
Provincias: crecen las señales de desequilibrio fiscal
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Redacción La Voz
En los últimos años, la economía ha mostrado señales de recuperación, con algunos sectores experimentando un repunte en la actividad. Sin embargo, hay un aspecto clave que sigue siendo una de las mayores preocupaciones: el empleo. A pesar de los esfuerzos por mejorar la competitividad y aumentar la productividad, el mercado laboral no ha logrado acompañar este crecimiento. Entre noviembre de 2023 y diciembre de 2025, el país perdió 200 mil empleos asalariados registrados en el sector privado, a pesar de un contexto de mejora en la actividad económica.
Esta contradicción genera una paradoja difícil de entender: si la economía muestra señales de crecimiento, ¿por qué el empleo formal sigue cayendo? Las causas no son simples, y en gran parte se deben a una combinación de dinámicas sectoriales y obstáculos estructurales que dificultan la creación de empleo formal.
El empleo formal no crece al mismo ritmo que la economía en todos los sectores. Según datos del Ministerio de Economía y la Secretaría de Trabajo de 2023 a 2025, la caída del empleo en el sector privado asalariado ha sido más pronunciada en algunas actividades que en otras. Hay sectores como el agro, la pesca, la educación y el comercio que, a pesar de la crisis, han visto un repunte tanto en la actividad económica como en la contratación de trabajadores formales. En estos sectores, la mejora económica se traduce en nuevos empleos, lo que da esperanza de que el crecimiento puede beneficiar al mercado laboral.
Sin embargo, no todos los sectores siguen este patrón. En muchos casos, aunque el producto interno bruto (PIB) aumente, el empleo sigue disminuyendo. Este es el caso de sectores clave como la minería, la intermediación financiera y los hidrocarburos, donde, aunque la producción crece, las empresas se ven obligadas a ajustar su estructura productiva para hacerla más eficiente. Las reformas internas, como la automatización de procesos y la optimización de recursos, implican la reducción de personal, incluso en sectores con alta rentabilidad y crecimiento. Esta tendencia está impulsada por un contexto de baja inflación y una mayor integración al mercado global, que exige a las empresas ser más competitivas y eficientes, lo que implica menos mano de obra.
Por otro lado, hay sectores como la industria, la construcción y los servicios comunitarios, donde la caída en la actividad económica ha llevado también a la pérdida de empleos. Estos sectores sufren no solo por una menor demanda interna, sino también por la falta de inversiones, lo que los convierte en los más vulnerables ante cualquier crisis económica.
Además de las dinámicas específicas de cada sector, existen factores estructurales que siguen dificultando la creación de empleo formal, incluso en un contexto de crecimiento económico. Uno de los mayores frenos es la falta de crédito. Sin acceso a financiamiento, las empresas no pueden invertir en nuevos proyectos, ampliar su capacidad productiva o contratar más personal. Las pequeñas y medianas empresas (pymes), que son las principales generadoras de empleo en el país, son las más afectadas por esta falta de acceso al crédito. Sin los recursos necesarios, estas empresas no pueden aprovechar las oportunidades de crecimiento que ofrece la mejora económica.
Por otro lado, la presión fiscal sigue siendo uno de los mayores obstáculos para la expansión de las empresas y la creación de empleo. El alto costo de los impuestos y la burocracia administrativa se convierten en barreras difíciles de superar, especialmente para las pymes que dependen de un entorno económico ágil para poder competir. Estos factores dificultan que las empresas puedan contratar más empleados o invertir en la mejora de sus capacidades productivas.
La infraestructura deficiente es otro aspecto clave que limita la competitividad y la eficiencia de muchas actividades económicas. En sectores como la construcción, el transporte y la logística, la falta de inversiones en infraestructura esencial ha frenado el desarrollo de proyectos clave que podrían haber generado más empleo. Además, muchas regiones del país siguen teniendo dificultades para acceder a servicios básicos, lo que limita las oportunidades de crecimiento en zonas donde se podrían haber creado nuevos puestos de trabajo.
Para que la mejora económica se traduzca en un aumento real del empleo formal, es necesario implementar una serie de reformas estructurales. La modernización del sistema tributario y la eliminación de barreras burocráticas son pasos fundamentales para facilitar la expansión de las empresas y la creación de nuevos empleos. Además, es crucial mejorar la infraestructura en áreas clave como transporte, energía y telecomunicaciones, lo que permitiría a las empresas operar de manera más eficiente y competitiva.
La recuperación del crédito también es una prioridad. Sin financiamiento adecuado, las empresas no podrán crecer, expandirse ni contratar personal. Es esencial facilitar el acceso al crédito para las pymes, lo que ayudaría a aumentar las oportunidades de empleo en todo el país.
Si bien algunos sectores están experimentando crecimiento, las barreras estructurales siguen siendo un desafío para que la mejora económica se traduzca en empleo formal. Las reformas necesarias deben apuntar a crear un entorno más favorable para las empresas, que permita generar más puestos de trabajo y reducir la desigualdad entre el crecimiento económico y el empleo.