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Política

La marcha del Gobierno. El ajuste sin fin de Milei, ¿comienza a agotar la paciencia social?

Varios estudios de opinión pública muestran un fuerte deterioro en la imagen del Presidente y de su gestión. Además, la visión de futuro y de expectativas se percibe hoy sombría. El impacto del caso Adorni.

11 de abril de 2026, 21:20
El ajuste sin fin de Milei, ¿comienza a agotar la paciencia social?
El presidente Javier Milei.

Para el Gobierno del presidente Javier Milei, el mes de marzo marcó un quiebre en el clima político y social. Desde hace unas semanas, la percepción generalizada es que hay un giro hacia una zona de alta turbulencia. Luego de poco más de dos años de mandato, la figura del líder de La Libertad Avanza enfrenta un desafío más complejo que la reducción de la inflación y el sostenimiento del equilibrio fiscal. Esta vez, la gestión libertaria debe estabilizar el humor social para lograr que los niveles de negatividad por el ajuste no amenacen la gobernabilidad.

El nuevo paisaje pareció estar presente en el posteo que el jueves último realizó el Presidente en el que pidió paciencia, reconoció que los “últimos meses fueron duros” y que la economía, si bien crece, lo hace a velocidades distintas dependiendo el sector.

La nueva realidad no es una opinión, sino que surge de varias encuestas publicadas en los últimos días y abre el interrogante sobre la paciencia social. Siempre, claro, con el cuidado necesario a la hora de leer las encuestas porque, se sabe, han tenido muchos problemas en los últimos tiempos a la hora de leer a la sociedad.

Hecha la aclaración, vale un repaso. Un ejemplo es el relevamiento de la Universidad de San Andrés (la ESPOP, realizada a mediados de marzo sobre 1.008 casos online), donde “la insatisfacción con la marcha general de las cosas” en el país alcanzó el 65%. La contracara, la satisfacción, quedó en el 33%, lo que significó una caída de 7 puntos respecto a finales de 2025.

En esa opinión, sobresale la negatividad de los opositores a Milei, con un 83% de insatisfacción entre los que votaron a Sergio Massa en las últimas presidenciales; y también aquellos que podrían ser considerados más cercanos, como los que apoyaron a Juan Schiaretti (48% de alta insatisfacción).

Este pesimismo no es un dato aislado, sino la confirmación de una trayectoria descendente que varias de las principales consultoras del país, y de Latinoamérica, reflejan con nitidez.

De todas maneras, por estos días Milei sigue siendo, en términos nominales, uno de los dirigentes con mayor imagen positiva bruta: 38% según la misma encuesta de San Andrés. Sin embargo, esta cifra puede ser engañosa si no se observa la otra cara de la moneda, porque el diferencial de imagen es negativo para toda la clase política. Hoy, nadie tiene saldo a favor.

Por ejemplo, Patricia Bullrich tiene -20 en el diferencial; Axel Kicillof, -26; y Mauricio Macri, -27. También figura el gobernador Martín Llaryora, que presenta un -26 (su imagen positiva es del 14% y la negativa del 40%).

La ESPOP no es la única encuesta que marcó la caída de Milei. Las empresas Atlas Intel y Bloomberg (a finales de marzo, sobre una muestra digital de 5.037 casos) ubica la aprobación del Presidente en un 37%, frente a una negativa del 62%, lo que arroja un diferencial de -25 puntos.

En el histórico, Atlas y Bloomberg marcan que el quiebre se produjo en abril del año pasado, cuando Milei llegó a tener una imagen negativa y una positiva similares (en 44%). A partir de allí, la línea roja no paró de subir hasta los valores mencionados.

Al comparar la aprobación de la gestión de gobierno, la tendencia es aún más marcada. Mientras que el estudio de San Andrés registra un 38% de aprobación frente a un 59% de desaprobación (un aumento de 7 puntos en el rechazo desde la última medición), Atlas Intel muestra una serie temporal donde la aprobación cayó del 35% en enero al 30,3% en marzo.

Si bien el dato es malo, hay que mencionar que en octubre pasado, Milei llegó a las elecciones con una imagen negativa, según Atlas Intel- del 55%. Y sin embargo, ganó.

La pobreza en Córdoba.
La pobreza en Córdoba. (La Voz)

En una perspectiva histórica, Milei se encuentra hoy por debajo de la aprobación que tenía Mauricio Macri (51%) en este mismo punto de su mandato, aunque todavía duplica el nivel de rechazo extremo que sufrió Alberto Fernández (17%) en su momento más crítico. Los datos son del estudio ESPOP.

La gestión bajo la lupa

El juicio sobre la eficiencia y la moralidad del Gobierno nacional también ha sufrido un deterioro significativo, especialmente a partir de los casos como Andis o $Libra y el reciente escándalo que lo tiene como protagonista a Manuel Adorni. Un estudio de Innova OP (también de mediados de marzo sobre 1.830 casos, con sistema CAWI) revela que un 60% define a la gestión de Milei como “corrupta”, mientras que solo un 30% la considera “honesta”.

Más grave aún es la percepción de la empatía oficial, ya que el 70% de los argentinos consultados califica al Gobierno como “insensible”.

Este desgaste ético se combina con una evaluación negativa del rumbo. La consultora Delfos, en un informe nacional (de finales de marzo, sobre 2.951 casos online) se ha producido un “quiebre simultáneo de la cadena que sostenía la legitimidad” del Presidente. No solo cae la aprobación, sino que se desploma la confianza de organismos como el del Indec (el 71% dijo que no cree en sus datos).

