Mercados. El BID desembarca en Córdoba y apuesta a la Bolsa como motor del financiamiento productivo

Directivos de Banco Interamericano de Desarrollo avanzan con la provincia en un esquema para canalizar inversiones hacia Pymes del interior. Evalúan fideicomisos financieros y nuevos vehículos de mercado para impulsar reconversión productiva en minería, energía y agroindustria.

19 de mayo de 2026 a las 04:41 p. m.
El BID desembarca en Córdoba y apuesta a la Bolsa como motor del financiamiento productivo
Diego Flaiban, director Financial Sector Southern Cone del BID en la Bolsa de Comercio.

La llegada de representantes del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) a Córdoba dejó algo más que una ronda de reuniones técnicas y fotos institucionales. Expuso la idea de convertir a la provincia en una plataforma financiera y productiva capaz de canalizar inversiones hacia el interior del país, con la Bolsa de Comercio como articulador central de ese proceso.

La visita de directivos y asesores de BID Invest se dio en un contexto particular. La Argentina atraviesa una etapa de redefinición económica, con apertura hacia mercados externos, impulso a sectores como minería, energía y agroindustria, y una discusión creciente sobre cómo financiar la reconversión productiva. Allí es donde Córdoba busca ocupar un lugar estratégico.

Para el vicepresidente de la Bolsa de Comercio de Córdoba, Raúl Hermida, la presencia del BID en la provincia tiene un valor simbólico y práctico al mismo tiempo.

“Es un acontecimiento muy importante porque este organismo internacional no solo va a Buenos Aires, sino que viene a Córdoba”, sostuvo. La frase no fue casual, y se acerca al diagnóstico compartido por empresarios y funcionarios como una crítica persistente a la histórica concentración financiera del país en la Capital Federal.

Hermida entiende que el nuevo escenario económico puede abrir una oportunidad para modificar parcialmente esa lógica. Según explicó, la Argentina “está cambiando su eje hacia las inversiones, el valor agregado y la integración al mundo”, en un marco donde las cadenas de valor ya no son exclusivamente nacionales, sino regionales e incluso binacionales.

En ese esquema, la Bolsa intenta posicionarse como un puente entre los organismos multilaterales, el mercado de capitales y las pymes del interior. El razonamiento es sencillo: si el sistema bancario tradicional tiene limitaciones para otorgar financiamiento de largo plazo, el mercado de capitales aparece como una alternativa todavía subutilizada.

Desde BID Invest recogieron ese planteo y lo profundizaron. Diego Flaiban, director de Asuntos Financieros para el Cono Sur, explicó que la entidad ya había iniciado conversaciones previas con Córdoba y que la visita del gobernador Martín Llaryora a Washington, hace dos años (firmó un acuerdo con el BID, a través de Banco) ayudó a consolidar una agenda común.

“Firmamos un acuerdo para desarrollar proyectos conjuntos, focalizándonos en dinamizar el financiamiento hacia el interior del país”, señaló Flaiban.

La definición es relevante porque marca una prioridad territorial. El BID no está pensando únicamente en financiar grandes proyectos corporativos, sino en construir mecanismos que permitan irrigar crédito hacia pequeñas y medianas empresas vinculadas a cadenas productivas estratégicas.

Según detalló el directivo, una de las alternativas en estudio es la creación de un fideicomiso financiero destinado a operaciones de reconversión productiva. Córdoba, en esa hipótesis, funcionaría como “hub de conocimiento y educación financiera para pymes”.

Detrás de esa idea hay un diagnóstico compartido, que tiene que ver con que el crédito argentino sigue siendo escaso, corto y caro para proyectos de transformación tecnológica o expansión productiva.

“Los bancos a veces tienen límites para financiar a largo plazo”, admitió Flaiban. Por eso, BID Invest busca impulsar vehículos capaces de atraer inversores privados y demostrar que existe viabilidad financiera en proyectos productivos regionales.

El foco aparece puesto en sectores que el organismo considera dinámicos para los próximos años, como la minería, energía, agroindustria y servicios vinculados a innovación tecnológica.

La lógica de la integración

La lógica es integrar a las Pymes a esas cadenas de valor, particularmente en regiones donde el crédito es todavía más restringido, como el Norte argentino o el Nuevo Cuyo. En ese punto, Córdoba aparece como un nodo estratégico por su estructura industrial y por la experiencia institucional acumulada.

