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América latina, ¿una potencia emergente?

Hay que tener un poco de prudencia cuando se habla de “potencias emergentes”, sobre todo cuando se trata de América latina, una inmensa región acosada por las desigualdades sociales, la pobreza y la violencia urbana. Julio César Moreno.

30 de junio de 2012 a las 12:01 a. m.
Julio César Moreno (Periodista)
América latina, ¿una potencia emergente?

La crisis internacional que agobia a Europa nos ha hecho olvidar que América latina también existe. No sólo existe, sino que además este subcontinente afronta graves problemas económicos, sociales, culturales y de seguridad que no pueden ser disfrazados con el eufemismo de "potencias emergentes". Es decir, no deberíamos encandilarnos con la ilusoria imagen de países que, precisamente por sus potencialidades, estarían en condiciones de ofrecer nuevas y mejores expectativas de progreso y desarrollo si se los compara con un Viejo Mundo que ha entrado en un estado de declinación, de decadencia y falta de futuro, como se puede ver en los espejos del desempleo –sobre todo de los jóvenes– y lo que podría llamarse "la caída del sueño europeo".Hay mucho de verdad en esta visión de las cosas. La crisis que golpea con dureza al Viejo Mundo es verdadera, como también lo es el surgimiento de países llamados "emergentes", que han pasado a ocupar lugares de primera línea, en especial en materia económica, tecnológica y educativa, como son los casos de Brasil, Rusia, India y China (conglomerado conocido como Bric, por las iniciales de los respectivos países), que han empezado a ocupar lugares en los que antes tenían primacía los grandes países occidentales.En ese sentido, el surgimiento de un mundo más diverso y plural es una realidad que no se puede desconocer.Pero en este tipo de análisis, las generalizaciones no suelen ser aconsejables, ya que se prestan a grandes distorsiones.Hay un caso que es digno de tener en cuenta: Brasil, cuyo producto per cápita –es decir, el nivel de riqueza producida y el grado de desarrollo alcanzado– figura entre los más altos del mundo. Sin embargo, es el país que tiene uno de los niveles de pobreza y, por lo tanto, de desigualdad social, también entre los más altos del mundo.A esto hay que agregar niveles de violencia urbana e inseguridad que superan largamente los índices de generación de riqueza y desarrollo industrial alcanzados por ese gigantesco país. Materias pendientes. Hay otros países latinoamericanos que, en una escala mucho menor, tienen problemas semejantes. Se acepta como una verdad indiscutible que la educación es una de las principales herramientas del progreso de las naciones y los pueblos, pero sucede que América latina está muy lejos de la excelencia educativa e incluso de los estándares medios en la materia.Según el educador colombiano Bernardo Toro, ocho de cada 10 chicos latinoamericanos empiezan la escuela primaria a los 5 años, pero a los 24 años, uno de cada 10 jóvenes no completó el nivel primario y la mitad no terminó el secundario.Para Toro, "los sistemas educativos, en vez de cumplir el rol de articulación social, están contribuyendo a la fractura social". Hay que tener, pues, un poco de prudencia cuando se habla de "potencias emergentes", sobre todo cuando se trata de América latina, una inmensa región acosada por las desigualdades sociales, la pobreza, la violencia urbana, el narcotráfico y el enorme déficit educativo.