La Voz En Vivo. Graciela Fernández Meijide, a 50 años del golpe militar: La huella más fuerte es la permanencia de la democracia
A pocos días de un aniversario histórico, la referente de los derechos humanos y exintegrante de la Conadep habló sobre el legado del horror y la solidez del pacto democrático argentino. También advirtió sobre los riesgos de la intolerancia ideológica en las nuevas generaciones.
A medida que el calendario se aproxima a una fecha cargada de simbolismo y dolor para la historia argentina, la voz de Graciela Fernández Meijide emerge con la serenidad que otorgan los años de militancia y la autoridad de quien ha transitado los pasillos más oscuros del pasado nacional para arrojar luz sobre una herida aún abierta.
A poco de cumplirse 50 años del inicio de la dictadura militar más sangrienta que haya sufrido el país, la reflexión de Meijide no se queda estancada en el lamento, sino que busca interpelar el presente y proyectar un futuro donde el respeto por la diversidad de ideas sea el pilar fundamental.
Entrevista en La Voz en Vivo, Meijide reconoció que este aniversario la moviliza “de manera particular”. Para ella, este hito no es solo un recordatorio de la tragedia personal iniciada en 1976, cuando su hijo Pablo fue secuestrado, sino una celebración de la resiliencia argentina. “Este aniversario redondo coincide con décadas de vida democrática ininterrumpida sin que la sociedad vuelva a recurrir a soluciones autoritarias”, aseguró.
Fernández Meijide destacó que lo que diferencia al proceso iniciado en 1976 de otras interrupciones democráticas es el quiebre de una "naturalización" del golpe de Estado. Según explicó, entre 1930 y el año del último golpe, Argentina vivió seis asonadas militares en las que era habitual que, tras el quiebre institucional, se otorgaran amnistías.
Sin embargo, dijo, el golpe del ‘76 marcó “un punto de no retorno”.
La referente subraya que, “a pesar de haber atravesado momentos de extrema fragilidad social y política”, como la crisis del 2001 o las tensiones generadas por políticas de impunidad como los indultos de los años noventa, “la sociedad argentina ha logrado un consenso que parece inamovible: los cuarteles ya no son una opción”.

"No escuchamos voces serias que puedan producir hechos que nos digan ‘volvamos a dar otro golpe, llamemos a los cuarteles’", afirmó, destacando que este es un valor que la sociedad ha "ganado para siempre".
Para Fernández Meijide, ese hecho trasciende la simpatía o el rechazo que cualquier ciudadano pueda sentir por un gobierno de turno. "Habrá gobiernos mejores o peores, habrá gente a quien le encanta este gobierno y otros que no lo quieren, pero no importa: nadie está pidiendo un golpe militar", aseveró. Para ella, esta es “la mayor victoria de la sociedad civil tras el dolor vivido”.
Al ser consultada sobre las deudas pendientes para terminar de sanar las heridas del pasado, Meijide separó el reconocimiento institucional de la pérdida humana irreparable. Si bien señaló que muchas historias han sido reconocidas y que las familias han recibido reparaciones económicas –aclarando que "no hay ninguna vida que se indemnice con dinero"–, consideró que el reconocimiento oficial de la pérdida ha sido un paso fundamental.
El número de desaparecidos
Meijide fue consultada sobre el debate que generó el gobierno de Milei el 24 de marzo pasado,cuando objetó el número de los 30 mil desaparecidos. Meijide, quien tuvo un rol protagónico en la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (Conadep), mantiene una postura pragmática basada en los registros existentes. Para ella, más allá de las disputas políticas, “los datos están disponibles para quien quiera consultarlos con honestidad intelectual”.
Para Fernández Meijide, la discusión sobre la cifra no debe nublar la verdad histórica de que "los golpes nos lastimaron".

“Cualquier dictadura es mala”, dijo al señalar que cualquier régimen autoritario no se limita al pasado argentino, sino que se extiende a la situación regional. Fue allí que citó los ejemplos actuales de Venezuela y Nicaragua.
En ese plano, Meijide hizo un llamado a “valorar la pluralidad de ideas como el antídoto contra el autoritarismo”.
Sobre el final de la entrevista, la exfuncionaria dejó un mensaje a las nuevas generaciones. Fue allí que lanzó una advertencia contra la intolerancia: "Prestar atención a lo que es el pensamiento único... la voluntad del pensamiento único no sirve, nos lastima, nos hace mal como país".

