
La UCR define una prórroga de mandatos y la interna amenaza con llegar a la Justicia
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Redacción La Voz
Con la intención de Rodrigo de Loredo de prorrogar los mandatos partidarios hasta el 29 de septiembre de 2027, lo que implicaría retener vía Marcos Ferrer el control del partido durante el proceso electoral del año que viene, el Congreso Provincial de la UCR sesionará este sábado horas antes del trascendental partido de la selección.
Si se aprueba esta moción, el partido gambeteará las elecciones internas que deberían desarrollarse este año. En cambio, si por alguna eventualidad el oficialismo fracasara en su estrategia, debería ponerse en marcha el calendario electoral. Hay una tercera posibilidad, siempre presente en la UCR: que el resultado se judicialice.
La práctica de contar porotos para registrar puntos, tradicional del truco, derivó en el vocablo "porotear". Eso hacen por estas horas en los campamentos de las distintas tribus radicales: contabilizar qué hará cada congresal que irá a la Casa Radical el sábado (o se conectarán por Zoom, una herramienta que les permitió a varios seguir de vacaciones sin poner en riesgo el cuórum).
La oposición a De Loredo-Ferrer llegaría compacta a la votación y rechazaría prorrogar los mandatos con el argumento de "la necesidad de dinamizar los partidos y revalidar los liderazgos para el decisivo 2027". De acuerdo con el poroteo, votarán en contra de la prórroga los congresales de los núcleos Córdoba Abierta –el primero en pronunciarse–, Confluencia (mestrismo) e Identidad Radical (alfonsinista).
Votarán a favor de la continuidad de Ferrer, pero con pedido de garantías en la construcción electoral hacia 2027, Asamblea Radical (que se referencia en el concejal Sergio Piguillem) y Viva Córdoba (Javier Bee Sellares, Juan Negri y Javier Fabre).
Piguillem pide que la prórroga sea por única vez y con la conformación de una mesa política con presencia de todos los núcleos para el armado 2027, una forma de limitar la lapicera de Ferrer, que es el foco del conflicto.
Viva Córdoba, en cambio, acompañará el pedido de Ferrer a cambio de internas abiertas para definir el candidato a intendente de la ciudad de Córdoba. Aquí también hay una lectura paralela: aunque la candidatura a gobernador de De Loredo no tiene resistencia, sí la hay respecto de una eventual "doble candidatura".

En síntesis, la candidatura a gobernador de De Loredo no parece ser el debate de fondo del sábado, sino la lapicera en poder de Ferrer para el armado de listas. A su favor, el actual presidente del partido tiene la cosecha de 2023, cuando el radicalismo sumó un número importante de bancas.
El poroteo no es lineal. Hay batallas territoriales que también se disputarán el sábado.
Algunos ejemplos: se espera que los congresales de Juárez Celman rechacen la continuidad de Ferrer. Es un vuelto por la posición del presidente del partido y del propio De Loredo a la situación por la que atraviesa Marcos Carasso. El dirigente está imputado en una causa impulsada por La Libertad Avanza y el exdiputado nacional dijo que quien debía responder por Carasso era Luis Juez.
En Río Cuarto, también jugará la vicepresidenta del partido, Mariana Giorgetti, quien rechaza la prórroga y, fundamentalmente, es una crítica feroz del acercamiento del radicalismo cordobés a La Libertad Avanza. Los congresales de Río Cuarto podrían inclinarse mayoritariamente por rechazar la prórroga.
Otro departamento sobre el que habrá que poner la lupa es Marcos Juárez, donde pesa el deloredista Matías Gvozdenovich, jefe de bloque en la Legislatura y exintendente de Arias. Él suena como un posible candidato a reemplazar a Ferrer si el Congreso Provincial no autoriza la extensión de los mandatos. De hecho, el propio deloredismo le abrió los comités en la ciudad de Córdoba.

Y también será interesante saber cómo votarán los congresales del norte y del oeste provincial que aún responden a Soledad Carrizo, actualmente funcionaria de La Libertad Avanza y armadora de Gabriel Bornoroni. Sobre ella pesan pedidos de expulsión que hasta ahora, bajo la presidencia de Ferrer, no lograron prosperar.
El ala más dura respecto de De Loredo-Ferrer hizo una demostración de fuerza este 9 de Julio. Autodenominados "la tercera vía", los referentes viajaron hasta Mina Clavero para participar de los actos oficiales de aquella ciudad que comanda Luis Quiroga, eventual candidato a presidir la UCR. Pese a la enjundia, este grupo no tiene congresales, por eso la jugada es más judicial que política.
Formaron en Mina Clavero los legisladores Carlos Briner y Dante Rossi, el tribuno de Cuentas de San Francisco Cristian Canalis, el dirigente de Totoral Arnoldo Quinteros y el secretario del Comité Provincia de la Juventud Radical Santiago Salve.
Enviaron un mensaje a los congresales: “Ojo con cometer irregularidades que el juez electoral tenga que corregir. No existe ningún motivo para decretar una prórroga de mandatos". Y alertaron respecto de "la posible incorporación de congresales truchos, como los representantes de los departamentos Tulumba y Colón, donde están sin elegir las autoridades partidarias".
Ambos señalamientos buscan sentar los antecedentes de una posible queja en la Justicia federal con competencia electoral. No es un camino fácil revertir una decisión del principal órgano partidario, pero tampoco imposible.
“Ofrecen internas para afuera, pero tienen miedo de que los afiliados resuelvan con su voto la nueva conducción de la UCR. El partido de la democracia la niega para adentro”, dijeron desde este sector, en una chicana a De Loredo, quien pidió a Luis Juez y a Gabriel Boronoroni una interna para definir quién debe encabezar un hipotético frente electoral opositor a Martín Llaryora en 2027.