Crecimiento. Se confirma la recuperación económica, con pendientes en el consumo
Un informe del Ieral-Fundación Mediterránea señala que el Emae acumula dos meses en alza y ubica la actividad 6,4% por encima de noviembre de 2023, con fuertes contrastes entre sectores y en la demanda.
La economía argentina inició este año con señales de recuperación. El Estimador Mensual de Actividad Económica (Emae) registró en enero un crecimiento de 0,4% respecto del mes previo, encadenando su segundo mes consecutivo en alza.
El dato refuerza la hipótesis de ingreso a una nueva fase de expansión, según el análisis de Marcos Cohen Arazi, del Ieral-Fundación Mediterránea.
El informe destaca que el nivel de actividad se ubica actualmente 6,4% por encima de noviembre de 2023, mes previo al inicio de la gestión de Javier Milei. En términos interanuales, el crecimiento alcanza al 1,9%, consolidando un sendero de recuperación moderada.
Crecimiento reciente y cambio de fase
El economista sostiene que la continuidad de la mejora, luego de un salto de 1,8% en el mes previo, “resulta alentadora” y permite pensar en una fase 4 del ciclo económico dentro del actual gobierno.

Este proceso, sin embargo, no es homogéneo. Durante enero, gran parte de los sectores registraron leves caídas, mientras que el impulso se concentró en minería, industria y construcción, lo que evidencia un crecimiento con fuerte dispersión.
En ese marco, Cohen Arazi advierte que “persiste una gran divergencia acumulada entre sectores”, lo que condiciona la solidez de la recuperación.
Sectores ganadores y rezagados
En el acumulado desde noviembre de 2023, los sectores con mejor desempeño son la intermediación financiera, la minería y el agro. También muestran evolución positiva transporte y comunicaciones, junto con las actividades inmobiliarias y empresariales.
En contraste, la industria manufacturera, la construcción y el turismo internacional se ubican entre los segmentos más rezagados, reflejando dificultades estructurales y el impacto del nuevo contexto económico.
El caso industrial, en particular, muestra un comportamiento cíclico marcado. Según el análisis, la actividad atravesó tres etapas: una caída inicial del 11% en los primeros meses, una recuperación posterior hasta niveles previos y una nueva fase contractiva con descenso del 6%.
No obstante, los últimos datos muestran un repunte relevante, con una suba de 3,1% en enero en el indicador específico de producción industrial.
Desempeño dentro de la industria
Al desagregar la industria, se observan diferencias significativas. Entre los sectores con mejor desempeño aparecen productos de tabaco (+11,3%), refinación de petróleo (+8,7%), alimentos y bebidas (+7,4%) y productos químicos (+5,6%).
También registran crecimiento muebles y colchones (+3,3%), mientras que en el otro extremo se ubican textiles (-28,7%), caucho y plástico (-22,2%), minerales no metálicos (-19,2%), automotriz (-16,9%) y metalurgia (-14,3%).
Este comportamiento refleja tanto los cambios en la competitividad cambiaria como el impacto de la mayor apertura económica sobre sectores expuestos a la competencia externa.
Consumo: récord agregado y tensión per cápita
Uno de los puntos centrales del análisis es la evolución del consumo. Cohen Arazi plantea que el debate público sobre la situación económica se explica por una aparente contradicción: el consumo total se encuentra en niveles récord, pero el consumo por habitante muestra un escenario más moderado.

En el cuarto trimestre de 2025, el consumo privado creció 4,4% interanual y acumuló una expansión de 8,9% en los primeros dos años de gobierno, el mejor registro desde 2004.
Sin embargo, al ajustar por crecimiento poblacional, el consumo per cápita se ubica 2% por debajo del nivel de 2017 y resulta comparable al de 2011, lo que relativiza la mejora en términos de bienestar.
“El termómetro de la situación de las familias está más relacionado con el consumo per cápita”, señala el economista, al explicar la percepción dispar sobre la evolución económica.
Perspectivas y desafíos
El informe concluye que el desempeño macroeconómico actual permite iniciar una recomposición gradual del nivel de vida, aunque advierte que el proceso "será lento".
En ese sentido, remarca que “solo el crecimiento sostenido durante muchos años podrá revertir el estancamiento relativo acumulado durante más de una década”.

