Encuestas. En junio, la confianza en Milei volvió a caer y consolida una tendencia desde principios de año

El Índice de Confianza en el Gobierno, de la Universidad Di Tella, retrocedió 6,5% en julio y anuló la recuperación de junio. El estudio confirma datos que se repiten desde hace meses y vuelve a mostrar una brecha persistente entre el interior y el AMBA.

28 de julio de 2026 a las 10:05 a. m.
En junio, la confianza en Milei volvió a caer y consolida una tendencia desde principios de año
Javier Milei, presidente de la República Argentina.

Entre las cientos de encuestas que circulan cada mes en la Argentina, el Índice de Confianza en el Gobierno (ICG) de la Universidad Torcuato Di Tella ocupa un lugar singular. No mide intención de voto ni imagen presidencial y tampoco pregunta escenarios electorales. Evalúa un concepto más amplio, relacionado con la confianza de la gestión, mediante una serie que se publica desde 2001 y que constituye una de las herramientas más utilizadas por analistas políticos, consultores y también por los propios gobiernos para seguir el humor social.

Su principal fortaleza radica en la continuidad metodológica, que permite comparar administraciones distintas bajo un mismo criterio. Y además, suele copiar la conducta electoral en momentos de elecciones.

El informe de julio mostró que la recuperación registrada en junio no fue cambio de tendencia, sino que significó apenas una pausa dentro de un proceso de desgaste que ya lleva buena parte de 2026. El ICG cayó hasta 1,94 puntos, un descenso mensual de 6,5%, retomando la secuencia negativa que había comenzado en enero.

En los primeros siete meses del año, junio aparece como la única excepción dentro de una serie dominada por las bajas. La contracción acumulada desde fines de 2025 ya alcanza el 21,5%.

La evolución mensual ayuda a entender el fenómeno. Enero marcó una caída de 2,8%; febrero retrocedió otro 0,6%; marzo perdió 3,5%; abril mostró el mayor deterioro de toda la serie anual con un desplome de 12,1%; y mayo volvió a caer 1,6%.

Junio interrumpió la secuencia con un rebote de 3,9%; y julio eliminó rápidamente esa mejora con un descenso de 6,5%. Más que una curva oscilante, el recorrido muestra una pendiente descendente con un único rebote intermedio.

Otro patrón aparece cuando se observa el promedio histórico de la gestión. Cada informe mensual viene registrando un nuevo piso. En abril el promedio descendió a 2,42 puntos; en mayo bajó a 2,41; en junio cayó a 2,40; y en julio volvió a reducirse hasta 2,37, el menor registro desde que Javier Milei llegó a la Casa Rosada.

La tendencia muestra que el desgaste mensual ya comenzó a afectar también el promedio acumulado del mandato.

Como sea, el estudio mantiene otra constante que se verifica desde el comienzo de la administración libertaria. Milei continúa exhibiendo un desempeño superior al de Alberto Fernández en el mismo momento de gestión y muy cercano al de Mauricio Macri. En el mes 31 de mandato, el actual Presidente registra 1,94 puntos frente a los 2,01 que tenía Macri y muy por encima del 1,12 de Fernández. Esa comparación ayuda a dimensionar el deterioro actual sin perder perspectiva histórica.

Interior vs Capital

Existe un tercer rasgo que prácticamente no cambió desde diciembre de 2023. El interior sigue siendo el principal sostén político del Gobierno. Veamos. En julio el índice alcanzó allí 2,09 puntos y en la Ciudad de Buenos Aires llegó a 1,92. Mientras que en el Gran Buenos Aires cayó hasta 1,63, nuevamente el nivel más bajo del país.

La diferencia entre el interior y el Conurbano ya supera los 0,45 puntos.

La evolución de los últimos meses muestra que esa brecha permanece notablemente estable. En abril el interior registraba 2,22 puntos contra 1,87 en la Ciudad de Buenos Aires. En mayo pasó a 2,17 frente a 1,65 en el Gran Buenos Aires. En junio mejoraron todas las regiones, aunque el orden permaneció inalterado. Julio volvió a mostrar caídas generalizadas y la estructura territorial permaneció exactamente igual.

Las provincias sostienen los mayores niveles de confianza contra el Conurbano, que concentra los menores.

También hay movimientos interesantes dentro de los segmentos sociales porque en junio, los hombres habían sido uno de los grupos que más habían recuperado confianza. Pero, un mes después protagonizaron la mayor caída, con un descenso de 11,3%.

Algo similar ocurrió entre quienes habían sido víctimas de delitos y entre los habitantes del Gran Buenos Aires, dos segmentos que habían mostrado fuertes mejoras en junio y que en julio volvieron a deteriorarse. El propio informe destaca esa reversión como uno de los rasgos distintivos del mes.

Componentes

En cuatro de los cinco indicadores retrocedieron respecto de junio. La mayor caída se produjo en "eficiencia", con un descenso de 15,4 por ciento. También disminuyeron "capacidad", "preocupación por el interés general" y "evaluación general del Gobierno".

"Honestidad" fue el único componente que prácticamente no presentó cambios.

Existe, sin embargo, un indicador que permanece sorprendentemente estable desde hace meses. Entre quienes creen que la situación económica mejorará dentro de un año, el ICG continúa por encima de los cuatro puntos y alcanzó en julio los 4,15. Ese dato revela que el principal activo político del Gobierno sigue siendo la expectativa futura.

Mientras esa expectativa conserve volumen, el oficialismo mantiene un núcleo de confianza significativamente superior al promedio general.