A 50 años del golpe. Hijos de José Nicolás Brizuela: No pensábamos que iba a llegar este día
Andrés y Sonia expresaron que recuperar a su padre “es un alivio y una alegría rara”. José Nicolás Brizuela tenía 50 años cuando fue secuestrado. Sus restos fueron identificados por el Equipo Argentino de Antropología Forense en inmediaciones de lo que fue el centro clandestino La Perla.
“No pensábamos que iba a llegar este día. Siempre tuvimos la esperanza de que él estaba en La Perla, por los testimonios de quienes lo vieron ahí, pero nunca imaginamos que lo encontrarían”, contaron Roberto Andrés Brizuela y Sonia Brizuela, hijos de José Nicolás Brizuela, uno de las 12 personas que fueron identificadas por el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) en el predio de Loma del Torito, cercano al ex centro clandestino de detención La Perla.
“Es un alivio y una alegría rara”, explicaron los hijos de José Nicolás, quien al momento de la desaparición tenía 50 años. Estudió abogacía y Ciencias de la Información en la en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC). Trabajaba en la Empresa Provincial de Energía de Córdoba (Epec) y participaba en el Partido Comunista (PC).
Fue secuestrado el 24 de octubre de 1977 de su casa en barrio Residencial América, en presencia de su esposa. Permaneció cautivo en los ex centros clandestinos de detención Departamento 2 de Informaciones de la Policía de Córdoba (D2) y La Perla.
El cierre de una herida abierta
Roberto agradeció a todos los que hicieron posible encontrar a su padre y cerrar así una etapa. Él tenía tan solo 6 meses cuando desapareció y su hermana, 6 años. “Es cerrar una herida que siempre estuvo abierta. La vida había quedado en puntos suspensivos”, dijo Roberto.
Y recordó que, cuando era chico, iba a la plaza San Martín a “dar vueltas con las pancartas” para pedir por su aparición. “Ahora mi papá volvió. Ya no tengo que dar esas vueltas porque él está con nosotros”, expresó.
Sonia dijo que su padre era muy sencillo y que cuando ella ingresó a trabajar a Epec, pudo conocerlo más por sus compañeros.

“Él era parte del gremio de Luz y Fuerza, de la línea de Agustín Tosco. Hasta sus últimos días, mi mamá lo llamó su 'Gordo'”, narró. Ella ayudó a su hermano a conocer a su papá: le transmitió todo lo que podía y lo que le transmitieron a ella.
“Le gustaba el mate cocido, leer, organizar reuniones. Lo recordamos en esas cosas simples”, reveló Sonia. Ahora, ellos lo nombran como: “José Brizuela detenido, desaparecido y aparecido. Es más lindo ese cierre”.
Los responsables del secuestro y la desaparición de José Nicolás fueron juzgados el 25 de agosto de 2016, en la sentencia del juicio de la megacausa "La Perla-La Ribera-D2".
El pacto de silencio y la impunidad siguen presentes
La organización Hijos nació en 1995 y está integrada por hijos de desaparecidos durante la última dictadura militar. Fueron ellos los que, junto con la filial local de Abuelas de Plaza de Mayo y organizaciones de Familiares de Detenidos Desaparecidos, también impulsaron la búsqueda de sus familiares.
Y la noticia de la identificación de 12 personas por el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) en el predio de Loma del Torito, cercano al ex centro clandestino de detención La Perla, los llenó de emoción y alegría.
Raúl González, integrante de Hijos Córdoba, remarcó a La Voz que se confirma “la muerte de los que estaban ausentes y que en ese lugar los fusilaron, los enterraron y nuevamente hicieron desaparecer sus cuerpos. Y que hoy solo se encuentran fragmentos”.
Además, agregó sobre el testimonio de ex teniente coronel Guillermo Enrique Bruno Laborda: “Fue él quien dijo que en 1979 los habían levantado y llevado a esa zona de Loma del Torito”, expresó.
Y agregó: “Seguimos sin saber dónde están los otros desaparecidos. Los militares se están muriendo sin decir dónde están los cuerpos. El pacto de silencio y de impunidad sigue presente, aun habiendo juicios y condenas”.
Aunque destacó que estas identificaciones dejan una pequeña luz de esperanza para los familiares de quienes siguen desaparecidos.
“Salvo los restos que aparecieron en hornos de La Ochoa, es la primera vez que se identifican restos en La Perla. Tenemos esperanza de que serán muchos más los identificados. Y son muchos los compañeros que esperan que aparezcan sus padres”, afirmó.



