
La incógnita Milei que desvela a la política cordobesa
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Redacción La Voz
Los múltiples interrogantes políticos, económicos y judiciales que irradian desde el corazón mismo del Gobierno nacional siguen siendo –como hace ya un mes y medio– lo central de la política argentina. También son lo principal de la política cordobesa.
Las mediciones nacionales son coincidentes al señalar el deterioro de la imagen y de las expectativas que genera Milei. En Córdoba, donde La Libertad Avanza siempre tuvo sus mejores notas, la caída también es fuerte en este momento y los políticos son lectores compulsivos de encuestas: es la razón que mejor explica el ensimismamiento de la oposición local.
No sorprende que el diputado Gabriel Bornoroni –quien más chances tiene de ser candidato a gobernador– permanezca en silencio: fueron esporádicos los momentos en que levantó el perfil y nunca elevó el tono contra el Gobierno provincial. Lo cierto es que su mutismo se profundizó con la crisis de las prestaciones del Pami, organismo donde La Libertad Avanza le dio participación directa y donde el diputado colocó personas de su confianza.
Hoy esos problemas son especialmente complejos en Marcos Juárez –sigue indefinida la atención de segundo nivel para 5.500 jubilados nacionales–, la ciudad donde en septiembre próximo se realizará un test electoral que impacta porque es el primero, y porque en 2014 un triunfo del PRO fue anticipatorio de una transformación política profunda en el interior más productivo: la búsqueda de cambio.
Sí sorprende a propios y extraños que Luis Juez permanezca en silencio. La acción política del juecismo se limita de momento a las denuncias que motorizan los vocales del Tribunal de Cuentas y los legisladores. La única novedad en el armado opositor es la incorporación de algunos dirigentes radicales –Soledad Carrizo, que desde un cargo nacional es la encargada de acercar intendentes de su partido– a la sociedad ya estable entre el juecismo, un sector del PRO y los libertarios.
La ausencia total de respuesta de esa sociedad a las propuestas de Rodrigo de Loredo es reiterada. El exdiputado primero propuso un frente opositor único encabezado por él mismo y ahora pide que la candidatura se defina en internas. Desde La Libertad Avanza hay sólo silencio y desde el juecismo le aclararon a De Loredo que el partido radical no es parte de esa sociedad. ¿Seguirá siendo esa la postura si Milei no repunta en las encuestas?
Todo se hace más complicado en ese armado opositor porque unos y otros descuentan que la resolución de sociedades y de candidaturas será notificada desde Buenos Aires. En este momento, la dirigencia cordobesa aguarda señales, pero constata una y otra vez que Karina Milei tiene cosas más urgentes, por ejemplo, sostener a Manuel Adorni en la Jefatura de Gabinete.
Hay opositores a Llaryora que se preguntan si la estrategia para 2027 no se definirá en alguna negociación por los votos cordobesistas en Diputados. En el peronismo cordobés, en cambio, dan por hecho que Bornoroni será candidato y que Milei quiere ganar Córdoba. Igual, Llaryora mantiene su habitual margen de ambigüedad: sostiene las críticas al modelo libertario y al mismo tiempo mantiene todos los puentes tendidos. También cruza los dedos para que Adorni permanezca en su cargo.
Todos en Córdoba miran hacia Buenos Aires. También Martín Llaryora: el gobernador pasó dos días en Caba la semana que pasó. Lo que se conoció fue una inesperada reunión con el pastor evangélico y candidato outsider de diseño Dante Gebel. Pero en el Panal limitan ese encuentro a un acercamiento más social que político.
En cambio, no ocultan el entusiasmo por la reaparición de Mauricio Macri: "Macri hace ocho años era la derecha, pero ahora es el centro, mucho más cercano a Provincias Unidas que al mileísmo", sostienen.
Llaryora pasó tres días en Córdoba escuchando a docentes y directivos de escuelas antes de que la UEPC aceptara la quinta oferta salarial. Intercaló con reuniones con representantes del sector autopartista: hay inquietud por la continuidad del régimen del Mercosur que favorece la inclusión de autopartes locales; también hay presión del sector del biocombustible por la modificación de la ley nacional que les promete mayor participación.
Esa fue la agenda porteña del gobernador, que coincide con intereses productivos de Santa Fe y Buenos Aires. También son las tres provincias más afectadas por la caída de ingresos de coparticipación y la restricción casi total de los repartos discrecionales. El Panal exhibe el diálogo con Maximiliano Pullaro, pero no muestra la articulación con Axel Kicillof en algunos de esos temas. En cambio, la distancia política del llaryorismo con el PJ nacional y sus decisiones sigue siendo tan extrema como lo fue cuando a las decisiones las tomaba Juan Schiaretti.
Llaryora elude el discurso del ajuste, pero la restricción del gasto provincial es abrupta en casi todo aquello que no sea pago de sueldos –este rubro demandará $ 1,25 billón más de lo presupuestado en 2026– y el sostenimiento de los programas sociales más relevantes: Paicor, boletos sociales, programas de empleo, asistencia a la discapacidad y sostenimiento de la Caja de Jubilaciones. Las obras públicas se ralentizan, a excepción de las que ya tenían financiamiento garantizado.
En medio del complicado panorama financiero que generó durante nueve meses la caída de la coparticipación y la merma de ingresos propios –esto habría comenzado a revertirse en abril–, un hecho ocurrido en Buenos Aires abrió una perspectiva relevante para la Provincia: la conciliación ordenada por la Corte Suprema de Justicia determinó que la deuda previsional que acumuló la Nación con Córdoba hasta 2024 asciende a $ 276 mil millones, que actualizados equivalen a al menos $ 1,17 billón. Una actualización juicio mediante, le saldría todavía más cara a la Anses.
Esa deuda se generó entre 2020 y 2024, por la falta de actualización de los montos durante el gobierno de Alberto Fernández. Luego Milei eliminó por completo los envíos, hasta que hace un año empezó a girar $ 5.000 millones mensuales a cuenta, y desde ahora enviará $ 10.000 millones en el mismo concepto. Determinada la deuda, ahora empieza la discusión por la forma de pago.
Más allá de los recursos, se trata de una señal política de peso: no se trataba de un reclamo antojadizo. La Nación se está quedando con fondos de las 13 provincias que no transfirieron sus cajas y la Corte hasta ahora ha admitido esa quita ilegal.
La tormenta de Milei podría ser mucho mayor si se comenzara a analizar legalmente de qué está hecho el superávit que permite equilibrar las cuentas nacionales mientras la mayor parte de las provincias se encaminan al déficit crónico. Córdoba en 2025 tuvo un superávit mínimo, y el resultado fue igual en el primer trimestre de 2026. El Panal no confía en el repunte: sigue buscando financiamiento extra en el mercado interno. Esa fue la actividad principal de Llaryora en Buenos Aires.