Al oficialismo provincial le está costando el control de pelota, para decirlo en términos del Mundial de fútbol, en la instalación de los ejes de discusión de la agenda ciudadana. Hace rato que van detrás de los acontecimientos, como un defensor que mira la espalda del delantero rival que se escapa.
Sigue siendo el gran dilema que tienen Martín Llaryora y los suyos: qué tema o temas con centralidad clara plantear para ingresar en la etapa electoral, para lo que todavía falta, aunque no demasiado.
Hay un peso que el gobernador intenta gambetear pero no ha logrado eludir. El domingo se van a cumplir 27 años de la era del peronismo cordobés al frente del Gobierno provincial.
Llaryora insiste en que el contador para él se puso en cero en diciembre de 2023, pero una simple mirada a su gabinete denota que ese equipo está en cancha hace muchos años.
Llevan más de una pausa de hidratación. Y el peso del tiempo jugado se siente en muchos sectores de la cancha.
En el Gobierno cordobés siguen confiados en remontar, al estilo de la selección argentina frente a los egipcios. El gran tema es si hay en el terreno jugadores como para dar vuelta, además de otras cuestiones conexas.
En ese sentido, es oportuno recordar que está a punto de definirse el encargado del VAR de las elecciones, el nuevo juez electoral que debe reemplazar a la única magistrada de ese fuero que hubo en Córdoba, Marta Vidal, quien acompañó todo el ciclo de la actual fuerza gobernante.
Los narcos y el Olmos
En esa búsqueda de tener la pelota, el Gobierno cordobés ensaya con diversas cuestiones.
Esta semana fue por el tema del combate al narcotráfico y la Ley Antibúnker.
Tuvo éxito en materia legislativa, ya que encontró un amplio acompañamiento opositor para la norma que habilita intervenciones en lugares donde se comercializa droga o sirven de guaridas delictivas.
Pero la norma y la instalación del debate implica una admisión tácita del avance del narcotráfico en Córdoba y de la existencia de estos “búnkeres”, lo que hasta hace poco se relativizaba desde el oficialismo local.
Además, conecta con algunas dudas ciudadanas respecto de estas acciones. Cada una de las cinco victorias de la selección argentina en el Mundial vino acompañada de hechos de violencia, que fueron escalando al ritmo de la importancia del resultado conseguido.
Mientras no se acierta en evitar estos desmanes y vuelve a quedar en evidencia la falta de coordinación entre las fuerzas de seguridad provincial y los inspectores municipales, no es descabellado plantearse si se podrá tener éxito en el combate de acciones más relacionadas con el crimen organizado.
Viajeros
La sesión que tuvo ese alto consenso en la Ley Antibúnker exhibió fuertes discusiones respecto de otras situaciones incómodas para el Gobierno provincial.
Una de ellas es la del viaje del ministro de Economía, Guillermo Acosta, a China y Singapur acompañado por su esposa.
La explicación que dio el ministro respecto a que esa presencia se debió a razones de salud y que no implicó ninguna erogación para el Estado cordobés porque su viaje lo pagó el Consejo Federal de Inversiones y el pasaje de su pareja corrió por cuenta de ella no conforma a la oposición.
Le están planteando al ministro que acredite esa operación de comprar por su cuenta el pasaje y que explique si los problemas de salud le permiten ejercer este tipo de representaciones en el exterior.
Hay una sensibilidad especial con los viajes, después de todo lo que envolvió al exjefe de Gabinete Manuel Adorni.
Por eso la orden de Llaryora, el presidente Javier Milei y otros gobernadores para que a sus funcionarios ni se les ocurriera viajar para ver un solo partido del Mundial en Estados Unidos, Canadá y México.
No obstante, algunos de segunda línea desafiaron esa indicación y fueron a ver a Lionel Messi en vivo.
Recibieron como recomendación no acercarse a ninguna de las miles de cámaras que registran cada movimiento de todo lo que rodea el evento, más allá de que sus rostros no sean demasiado conocidos.

