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Opinión

Elecciones. El efecto De la Espriella: Colombia y el nuevo mapa de la derecha latinoamericana

Colombia se alejará de los espacios de coordinación progresista y busca reposicionarse con Argentina, Ecuador y Paraguay. Para la gestión Milei, es una buena noticia en el corto plazo y una variable de atención en el mediano.

22 de junio de 2026, 09:21
El efecto De la Espriella: Colombia y el nuevo mapa de la derecha latinoamericana
De la Espriella ganó las elecciones en Colombia.

La victoria de Abelardo de la Espriella en Colombia no es un evento aislado. Es la última pieza de un rompecabezas que viene rearmándose desde hace tres años y que tiene implicancias directas para Argentina y para el conjunto de América del Sur.

El abogado barranquillero llega a la Casa de Nariño sin estructura partidaria tradicional, sin el peso del uribismo y sin los compromisos que ese peso implica.

Eso lo hace, al mismo tiempo, más libre y más frágil de lo que sus votantes imaginan.

De la Espriella ganó las elecciones en Colombia.
De la Espriella ganó las elecciones en Colombia. (AP)

El fin de la “Paz Total” y lo que viene

El primer y más inmediato impacto del nuevo gobierno será el desmantelamiento de la política de seguridad de Gustavo Petro. La “Paz Total”, el intento de negociar simultáneamente con todas las organizaciones armadas de ese país, está políticamente muerta desde antes del balotaje. De la Espriella lo confirmó durante toda la campaña y no hay razón para esperar moderación en ese punto.

Lo que propone en su lugar es una doctrina de "mano de hierro" con inspiración salvadoreña: fortalecimiento de las fuerzas de seguridad, enfoque en el combate al narcotráfico y repliegue del Estado como interlocutor de los grupos ilegales.

El problema es que Colombia no es El Salvador. La geografía, la fragmentación de los actores armados y la profundidad histórica del conflicto hacen que la receta de Bukele sea mucho más difícil de trasplantar de lo que el discurso de campaña sugiere.

De la Espriella ganó las elecciones en Colombia.
De la Espriella ganó las elecciones en Colombia. (AP)

El riesgo institucional que nadie menciona

El dato más relevante para entender los próximos meses no es ideológico: es aritmético. De la Espriella no tiene mayoría en el Congreso. Y ya advirtió que si el Legislativo bloquea su agenda, gobernará por decreto: hasta 90 decretos de urgencia en materia económica y de seguridad.

Esa amenaza tiene consecuencias que van más allá de Colombia. Un ejecutivo que elude al parlamento para implementar reformas estructurales es un patrón que debería generar señales de alerta en los analistas de riesgo político de la región, independientemente del signo ideológico del gobierno en cuestión. La institucionalidad no es propiedad de la izquierda ni de la derecha.

Washington primero, región después

En política exterior, el cambio será drástico y veloz. Colombia fue durante el gobierno de Petro una voz incómoda para Washington: cuestionó la política antidrogas, se acercó a la Venezuela de Maduro y tensionó la relación bilateral. Ese ciclo termina.

De la Espriella ganó las elecciones en Colombia.
De la Espriella ganó las elecciones en Colombia. (AP)

De la Espriella tiene en Donald Trump su principal respaldo internacional, y esa relación no es retórica: tiene consecuencias sobre la posición de Colombia en los organismos multilaterales, sobre la cooperación en seguridad y sobre el acceso a financiamiento externo. Para la administración Trump, recuperar a Colombia como aliado estratégico en la región es un objetivo de primer orden.

En el plano regional, Colombia se alejará de los espacios de coordinación progresista y busca reposicionarse en una geometría de afinidades ideológicas con Argentina, Ecuador y Paraguay.

La conversación con la administración de Javier Milei tiene base real: convergencia en visión económica liberal, alineamiento con Washington y desconfianza compartida hacia los gobiernos de México, Brasil, Cuba y Nicaragua.

Lo que esto significa para Argentina

Para la gestión Milei, el giro colombiano es una buena noticia en el corto plazo y una variable de atención en el mediano.

En el corto plazo, Argentina gana un aliado ideológico en una región donde el presidente argentino había construido su posición internacional en relativa soledad.

Una Colombia alineada con Washington y con agenda de desregulación económica amplía el bloque de países con los que Argentina puede coordinar posiciones en el Fondo Monetario Internacional (FMI), en la Organización Mundial de Comercio (OMC) y en los foros hemisféricos.

De la Espriella ganó las elecciones en Colombia.
De la Espriella ganó las elecciones en Colombia. (AP)

En el mediano plazo, sin embargo, el riesgo es que la inestabilidad institucional colombiana con un presidente sin mayoría parlamentaria, con agenda radical y disposición a gobernar por decreto genere turbulencia política que se derrame sobre los mercados regionales y sobre la percepción de riesgo de toda América del Sur.

La lección que deja esta elección no es ideológica: es estructural. En la América latina de 2026, los electorados castigan a los gobiernos que no resuelven la inseguridad y el costo de vida, y premian a quienes ofrecen ruptura, independientemente de su consistencia programática. Esa lógica no distingue entre izquierda y derecha. Y Colombia acaba de confirmarlo.

Consultor internacional; licenciado en Ciencia Política / MBA