Editorial Tarifas de energía: brechas que deben corregirse

Continúan las diferencias entre el Área Metropolitana de Buenos Aires y las provincias, pese a los cambios en los esquemas de subsidios. Sigue en deuda corregir la falta de equidad.

23 de junio de 2026 a las 03:17 a. m.
Tarifas de energía: brechas que deben corregirse
Las boletas de servicios públicos se llevan una porción cada vez mayor del ingreso de las familias. (La Voz)

La discusión sobre las tarifas de los servicios públicos suele presentarse como un debate técnico, ligado a costos, subsidios y cuadros regulatorios. El resultado no cambia: la desigualdad entre el Área Metropolitana de Buenos Aires y las provincias del interior.

El último informe del Observatorio de Tarifas y Subsidios del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP), dependiente de la UBA y el Conicet, vuelve a poner esa realidad sobre la mesa.

El estudio, correspondiente a mayo de 2026, muestra que, pese a las modificaciones impulsadas por el Gobierno nacional en materia de subsidios energéticos, las brechas continúan abiertas.

En el caso de la electricidad, la factura promedio nacional para un hogar sin subsidios alcanzó los $ 82.688 mensuales. Córdoba se ubicó por encima de ese valor, con una factura promedio de $ 93.286.

Mientras tanto, los usuarios del Área Metropolitana de Buenos Aires abonaron poco más de $ 53 mil mensuales a través de Edenor y de Edesur.

El informe también señala que la dispersión tarifaria entre las distintas regiones del país alcanza niveles muy elevados, con diferencias que superan los cien puntos porcentuales entre algunos distritos.

La situación tampoco cambia cuando se observan los hogares que reciben subsidios.

Buena parte del peso tarifario ya no se explica por el costo de la energía en sí misma, sino por los costos asociados a la distribución y por la carga fiscal.

Los especialistas del IIEP advierten que la dispersión tarifaria responde a múltiples factores. Entre ellos, figuran las características de las redes, la densidad poblacional, los costos operativos, los tributos y los distintos ritmos de actualización tarifaria. Sin embargo, reconocer la complejidad del fenómeno no implica aceptar como natural una brecha que se repite año tras año.

En materia de gas natural, el panorama presenta matices distintos para Córdoba, cuyos usuarios se ubican por debajo del promedio nacional tanto en los segmentos subsidiados como en los no subsidiados.

Aun así, el debate excede un servicio particular. La cuestión central consiste en determinar si la Argentina está dispuesta a construir un esquema de mayor equilibrio territorial o si continuará reproduciendo diferencias que afectan la competitividad de las economías regionales y el poder adquisitivo de millones de familias.

La Nación tiene la responsabilidad de avanzar hacia mecanismos que reduzcan estas asimetrías. La discusión sobre subsidios no puede limitarse a una lógica contable. También debe incorporar criterios de equidad federal.

La federalización del país constituye una deuda histórica que atraviesa numerosos ámbitos: infraestructura, transporte, inversión pública y distribución de recursos. Las tarifas energéticas forman parte de esa agenda.

Reducir estas brechas implica reconocer que la Argentina necesita reglas más justas para toda la ciudadanía. El federalismo debe reflejarse en políticas concretas que garanticen que vivir en el interior no signifique pagar más por servicios esenciales.