Análisis. Mundial de Fútbol 2026: poca emoción en la mayor vidriera del mundo

Planificar grandes shows internacionales es gestionar las emociones de millones de personas que buscan identificarse. ¿Qué pasa con esta Copa del Mundo?

12 de junio de 2026 a las 01:34 p. m.
Cristian Fonseca y Braian Olima
Mundial de Fútbol 2026: poca emoción en la mayor vidriera del mundo
Copa del Mundo.

¿Cuál es el objeto principal de la producción de eventos? Las emociones y los sentimientos de las personas, y lo es tanto para megaespectáculos como para un acto escolar.

Planificar grandes shows internacionales es gestionar las emociones de millones de personas que buscan identificarse, proyectarse y escaparse así de su propia realidad.

En este caso, organizar la ceremonia de apertura del evento más grande del mundo, seguido por casi 1.100 millones de espectadores, es planificar un “escenario semiótico” donde nada es lo que parece ni nada es insignificante. Lo malo en los eventos, además de lo obvio y lo predecible es la falta de sorpresas, lo que impacta y mantiene el interés a medida que avanza la emoción, y esto fue uno de las decepciones más comentadas en las redes.

Si las emociones son el centro de interés de los productores, lo “simbólico” es el desafío para involucrar a las personas, comprometer a los participantes, activar los consumidores y conectar las audiencias. En este campo de significados todo debe estar planificado comunicacionalmente para connotar valores que motiven a los destinatarios a pensar y actuar en función a los intereses de quienes organizan.

Artistas en el campo durante la ceremonia de apertura antes del inicio del partido de fútbol del Grupo A de la Copa Mundial entre México y Sudáfrica en la Ciudad de México, el jueves 11 de junio de 2026.
Artistas en el campo durante la ceremonia de apertura antes del inicio del partido de fútbol del Grupo A de la Copa Mundial entre México y Sudáfrica en la Ciudad de México, el jueves 11 de junio de 2026. ((Foto AP/Ricardo Mazalan))

Sin embargo, muchos elementos significativos del show de apertura de la copa del mundo no tuvieron la fuerza suficiente para impactar, como tal vez esperábamos de los países anfitriones, uno cargado de riqueza cultural ancestral y otros de tecnología y experiencia en la producción de grandes puestas cinematográficas. Algunos pocos signos como el color turquesa del campo referenciando a la piedra de los dioses aztecas o el vestuario de las danzas primitivas asociado a la tradicional serpiente emplumada, sólo sucedieron y quedaron para el olvido.

La falta de espectacularidad, magia, pasión, energía y alegría no se explica por símbolos aislados, es el clima general que se crea lo que hace que los espectadores vivamos una experiencia que en nuestra mente se haga inolvidable conectando más allá del deporte.

Por ejemplo, una decisión valorada fue el uso de colores saturados que identifican la cultura y la tradición de los anfitriones, y que también pudo haber despertado profundas emociones. Sin embargo, no fue suficiente para crear el clima festivo que todos queremos y necesitamos, ya que no basta con solo un elemento significativo para crear la experiencia. En este caso, el color pudo haberse integrado a la música, fotografía, coreografía, dirección de cámaras pero sobre todo al comportamiento en vivo del público para superar algunas otras aperturas que guardamos en la memoria y en el corazón.

La artista colombiana Shakira baila con su hermano Antonio Mebarak mientras espera actuar durante la ceremonia de apertura antes del inicio del partido de fútbol del Grupo A de la Copa Mundial entre México y Sudáfrica en la Ciudad de México, el jueves 11 de junio de 2026.
La artista colombiana Shakira baila con su hermano Antonio Mebarak mientras espera actuar durante la ceremonia de apertura antes del inicio del partido de fútbol del Grupo A de la Copa Mundial entre México y Sudáfrica en la Ciudad de México, el jueves 11 de junio de 2026. ((Foto AP/Natacha Pisarenko))

La buena organización está detrás de algunos hechos que no se ven hasta que se convierten en conflictos, por eso destacamos la logística de comunicación y transporte para coordinar e integrar 16 localidades sedes que conforman una mega ciudad de tres países.

Sin embargo, considerando las distancias, el impacto de la huella de carbono de esta vidriera global no aporta al éxito del evento, y éste es un indicador clave para las mega producciones, porque no se trata solo de vivir el momento sino de pensar y actuar en el mañana.

El desafío del primer campeonato desarrollado por tres Estados, conlleva también muchos aspectos de coordinación más allá de las rutas, y alcanza el escenario socio económico con marcadas diferencias y desencuentros. El escenario semiótico del mundial, que excede lo deportivo, habrá representado un alto nivel de negociaciones y concesiones que definieron parte de las experiencias que hoy estamos evaluando.

La artista colombiana Shakira, con su hermano Antonio Mebarak, a la izquierda, espera su turno para actuar durante la ceremonia de apertura antes del inicio del partido de fútbol del Grupo A de la Copa Mundial entre México y Sudáfrica en la Ciudad de México, el jueves 11 de junio de 2026.
La artista colombiana Shakira, con su hermano Antonio Mebarak, a la izquierda, espera su turno para actuar durante la ceremonia de apertura antes del inicio del partido de fútbol del Grupo A de la Copa Mundial entre México y Sudáfrica en la Ciudad de México, el jueves 11 de junio de 2026. ((Foto AP/Natacha Pisarenko))

El evento como herramienta de comunicación, también es el escenario de los grandes protagonistas que compiten con los futbolistas y son las marcas. Estas entienden que en la “vidriera mundial” el valor no está en la visibilidad o el alcance durante el campeonato sino en la conexión, el vínculo que se construirá a partir de ahora proyectándose más allá de los 39 días.

Tanto para las marcas, las organizaciones y los jugadores: “Estrategia” es la palabra clave, donde la tecnología y la creatividad se integren para “emocionar” al destinatario, apelando a su espíritu nacionalista y el orgullo por sus tradiciones y costumbres. El fútbol como industria inauguró una nueva puesta en escena, cuyo primer acto fue tibio y poco expresivo pero confiamos en que los verdaderos protagonistas le agreguen la pasión del juego y la emoción de los encuentros.

*Licenciado Cristian Fonseca y arquitecto Braian Olima, docentes de Organización de Eventos y Branding.