Fraternidad religiosa. Entrar en sí

Muchos beneficios nos trae la IA, pero la posibilidad de “entrar en sí” sólo es nuestra, y revela la grandeza de nuestra dignidad humana, dada por el Creador, que jamás será negociable.

30 de junio de 2026 a las 01:16 a. m.
Federico Palacios*
Entrar en sí
El Papa León XIV exhorta a no perder el ejercicio de recapacitar en la era de la IA.

En la tan conocida “parábola del hijo pródigo”, cuando el hijo pasa necesidad, y toca fondo en el despilfarro de los bienes que había heredado con anticipación de su padre, todavía vivo, el texto dice: «Entonces recapacitó y dijo: “¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan en abundancia, y yo estoy aquí muriéndome de hambre!"» (Lucas 15,17).

En la Biblia de Jerusalén en lugar de utilizar el verbo “recapacitar”, lo expresa mejor todavía: “Y entrando en sí mismo…”, como lo dice literalmente el original griego.

Efectivamente “recapacitar” es entrar en sí mismo, volver sobre uno mismo y las propias acciones. No hace falta equivocarse para recapacitar, debería ser una actitud cotidiana, como respirar, por el solo hecho de que somos seres humanos, seres pensantes. Precisamente a esto nos invita el Papa León XIV en su Encíclica Magnifica Humanitas, sobre la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial, publicada hace poco más de un mes.

De diferentes maneras, el Santo Padre exhorta a no perder el ejercicio de recapacitar en la era de la IA. Al pedir prudencia y controles rigurosos en su implementación, que no es estar en contra del progreso, afirma: “Esta exigencia es aún más urgente porque existe a menudo un desequilibrio entre la velocidad del desarrollo tecnológico y el ritmo al que maduran la conciencia, las normas, los controles y las instituciones capaces de gobernar sus efectos”.

Luego resalta tres desafíos que hoy tiene el mundo educativo, que son de carácter: sociopolítico, pedagógico e intelectual y sapiencial. Al referirse al tercero, el sucesor de Pedro, aconseja: “Es necesario promover una verdadera higiene de la atención: ritmos que incluyan silencio, estudio reflexivo, lectura, análisis ponderado; sin estos elementos, la libertad interior puede verse comprometida”.

También al señalar la dignidad del trabajo, invita a toda la sociedad a cuidar a los grupos humanos que son portadores de vida y esperanza: “…se necesitan medidas que garanticen ritmos humanos: sin un equilibrio entre trabajo, servicios y descanso, la familia se debilita y a los jóvenes les cuesta madurar el sentido de responsabilidad”.

Muchos beneficios nos trae la IA, pero la posibilidad de “entrar en sí” solo es nuestra, y revela la grandeza de nuestra dignidad humana, dada por el Creador, que jamás será negociable.

*Sacerdote católico. Miembro del Comité Interreligioso por la Paz (Comipaz)