Economía. Industria y construcción volvieron a caer en abril
Luego del repunte de marzo ninguno de los dos motores de la actividad pudieron consolidar su recuperación.
La industria y la construcción volvieron a terreno negativo en abril, luego del repunte de marzo, y no pudieron consolidar el proceso de reactivación que habían insinuado.
Este escenario confirma, además, que los récords de actividad que pondera el Gobierno nacional se sustentan en la explosión del sector energético por Vaca Muerta, la minería y el agro.
El Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) informó este martes que la producción industrial cayó en abril 2,1% en forma interanual y 2,8% con relación a marzo. De esta forma, el primer cuatrimestre cerró con una contracción de 2,4%.
En tanto, la actividad de la construcción se contrajo 4% contra el mismo mes del año pasado y 2,8% con referencia a marzo. En el cuatrimestre logra una mejora de 2,1%.
En el caso de la industria el sector más golpeado fue el textil que se desplomó el 17,7% contra abril pasado y en cuatro meses ya retrocedió el 18,2%.
También hubo fuertes bajas de 13,5% en maquinaria y equipos y de 11,4% en aparatos e instrumentos.
Entre las caídas más relevantes también se apunta un 9,6% en la producción automotriz, que de esta forma en los primeros cuatro meses del año descendió 11,7%. Este escenario llevó a varias terminales radicadas en el país a frenar su producción, lo que incluso arrastró a la producción de neumáticos y gran parte de la cadena de valor.
Otro punto rojo fue la producción de minerales no metálicos (insumos para la construcción) que descendió 9,3% en el mes y 5,3% desde enero.
No obstante, uno de los datos de mayor alarma es la producción de alimentos, que se retrotrajo 2,2% en el mes y 0,4% en el cuatrimestre.
La caída de todo el sector se vio atenuada por un aumento de 10% en la producción de petróleo. Acompañó la industria maderera con una mejora de 4%.
Los números generales que publicó el INDEC reflejan una situación que ya había adelantado la Unión Industrial Argentina (UIA) en su última encuesta sectorial.
Allí, más de la mitad de los consultados marcó la caída de la demanda interna como la principal preocupación de cara al futuro y el motivo central de la imposibilidad del sector de afianzar la recuperación. De ese grupo, uno de cada cuatro marcó la menor actividad en la cadena de valor por la baja de la demanda, mientras que un 17% apuntó a la caída del consumo de los hogares y el 8% al freno de la obra pública.
El segundo factor más importante para el deterioro industrial es el aumento de costos, donde confluyen los laborales y los de servicios públicos. En tercer término, se indicaron las dificultades para competir con los productos importados.
El informe de la UIA reveló, además, que el 45% de las empresas había reportado menores ventas y el 30% una caída en las exportaciones.
Esto tuvo impacto directo en el empleo, ya que el 22% de las firmas despidió empleados en abril. Además, entre quienes ya ajustaron personal, el 35,1% también redujo turnos y el 21,3% adelantó vacaciones.
Dentro del espectro industrial, las más afectadas son las pymes. El Observatorio de Industriales Pymes Argentinos (IPA) denunció que desde la asunción de Milei en diciembre de 2023 cerraron más de 24.000 unidades productivas y se perdieron cerca de 330.000 puestos de trabajo.
Es por ese motivo que están golpeando las puertas del Congreso Nacional para que se declare la emergencia del sector y se sancionen leyes que lo protejan.
Desde el Gobierno, la postura es siempre la misma. Reuniones cordiales en las que se escuchan los pedidos, pero sin ofrecer ninguna herramienta puntual. El consejo es la reconversión y la adaptación al nuevo escenario.
Lo mismo sucede con la construcción, que atraviesa un momento de transición, a la espera de que se aceleren los procesos licitatorios de obras públicas, pero también de emprendimientos privados.
Ese fue uno de los temas que se trataron con mayor interés en la Convención de la Cámara Argentina de la Construcción que se realizó este martes en la Ciudad de Buenos Aires.
En ese foro, el economista Ricardo Arriazú se sumó a la “teoría del derrame” que profesa el Gobierno nacional.
Ante un concurrido auditorio, el profesional tucumano planteó un escenario de moderado optimismo. Espera que en los próximos meses, cuando maduren las inversiones que se están proyectando en energía y en especial en minería, estas traccionen una fuerte demanda de infraestructura para su abastecimiento.
La construcción de rutas, el mejoramiento de las existentes y la planificación de muchas zonas sin logística adecuada demandarán todo tipo de nuevos servicios industriales y comerciales que mejorarán la situación de las empresas del sector.
El INDEC reveló que durante abril la producción de insumos se desplomó en casi todos los rubros: mosaicos graníticos 19%, yeso 17,5%, cales 16,4%, asfalto 15,5%, cemento 12,7%, hormigón 10,7%, sanitarios 3,6% y 6.6% en pisos y revestimientos.
En cambio, se registraron aumentos de 15,7% en hierro y de 10% en pinturas.