Flaiban mencionó específicamente el potencial de la metalmecánica cordobesa para abastecer a la industria minera de provincias vecinas. También habló de proyectos vinculados al sector lácteo y agroindustrial con métricas de productividad, empleo y sustentabilidad ambiental.

La apuesta incluye además mecanismos de garantía y articulación con actores locales. BID Invest analiza asociaciones con sociedades de garantía recíproca y bancos regionales para cofinanciar operaciones que individualmente serían difíciles de cubrir.

En esa arquitectura financiera, la Bolsa de Comercio intenta ocupar un lugar de coordinación. Hermida sostuvo que la institución puede aportar no solo capacidad técnica, sino también redes empresarias y regionales construidas durante décadas. Mencionó especialmente la articulación con entidades del Corredor Bioceánico Central y de la Región Centro.

“Debemos insertarnos en las cadenas de valor para incorporar el cambio tecnológico; de lo contrario, es difícil que nuestras empresas innoven”, advirtió.

La definición expone una preocupación que atraviesa a buena parte del empresariado cordobés y que tiene que ver con el temor a quedar fuera de una nueva etapa de integración económica dominada por escalas globales, automatización e inteligencia artificial.

Por eso, la reconversión productiva aparece como una palabra recurrente en el discurso de los participantes. Y también como una exigencia incómoda.

“Es una gran responsabilidad porque la reconversión es necesaria en un nuevo escenario donde las empresas deben cambiar”, planteó Hermida.

El concepto no remite solamente a incorporar tecnología. Implica también modificar la cultura empresarial y la relación con el financiamiento. Según explicó Hermida, empieza a observarse “una nueva orientación actitudinal y cultural con un enfoque de largo plazo”, algo que históricamente fue difícil en la Argentina por la inestabilidad macroeconómica.

“El enemigo del crecimiento siempre ha sido la volatilidad y el cortoplacismo”, afirmó.

Contra eso, la Bolsa ha trabajado y trabaja con el objetivo de políticas a largo plazo. Algo que le valió el reconocimiento y que el BID busca capitalizar. En los últimos años, la entidad amplió su agenda más allá del mercado bursátil tradicional y empezó a posicionarse como espacio de discusión sobre infraestructura, integración regional, minería y desarrollo productivo.

Cifras

La llegada del BID fortalece esa pretensión de centralidad. No obstante, el desafío sigue siendo enorme. Por ahora, ni la Bolsa ni BID Invest tienen cifras concretas sobre el volumen potencial de financiamiento.

“Todavía no”, respondió Flaiban cuando fue consultado sobre montos. Explicó que se trata de “una primera aproximación” destinada a medir demanda y diseñar el instrumento adecuado. La prioridad, dijo, es acelerar el acceso de las pymes al financiamiento y construir confianza entre inversores.

“Allí hay una oportunidad para acercar esos vehículos a los inversores”, indicó luego de reuniones mantenidas con Alycs y operadores del mercado.

Raúl Hermida, vicepresidente de la Bolsa de Comercio.
Raúl Hermida, vicepresidente de la Bolsa de Comercio. (José Gabriel Hernández/La Voz)

El BID busca algo más ambicioso que una línea de crédito puntual. Lo que sus directivos proponen es desarrollar un ecosistema financiero regional capaz de sostener proyectos productivos de largo plazo. Claro que, a veces, la dificultad es que ese objetivo choca con la historia económica argentina, marcada por crisis recurrentes, volatilidad cambiaria y desconfianza estructural.

Hermida remarcó que en la provincia mediterránea se destaca por la cooperación relativamente estable entre sectores públicos, privados, universidades y medios de comunicación.“Todos queremos que Córdoba crezca y genere empleo”, señaló.

Esa visión aparece como uno de los argumentos centrales para explicar por qué Córdoba puede transformarse en un polo de financiamiento productivo en un país históricamente fragmentado. Sin embargo, también hay un punto implícito que sobrevuela toda la discusión y es que el financiamiento por sí solo no alcanza. La reconversión productiva requiere capacidad empresaria, innovación tecnológica y adaptación cultural.

El dirigente de la Bolsa lo sintetizó al reconocer que muchas veces existe voluntad empresaria, pero no necesariamente conocimiento sobre cómo ejecutar los cambios necesarios. Por eso, parte de la estrategia incluirá capacitación y educación financiera para pequeñas empresas. La apuesta es que Córdoba funcione como laboratorio de ese proceso. Un territorio donde organismos multilaterales, mercado de capitales y entramado pyme intenten construir una experiencia replicable hacia otras provincias.