Mercado laboral. Jorge Sola: La reforma laboral de Milei es una oportunidad perdida marcada por la inseguridad jurídica

El Secretario General de la CGT advierte sobre la "dualidad" del modelo económico de Milei, que "destruye miles" de puestos en la industria y la construcción mientras apuesta a sectores de baja empleabilidad. Hace un llamado a construir un frente político amplio para 2027. "Con el peronismo solo no alcanza", dice.

03 de julio de 2026 a las 03:44 p. m.
Jorge Sola: La reforma laboral de Milei es una oportunidad perdida marcada por la inseguridad jurídica
Jorge Sola, secretario general de la CGT, en el streaming de La Voz en vivo. (Nicolás Bravo / La Voz)

Impactada por el cambio de paradigma económico que impulsa Javier Milei, el rol de la Confederación General del Trabajo (CGT) en ese nuevo contexto ha vuelto al centro del debate.

Tras la aprobación y entrada en vigencia de la reforma laboral impulsada por el Gobierno nacional, los interrogantes sobre su impacto real en el empleo y la legalidad dominan la agenda empresarial y gremial. En ese contexto, Jorge Sola, Secretario General de la CGT, intenta ser una de las voces capaces de articular una respuesta gremial que no solo resista el ajuste, sino que también proponga una modernización genuina, alejada de lo que considera una mirada sesgada y punitivista hacia los trabajadores.

Entrevistado en La Voz en Vivo, Sola analiza la realidad de un mercado laboral que muestra signos de dualidad: mientras sectores extractivos como la minería crecen, la industria y la construcción sufren una sangría de empleos sin precedentes.

–¿Cuál es su primera mirada sobre el mercado laboral tras el impacto de la reforma que el Gobierno logró aprobar hace unos meses? ¿Ya se perciben cambios en la práctica?

–Es absolutamente temprano para ver un impacto positivo, y en principio, no tiene mucha implicancia práctica debido a que la ley, tal como está, genera una gran inseguridad jurídica. Aunque la ley está vigente, está cuestionada por la CGT en más de 80 artículos que consideramos inconstitucionales. Esto es un problema serio para cualquier empleador: si decide aplicar la ley tal como está y luego la justicia falla en contra, como se dice en derecho, "quien paga mal, paga dos veces". Esa inseguridad jurídica ya la estamos notando en las conversaciones con representantes de recursos humanos de las empresas.

–El Gobierno presentó esta ley bajo el título de "modernización laboral". ¿Usted coincide con esa definición?

–Para nada. Considero que fue una gran oportunidad perdida. Tiene un título romántico de modernización, pero de modernizar el mundo del trabajo tiene poco y nada. Si uno mira la ley con detalle, no menciona las nuevas tecnologías, no nombra la inteligencia artificial ni contempla la nueva producción de bienes y servicios. Fue hecha con una mirada sesgada y sin consultar a los intereses representativos, como las Pymes y los representantes de los trabajadores. En lugar de mirar al futuro, se enfocaron en una transferencia de derechos económicos del sector trabajador a los empleadores.

–¿Cómo observa la situación de los sectores industriales, especialmente en los conurbanos, frente al modelo económico actual?

–Estamos ante una dualidad económica terrible. Hoy crecen sectores de alta productividad pero de bajísima empleabilidad, como la minería, los hidrocarburos y el litio. Esa riqueza se genera en el cordón cordillerano, pero produce muchísimos menos empleos de los que se están destruyendo en otros sectores. En los últimos dos años, se han perdido más de 175.000 empleos industriales y más de 90.000 en la construcción, además de las caídas en el comercio. La economía puede crecer en términos de PBI, pero no está generando empleo en la microeconomía. Es un error notable de la política económica que estamos advirtiendo desde hace tiempo.

–El presidente Milei suele hablar de la "destrucción creativa". ¿Qué opina de esa teoría aplicada a la realidad argentina?

–El presidente sostiene que lo que se destruye en un sector generará inversión y empleo en otro. Pero la realidad es que los trabajadores no son piezas intercambiables sin contexto. Por ejemplo, los 920 trabajadores que perdieron su empleo en la fábrica Fate no van a ir a trabajar a Añelo, en Vaca Muerta, porque no tienen la capacitación ni la estructura para hacerlo. No se está pensando en qué educación necesitan los trabajadores para esa nueva economía. De hecho, la última vez que Argentina pensó seriamente en un modelo educativo para el pueblo fue en el Congreso Pedagógico Nacional de los años 80, durante el gobierno de Alfonsín.

Jorge Sola, secretario general de la CGT, en el streaming de La Voz en vivo.  (Nicolás Bravo / La Voz)
Jorge Sola, secretario general de la CGT, en el streaming de La Voz en vivo. (Nicolás Bravo / La Voz) (Nicolás Bravo / La Voz)

–En cuanto a la relación con el Ejecutivo, ¿existe hoy un canal de diálogo abierto entre la CGT y el Gobierno de Milei?