La sociedad, según Delfos, ya no evalúa si el ajuste era necesario, sino si ese sacrificio tiene un retorno visible en su “metro cuadrado personal”.

El cambio de agenda

Uno de los hallazgos más disruptivos de marzo fue el desplazamiento de las preocupaciones sociales. La inflación, el gran enemigo que Milei parecía haber domado (al menos, en forma discursiva) parece haber perdido centralidad relativa en los últimos tiempos, pero asoman otros igual de preocupantes.

Por ejemplo, para San Andrés, los bajos salarios (37%) y la falta de trabajo (36%) son hoy los problemas principales, superando a la corrupción (33%) y dejando a la inflación en un lejano 20%.

En el caso de Atlas Intel, al frente sigue la corrupción, aunque sube fuerte el desempleo (del 38% al 42%) y también la inflación, que sigue por debajo.

Nota: la inseguridad está en su piso más bajo, con apenas el 16% de las menciones.

Este diagnóstico es refrendado por el análisis de redes sociales del sitio Monitor Digital, que detecta un 80% de negatividad en la conversación económica. En el mundo digital, los argentinos ya no discuten “macro”, sino la microeconomía.

Pero además, la baja de la inflación ya no alcanza para desactivar el malhumor social. Por el contrario, el 57,2% de los usuarios manifiesta que ha reducido sus compras, lo que evidencia una recesión que golpea el consumo.

Adorni, en el ojo de la tormenta

Un subtítulo aparte merece la situación de Manuel Adorni. El ahora Jefe de Gabinete ha pasado de ser el escudo mediático del Presidente a convertirse en un pasivo por peso propio. Su imagen sufrió una caída vinculada a lo que se conoce como el "Adornigate", a partir del viaje de Punta del Este en avión privado y la compra de un inmueble en Caballito.

Según un estudio de la encuestadora Zuban – Córdoba (entre el 30 de marzo y el 1 de abril sobre 1.200 casos con mailing y CAWI), la imagen negativa de Adorni ha trepado al 66%, mientras que la positiva se hunde al 21,5%. Este es un cambio drástico respecto a inicios de su gestión porque en enero de 2024, su negativa era apenas del 50% (contra el 41,5% de positiva).

Sin dudas, el impacto de las denuncias por posible corrupción en su contra parece, hasta el momento, devastador ya que el 70,4% de los encuestados por Zuban - Córdoba cree que Adorni debería renunciar y un 78% le exige que explique públicamente cómo pagó sus viajes.

Con un dato no menor: un 72% de los consultados dijo haber escuchado y sabe del caso.

El estudio de Innova OP refuerza la caída de confianza en el Gobierno, a partir de los problemas del Jefe de Gabinete. En la encuesta, el 70% considera que Adorni es "corrupto", superando incluso la percepción de corrupción que recae sobre la figura presidencial.

Está claro que Adorni, que supo tener altos niveles de conocimiento y una base de apoyo sólida (incluso ganó las elecciones legislativas en Caba), hoy encarna el desgaste de la narrativa de la "casta" que el Gobierno viene capitalizando muy bien. O venía...

Expectativas y futuro

Lo que hoy se percibe, según las mencionadas encuestas, es que el sentimiento sobre el porvenir es sombrío. Volviendo al trabajo de San Andrés, un 46% de los argentinos cree que el país empeorará en el próximo año frente a un 30% que aún espera una mejora.

Además, sigue existiendo una polarización extrema, lo que deja de un lado a los votantes de La Libertad Avanza (el 81% de ese segmento cree que estará mejor o igual), y del otro, a sectores opositores (por ejemplo, el 85% de los que votaron a Massa dicen que estarán peor).

Sin embargo, el dato más preocupante para la Casa Rosada es el crecimiento de la demanda de cambio. Según Innova OP, el 58% de la población prefiere hoy un “cambio de gobierno” frente a un 33% que desea la continuidad de Milei.

El dato podría estar sugiriendo que el oficialismo está perdiendo su condición de “generador de esperanzas genuinas” y empieza a ser juzgado estrictamente por sus resultados presentes. Y esos resultados, en muchos sectores de la economía (como el comercio o la industria) no son buenos.

El informe de Atlas Intel sobre el riesgo político advierte sobre esta inestabilidad. En el se destaca que un 57% dijo que la situación económica “va a empeorar” en los próximos 6 meses; y que un 58% reconoció que hará menos compras de bienes duraderos en los próximos meses (ese porcentaje era del 37% hace un año atrás).

Imagen de la industria automotriz.
Imagen de la industria automotriz. (Nicolás Bravo / La Voz)

En conclusión, la foto de los últimos días muestra un Gobierno que conserva un núcleo duro, aunque más chico, pero que podría estar perdiendo la mayoría social que lo llevó al poder. El “cansancio económico” predomina hoy y la desilusión ha comenzado a mutar en “bronca organizada”, un paso previo a crisis políticas mayores si el presente no ofrece respuestas que la promesa del “futuro” no logra compensar.

Es posible afirma que el experimento libertario enfrenta su hora más amarga, aunque con Milei nunca se sabe. Si bien Adorni y los demás escándalos lo han golpeado, los partidos políticos tradicionales siguen estando en el sótano de la consideración social (el 73% tiene una imagen “mala” o “muy mala” según San Andrés), seguidos por los sindicatos y el Congreso.

Ante este escenario, el desafío será mantener la imagen de outsider que lo llevó al poder para seguir ofreciéndose como una alternativa a todo lo viejo.