El cambio es significativo. Tanto que hay funcionarios provinciales que anteponen el “por fin” para celebrar el poder de decisión y el protagonismo delegados por los hermanos Milei a Diego Santilli, el aún flamante jefe de Gabinete de la Nación.
Desde el mismo día en que asumió, hace apenas tres semanas, “el Colo” se ha convertido, para el peronismo cordobés, en el “primer interlocutor en serio” de la gestión libertaria con el Panal. Así lo definen.
Se vive algo parecido a una luna de miel, una fase hasta aquí inexistente entre ambas administraciones. La relación fue siempre fluctuante entre la Rosada y el Panal, con más cortocircuitos que coincidencias. Fueron dos años y medio de recortes sin pausa para el gobernador Martín Llaryora y para el intendente capitalino, Daniel Passerini. Eso está empezando a cambiar.
El “estilo Santilli” marida a la perfección con los cánones de las administraciones peronistas. “Es uno de los nuestros. Hablamos el mismo idioma. Es la primera vez que nos pasa con esta administración”, dice una mano derecha del gobernador Martín Llaryora.

En el schiarettismo, incluso, hacen un parangón con la figura y el estilo que practicaba Rogelio Frigerio cuando, en el gobierno de Mauricio Macri, tenía a su cargo la relación con las provincias. “Son parecidos. Resuelven. Atienden el teléfono”, destacan.
Santilli habló con su ahora par provincial, Manuel Calvo, el martes por la tarde. Fue el primer mano a mano con las nuevas posiciones. En esa charla, hubo una confirmación total del nuevo paisaje de distensión. Los $ 400 mil millones que llegaron en dos cuotas de $ 200 mil millones como anticipo financiero, más la puesta al día de un atraso por fondos para la Caja de Jubilaciones, son partes del primer lubricante para ese engranaje. En tanto, es inminente la autorización de Nación para un programa de financiamiento que alivie las cuentas de la Capital.
La conversación incluyó el apartado electoral, el aspecto más sensible de la contraprestación que busca Milei para 2027. Santilli sabe que Llaryora no será un obstáculo para su intentona de eliminar las Paso. El problema para el ex-“amarillo” es que en Córdoba no está la solución para ese problema.
Santilli reconoce en privado que los votos para terminar con las primarias obligatorias no están y, muy probablemente, no estarán. El plan B es suspenderlas. ¿A cambio de qué? De habilitar una colectora para aquellas fuerzas aliadas que pretendan preservar cierta identidad provincial para las categorías de diputados y senadores –las que eligen esas categorías– y quieran tributar en simultáneo a la canasta de Milei. Ni Córdoba ni Llaryora estarán en ese lote. Por más buena sintonía, cerca del gobernador no imaginan algún tipo de alianza con los libertarios.
Desconfianza y contención
“Es una anguila dentro de un frasco de gelatina”. Así describe un juecista a Santilli. “Luis ya le advirtió en persona al ‘Colorado’ que se olvide de que Córdoba puede ser parte de algún tipo de acuerdo. Eso no va a pasar”, intentan convencerse de una decisión que, probablemente, se tome en Balcarce 50 y no en Córdoba.
Con el nuevo ingrediente Santilli en la mesa, Gabriel Bornoroni salió a intentar desinflar el globo de ensayo al que le mete oxígeno el peronismo: la posibilidad de un pacto en puerta, al estilo de los que suscribieron varias veces Macri y Juan Schiaretti. “El que diga que Milei no quiere ganar Córdoba el año que viene miente”, dijo a La Voz días atrás.
Juez, en tanto, recuperó su trato directo con el Presidente. No come milanesas, pero volvió a hablar seguido con el líder libertario, y sin intermediarios.
El senador fue vilipendiado duramente días atrás en una escandalosa sesión del Consejo de la Magistratura. Fanáticos del juez federal de Mar del Plata Alfredo López lo insultaron. Juez llevó adelante la acusación para destituir a López por sus expresiones antisemitas. Cuando se enteró de la agresión a Juez, Milei le escribió para respaldarlo.
El restablecimiento del vínculo es una carta a favor, cree el senador, en el hipotético caso de que La Libertad Avanza decida no poner las manos cuando se ponga en juego el poder provincial el año que viene.
Asfalto y seguridad
Mientras el renovado paisaje político decanta, Llaryora sigue dando señales unívocas sobre dónde cree que se jugará su pellejo el año que viene: la Capital. Este miércoles, en barrio Los Naranjos, el gobernador anunció la ampliación del programa Cordobeses en Alerta. Pasarán a ser 234 los barrios –se suman 90– en los que los móviles intentarán prevenir el delito.
Al plan de mejoramiento de calles, luminarias y espacios públicos por 130 mil millones de pesos, Llaryora y Passerini les agregan el componente seguridad, uno de los temas bandera de la oposición. Junto al gobernador y al intendente, estuvieron los ministros Juan Pablo Quinteros (Seguridad) y Miguel Siciliano (Vinculación), los dos principales aspirantes a suceder al intendente.
La política cordobesa empieza a moverse al ritmo de una nueva música. Santilli trae otro tono desde la Rosada, Llaryora mira cada vez más hacia la Capital y Juez vuelve a encontrar un teléfono directo con Milei. Pero debajo de esa superficie de aparente distensión persisten las mismas incógnitas. Recién a fin de año habría algo de claridad.

