a nivel nacional, Llaryora intentará capitalizar políticamente esa visita a la provincia.

Después llegará el tiempo de las decisiones.

Para entonces, el gobernador terminará de definir el gabinete con el que afrontará la campaña por su reelección, una estructura que podría diferir de la que hoy comenzará a coordinar Manuel Calvo.

En la oposición ocurrirá algo similar. Bornoroni y Juez muestran hoy unidad, pero falta lo más importante. Hacia fin de año, la Casa Rosada deberá resolver quién encabezará la pelea contra Llaryora. Y si el radicalismo terminará integrándose a ese armado electoral.

Hasta entonces, oficialismo y oposición seguirán alimentando versiones, especulaciones y operaciones cruzadas. Las verdaderas definiciones todavía esperarán. Lo que hoy domina el escenario político cordobés se parece mucho más a un espectáculo de fuegos artificiales que al comienzo de la batalla electoral.