Interior y Buenos Aires. La brecha tarifaria sigue abierta pese a los cambios en subsidios
Un informe del IIEP (UBA-Conicet) mostró que Córdoba está apenas por encima del promedio nacional en tarifas de luz y gas y muy lejos de los valores del Amba.
Las diferencias entre el interior del país y el Área Metropolitana de Buenos Aires (Amba) siguen reflejándose en las facturas de luz y gas, incluso después de los cambios en subsidios energéticos impulsados por el Gobierno nacional.
Un informe del Observatorio de Tarifas y Subsidios del IIEP (UBA-Conicet) mostró que Córdoba está ubicada apenas por encima del promedio nacional en ambos servicios, mientras el Amba permanece entre las regiones más baratas del país.
El relevamiento, correspondiente a mayo de 2026, compara cuadros tarifarios de distribuidoras de todo el país y analiza cuánto paga un usuario residencial promedio por electricidad y gas natural.
En el caso de la luz, la factura promedio nacional para un hogar sin subsidios y con un consumo de 265 kWh mensuales se ubicó en $ 82.688. Córdoba aparece levemente por encima de esa media nacional ($ 93.286). En esta provincia, el consumo promedio es de 200 kWh.
El estudio marca que la dispersión tarifaria continúa siendo muy amplia. Mientras Neuquén aparece un 86% por encima del promedio nacional ($ 153.580), el Amba se ubica 36% por debajo ($ 53.224 en el caso de Edenor y $ 54.706 Edesur). Entre ambos extremos hay una diferencia de 122 puntos porcentuales.
La diferencia también se mantiene entre los usuarios que reciben subsidios. A nivel nacional, la factura promedio para un hogar subsidiado se ubicó en $ 50.919 mensuales, mientras que las distribuidoras del Amba no superan los $ 29.000. Córdoba, $ 60.682. Por encima se encuentran Santa Fe, $ 61.854; Mendoza, $ 66.994; y Salta, $ 69.393. Y por debajo Entre Ríos, $ 50.860 y Tucumán, $ 52.539, entre otras.
El informe del IIEP sostiene que las diferencias entre provincias responden, por un lado, al precio mayorista de la energía que fija Nación. Por otro lado, una parte importante de la factura depende de cada jurisdicción y del denominado Valor Agregado de Distribución (VAD), que remunera los costos de transportar y distribuir la electricidad hasta los hogares.
“El ritmo de los incrementos tarifarios correspondiente al componente del Valor Agregado de Distribución (VAD) es diferente entre provincias”, señala el trabajo.
Ese componente tiene hoy un peso central dentro de las boletas. Según el estudio, en una factura eléctrica residencial promedio sin subsidios, el 36% corresponde a la energía, el 39% al VAD y el 26% a impuestos. En el caso de los usuarios subsidiados, el peso relativo de la energía baja y el VAD gana todavía más participación dentro de la factura final.
Diferencias
Las diferencias también aparecen al analizar cómo se compone cada factura. En el caso del Amba, donde operan Edenor y Edesur bajo regulación nacional, el peso de la energía dentro de la boleta sigue siendo relativamente más alto y el componente de distribución mantiene una incidencia menor que en buena parte del interior.
En Edenor, por ejemplo, para usuarios subsidiados la energía representa el 42% de la factura, el VAD el 37% y los impuestos el 22%. En Edesur, el reparto es de 40% para energía, 38% para distribución y 21% para impuestos.
En Córdoba, la energía explica el 20% de la factura subsidiada, mientras que el VAD asciende al 51% y los impuestos representan el 29%. Algo similar ocurre en otras provincias del interior. En Mendoza, el VAD alcanza el 51% de la factura subsidiada y la energía representa, el 18%. En Salta, el reparto es de 17% para energía y 57% para distribución. Santa Fe también muestra un fuerte peso del VAD: 43%, contra un 19% correspondiente a energía. En esa provincia los impuestos se llevan el 38%.
En el otro extremo se ubican distritos como Formosa y La Rioja, donde el peso de la energía dentro de la factura todavía supera ampliamente al de distribución.
Igualmente, el trabajo advierte que las comparaciones entre provincias deben hacerse con cautela. “La dispersión de tarifas es multicausal”, remarca el informe, que menciona entre los factores explicativos las características de las redes, la densidad poblacional, los costos de distribución, la carga impositiva y la frecuencia de actualización tarifaria.
Gas natural
Las diferencias con el Amba también se observan en el gas natural. Según el IIEP, la factura promedio nacional para un usuario residencial sin subsidios alcanzó en mayo los $ 71.732 mensuales ajustados por estacionalidad, mientras que para los usuarios subsidiados el promedio fue de $ 52.040. Córdoba se ubica en $ 48 mil para los que no tienen apoyo estatal y en $ 39.700 para los subsidiados.
La composición promedio de una factura residencial de gas sin subsidios muestra que el 47% corresponde al precio del gas, el 31% al VAD y el 22% a impuestos.


