Crisis. Escala la protesta en Fadea: los gremios entraron al edificio principal y pidieron la renuncia del directorio
Fue la semana pasada. Desde la conducción aseguran que los salarios están garantizados hasta fin de año. Siguen las dudas sobre la continuidad de las actuales autoridades.
La crisis en la Fábrica Argentina de Aviones (Fadea) sumó este lunes un nuevo capítulo de tensión e incertidumbre. Después de varios días consecutivos de protestas, trabajadores y dirigentes gremiales volvieron a concentrarse frente a la planta ubicada sobre la ruta 20 y profundizaron las medidas de fuerza con la quema de neumáticos y nuevos reclamos dirigidos tanto a la conducción de la empresa como al Ministerio de Defensa.
El conflicto, lejos de desactivarse, parece haber ingresado en una etapa de endurecimiento. Los gremios reclaman definiciones urgentes sobre la continuidad de la actividad productiva, la firma de contratos considerados estratégicos para garantizar carga de trabajo y la salida del actual directorio de la compañía.
Las protestas comenzaron semanas atrás con asambleas internas y manifestaciones en los ingresos de la planta. Luego se sumaron movilizaciones con el apoyo de la CGT Córdoba y otros sindicatos. El jueves pasado el conflicto escaló un peldaño más cuando representantes del Sindicato de Trabajadores Aeronáuticos (STA) y de la Asociación del Personal Aeronáutico (APA) ingresaron al edificio principal de la fábrica para exigir personalmente la renuncia de las autoridades.
Aquel episodio dejó una de las imágenes más fuertes del conflicto: trabajadores y dirigentes sindicales recorriendo el Pabellón 1 hasta llegar a las oficinas de conducción para reclamar la salida del directorio. El objetivo principal era hablar con Emilio Magnaghi, vicepresidente de Fadea y máxima autoridad presente ese día en la planta.

El presidente de la empresa, Julio Manco, no se encontraba en la fábrica. Fuentes cercanas a la compañía señalaron que atraviesa una situación familiar delicada.
Magnaghi es abogado, empresario, piloto civil y especialista en temas de Seguridad y Defensa. Estuvo como representante de Mendoza ante el Parlasur. Políticamente está vinculado al exvicepresidente Julio Cobos, de quien fue asesor en asuntos de Defensa y Seguridad, y fue clave en la campaña de Luis Petri. Dirigió el Grupo Cooperativa, que incluye medios de comunicación mendocinos, y presidió el Centro de Estudios Estratégicos para la Defensa Nacional Santa Romana.
Qué dijo Magnaghi
Inicialmente, según relataron fuentes sindicales, Magnaghi se negó a recibir a los manifestantes. Sin embargo, luego aceptó mantener una reunión con representantes gremiales. De acuerdo con el relato realizado por dirigentes sindicales, el vicepresidente transmitió que, según información recibida desde el Ministerio de Defensa, los salarios de los trabajadores estarían garantizados al menos hasta fin de año.
No obstante, desde el gremio manifestaron cautela frente a esa afirmación. "Si no está escrito en ningún lado, eso no se puede transmitir a la gente. Lo podemos transmitir como un dicho más, de todos los muchos dichos que escuchamos... Pero lo cierto es que después de 30 meses no hay gestión", agregó la fuente.
Siempre según el relato de uno de los participantes, gran parte de la conversación giró en torno a las dificultades de gestión y a la relación entre la conducción de la empresa y el Ministerio de Defensa. Los sindicalistas aseguran que Magnaghi habría admitido limitaciones para resolver cuestiones de fondo debido a la falta de definiciones en Buenos Aires.
Incluso, el vicepresidente habría expresado que comprendía la posibilidad de extender los reclamos directamente hacia el Ministerio de Defensa, al considerar que muchas de las decisiones centrales no dependen exclusivamente de las autoridades de la empresa.
Las mismas fuentes señalaron que durante la reunión también surgieron referencias a supuestas irregularidades dentro del directorio y a la compleja situación interna que atraviesa la conducción. Uno de los datos más sensibles surgidos de ese encuentro es que, según los dirigentes gremiales, Magnaghi les habría informado que Manco ya presentó su renuncia a la presidencia de Fadea, aunque esa dimisión todavía no habría sido aceptada formalmente por el ministro de Defensa, Carlos Presti.
La conducción, en veremos
La posibilidad de una salida de Manco se suma a una larga serie de versiones sobre cambios en la conducción de la empresa que circulan desde hace meses. Mientras tanto, la situación dentro de la planta continúa deteriorándose.
Los gremios sostienen que la principal preocupación pasa por la ausencia de contratos de magnitud que permitan sostener la actividad industrial en los próximos años. Particularmente, reclaman definiciones sobre los acuerdos con la Fuerza Aérea Argentina, históricamente responsables de una porción significativa de los ingresos de Fadea.
La conducción de la empresa ha rechazado las versiones sobre un eventual cierre y sostiene que existen negociaciones comerciales abiertas con potenciales clientes nacionales e internacionales. También asegura que durante el último año logró reducir el déficit operativo mediante políticas de contención de gastos y reorganización interna.
Sin embargo, esas explicaciones no lograron desactivar el conflicto. A ello se suma otro factor que profundiza la incertidumbre: el prolongado silencio del Ministerio de Defensa.
Pese a que Fadea depende directamente de esa cartera, no existen hasta el momento definiciones públicas sobre el futuro de la empresa, sobre la continuidad de la actual conducción ni sobre los contratos que podrían garantizar la sustentabilidad de la fábrica.
Como se informó, este medio ha realizado en reiteradas oportunidades consultas, pedidos de información y solicitudes de entrevistas a funcionarios nacionales. Hasta ahora, las respuestas fueron escasas o inexistentes.
Ese vacío de información alimenta las especulaciones en torno al futuro de la compañía y aumenta el malestar entre los trabajadores, que aseguran estar dispuestos a tensar la cuerda con las protestas.

En paralelo, persisten cuestionamientos internos sobre distintas decisiones de gestión y denuncias vinculadas a contrataciones, posibles conflictos de interés y supuestas irregularidades administrativas, episodios que tampoco recibieron explicaciones públicas desde el Gobierno nacional.
Con alrededor de 650 trabajadores, problemas estructurales históricos, una situación financiera compleja y un conflicto gremial en ascenso, Fadea atraviesa uno de los momentos más delicados de los últimos años.



