Energía. El frío intenso pone a prueba al sistema gasífero: crece la demanda y aparecen señales de tensión
El consumo de gas natural volvió a acelerarse con la llegada de las bajas temperaturas. Aunque la producción local sigue siendo el principal sostén del abastecimiento, el sistema depende cada vez más del GNL importado para cubrir los picos de demanda.
La llegada del invierno volvió a colocar al sistema gasífero argentino bajo presión. Los últimos datos del sector muestran un fuerte incremento de la demanda residencial y comercial, mientras la oferta nacional opera cerca de sus límites estacionales, obligando a reforzar el abastecimiento mediante importaciones de Gas Natural Licuado (GNL).
De acuerdo con el Informe Semanal de Economía & Energía, la demanda total de gas alcanzaría entre 174 y 178 millones de metros cúbicos diarios durante esta semana, niveles que reflejan el impacto de las bajas temperaturas sobre el consumo prioritario de hogares y comercios.
La demanda prioritaria, que incluye a usuarios residenciales y servicios esenciales, treparía hasta 80,6 millones de metros cúbicos diarios. A ello se suman requerimientos de la industria cercanos a los 30 millones de metros cúbicos y de las centrales térmicas en torno a los 28 millones, que utilizan gas para generar electricidad.
El rol clave del GNL
Frente a este escenario, la producción local continúa siendo la principal fuente de abastecimiento. La oferta nacional ronda los 140 millones de metros cúbicos diarios, impulsada principalmente por Vaca Muerta. Sin embargo, ese volumen resulta insuficiente para cubrir los picos de consumo invernales.
Por esa razón, el sistema depende del aporte de GNL regasificado en Escobar, que esta semana aportaría hasta 18 millones de metros cúbicos diarios. También se mantiene un ingreso marginal desde Bolivia, de apenas un millón de metros cúbicos por día.
Los datos muestran que prácticamente todo el crecimiento de la demanda adicional debe ser cubierto por importaciones o por el uso intensivo de la infraestructura de transporte y almacenamiento operativo del sistema.
La situación contrasta con la fuerte expansión de la producción registrada en Vaca Muerta. Incluso esta semana se conoció un nuevo récord de producción en un pozo de YPF que alcanzó 1,3 millones de metros cúbicos diarios de gas, confirmando el potencial de la formación neuquina.
Riesgos para próximas semanas
El principal riesgo es climático. Si se registra una ola polar más intensa que la prevista, la demanda podría superar las proyecciones actuales y obligar a aplicar restricciones temporales a grandes consumidores industriales o estaciones de GNC, tal como ocurrió en otros inviernos.
Otro factor de vulnerabilidad es la dependencia del GNL importado. Cualquier inconveniente logístico o encarecimiento del combustible en los mercados internacionales podría elevar los costos de abastecimiento en un momento de máxima exigencia para la red.
A esto se suma la necesidad de garantizar combustible para las centrales térmicas. Según las proyecciones del sistema eléctrico, la generación dependerá en gran medida de usinas térmicas durante los próximos días, lo que mantendrá elevada la competencia por el gas disponible.
Por ahora, los indicadores operativos muestran que el sistema se mantiene estable. Sin embargo, el margen es reducido. Con una demanda en ascenso y una oferta local que ya opera cerca de su capacidad estacional, las próximas semanas serán decisivas para comprobar si la infraestructura y las importaciones alcanzan para atravesar el invierno sin nuevos episodios de restricciones.

