Debate Manuel Adorni y el lado malo de “la gente de bien”
Las palabras de Adorni fueron pronunciadas con la negligente arrogancia sobradora con que normalmente se expresa el jefe de Gabinete, mientras que las del Papa fluyeron con la humildad, la profundidad y la inteligencia que caracterizan al sumo pontífice.
En un mismo puñado de días, dos discursos impactaron contra el gobierno de Javier Milei. Ese impacto negativo en la imagen de la administración ultraconservadora es lo que coloca en este artículo a dos personajes tan remotamente distantes en términos morales, intelectuales y humanos.
Esos discursos, que sólo tuvieron en común desgarrar un poco más la descascarada imagen del mileísmo, son el de Manuel Adorni para explicar de manera burda el origen de su súbito enriquecimiento, y el que brotó de las homilías y las disertaciones de León XIV en su visita a España.
Las palabras de Adorni fueron pronunciadas con la negligente arrogancia sobradora con que normalmente se expresa el jefe de Gabinete, mientras que las del Papa fluyeron con la humildad, la profundidad y la inteligencia que caracterizan al sumo pontífice.
Igual que su declaración jurada, que antes de ser descalificada por su inverosimilitud lo fue por su injustificable demora, las palabras de Adorni no convencieron ni a los propios, aunque sólo Patricia Bullrich haya tenido la honestidad (o la conveniencia política) de decirlo.
Igual que lo expresado en su primera encíclica, lo dicho por León XIV rebosó en lucidez, sustancialidad, humanismo y claridad, atravesando largamente las fronteras del catolicismo.
La actuación del jefe de Gabinete fue tan patética y grotesca como la de Milei cuando salta en un escenario como poseído por un demonio roquero, cuando vomita obscenidades en una entrevista, cuando llora en el Muro de los Lamentos o cuando se abraza, reza y baila con rabinos ultraortodoxos como si fuera uno de ellos, o como el personaje de Woody Allen, en la película Zelig, cuando visita el barrio judío ortodoxo en el distrito neoyorquino de Brooklyn.
La contracara
La contracara fueron los discursos y las homilías del Papa en España. Allí no sobran frases ni palabras. Cada expresión integra razonamientos profundos. Todo lo que dice es preciso y contundente. León XIV posee un pensamiento lúcido que expresa de manera clara y categórica. Y lo hace desde otro rasgo propio: la humildad.
El Papa es la suma de su formación académica y su experiencia de vida. Su conocimiento muestra las señales de las matemáticas, la disciplina en la que se formó y sirvió a la estructuración de su formación teológica y filosófica.
Su experiencia vivida se enriqueció en las dos décadas que pasó en Perú, sirviendo a los más pobres de la diócesis de Chiclayo, en la región de Cajamarca.
En su gira por España, los principales temas abordados en sus mensajes fueron los riesgos que implica para la humanidad la inteligencia artificial (enfocado de manera magistral en la encíclica Magnifica Humanitas); la abyección que implica la segregación de los inmigrantes y el aberrante crimen que constituye la violencia de género.
En este último ítem, el Pontífice admitió la existencia de ese tipo de violencia y se posicionó así en la vereda de enfrente a la de sus negadores.
A quienes niegan el femicidio como categoría válida de crimen, por negar también la existencia de una cultura patriarcal que lo produce, el papa norteamericano les dejó claro que su posición es que existe una violencia machista vinculada a una cultura dominante en materia de género.
En cuanto a las tecnologías digitales y el avance sin control de la IA, el jefe de la Iglesia católica reafirmó lo explicado en su encíclica.
Sus razonamientos lo muestran cercano a la posición del historiador israelí Yuval Noah Harari en la crítica que hizo al impulso que da Javier Milei a la idea de otorgar personería jurídica a la IA y a la creación de corporaciones dirigidas por “no humanos”.
León XIV, Harari y otros pensadores humanistas parecen suscribir lo afirmado por Giorgio Agamben. Para el filósofo que desarrolló el concepto de nuda vida, “la IA no es peligrosa por ser artificial, sino porque piensa fuera del sujeto… El riesgo no es la máquina, sino la renuncia humana a ejercer el pensamiento”.
La necesidad imperiosa de rechazar todo tipo de segregación a los inmigrantes es el tercer punto en el que el líder católico fue categórico, a contramano de los conservadurismos europeos, de América del Norte y de sus apologetas latinoamericanos.
La fobia antiinmigrante que irradia el partido Vox y con la que se mimetiza el PP en España, así como la de todos los partidos ultraderechistas y xenófobos de Europa, fue claramente cuestionada por el Papa, quien la describe como una forma de crueldad y una actitud anticristiana.
Como expresaron dirigentes españoles de centro y de centroizquierda, no es que León XIV sea izquierdista, sino que el PP y los ultraderechistas que lidera Santiago Abascal han asumido posiciones tan reaccionarias y recalcitrantes que chocan contra los valores judeocristianos expresados en los Evangelios.
Un mensaje también dirigido a Trump y a sus aliados en las Américas. Por eso, todo lo dicho por el Papa en España contrastó con el gobierno de Milei, en los mismos días en que dejaba a la vista su mediocridad, decadencia y corrupción la actuación de Adorni en su patético intento de negar la realidad visible.