–No. La realidad es que hablamos solos; el Gobierno no responde. Como Confederación General del Trabajo, no tenemos un diálogo directo. Tuvimos algún acercamiento con Guillermo Francos en su momento, pero actualmente es inexistente. Entendemos que figuras como Diego Santilli podrían tener un perfil más proclive al diálogo para construir soluciones a problemas que nos atraviesan a todos, como la pérdida de poder adquisitivo y el endeudamiento familiar, pero hoy no hay interlocutores oficiales. Los intereses que representamos van más allá de las afinidades ideológicas; representamos a laburantes que votaron a este gobierno y a los que no.

–Durante el debate de la ley, se dijo que la CGT negoció con Santiago Caputo para preservar las cajas y la cuota sindical a cambio de ceder en otros puntos. ¿Qué hubo de cierto en eso?

–Como dijo Patricia Bullrich en su momento, si hubiéramos acordado, la reforma no habría salido de esa manera. Nosotros nos sentamos con todos los sectores, pero el interlocutor en el Senado terminó siendo el oficialismo directamente. Nuestra postura fue clara sobre tres perjuicios graves: la falta de consulta previa, la transferencia de derechos económicos y la destrucción de derechos colectivos e individuales. Por ejemplo, se creó el fondo de indemnizaciones quitando parte de los aportes que deberían ir al sistema jubilatorio; eso es salario diferido que pierde el trabajador. Además, se bajó la calidad del monto indemnizatorio y se modificaron horas extras y vacaciones.

Javier Milei.
Javier Milei. (Presidencia de la Nación)

–Se critica a la CGT por no haber liderado las protestas más masivas, que quedaron en manos de universitarios o movimientos sociales. ¿Siente que el sindicalismo perdió poder de fuego?

–No creo que hayamos perdido poder de fuego, pero sí que debe recrearse. Hicimos el primer paro a menos de tres meses de iniciado el gobierno, nos tildaron de "tempraneros", y luego realizamos 4 paros generales y más de 15 marchas. El tema es que hoy el mercado laboral ha cambiado: hay mucha gente cuentapropista que antes estaba en una fábrica y hoy trabaja por su cuenta; para ellos, un paro significa no ganar el sustento diario. Debemos encontrar nuevas formas de protestar y de representar a esa nueva demanda.

–Hablando de nuevas formas, ¿qué lugar ocupan hoy los trabajadores de plataformas como Uber o Rappi en la agenda de la CGT?

–Es un desafío enorme. Primero, está la duda de si estos empleos son temporales o vinieron para quedarse. Recientemente, en la OIT, se trabajó en un convenio para establecer un piso mínimo de derechos para que estos trabajadores no sean controlados exclusivamente por un algoritmo. Necesitan cobertura de salud y ART. El problema es que los interlocutores han cambiado: antes hablabas con el dueño de la fábrica, luego con un CEO, y ahora hablás con una aplicación. ¿Quién es "Don Rappi"? No hay nadie con quien discutir las condiciones, que son impuestas unilateralmente por el algoritmo. Estamos trabajando desde la CGT con una fundación de inteligencia artificial para entender cómo se van a transformar estas actividades.

–Mencionó antes la importancia de la educación. ¿Qué datos manejan sobre la formación de los jóvenes que ingresan al mercado?

–Es una preocupación central. Los datos son alarmantes: en Argentina, solo 3 de cada 10 chicos terminan la secundaria en tiempo y forma. ¿Quién los está preparando para el futuro? El poder político parece despreocuparse, dejando que el mercado haga lo suyo. Sin capacitación y sin un Estado inteligente y presente, la modernización es una utopía.

Jorge Sola, secretario general de la CGT, en el streaming de La Voz en vivo.  (Nicolás Bravo / La Voz)
Jorge Sola, secretario general de la CGT, en el streaming de La Voz en vivo. (Nicolás Bravo / La Voz) (Nicolás Bravo / La Voz)

–Finalmente, mirando al año electoral que se aproxima, ¿el peronismo es la única alternativa al modelo de Milei? ¿Qué rol juega Axel Kicillof en su visión?

–Creo que el peronismo es imprescindible, pero con el peronismo solo no alcanza. Necesitamos construir un frente mucho más amplio, que sume desde el radicalismo de base hasta partidos provinciales y el socialismo. Hay que dejar de lado la mirada ombliguista y dogmática para responder a las necesidades de la gente, que hoy tiene mal humor social porque no llega a fin de mes ni puede pagar el colegio de sus hijos. Debemos ofrecer una propuesta que convenza a la sociedad de que hay una Argentina con más gente adentro que afuera. La democracia debe volver a ser la herramienta que solucione los problemas de todos los días para evitar que la gente deje de ir a votar.