Cambios de época. De los actos a los eventos escolares

El reflejo de una sociedad que cambió: de qué manera las instituciones educativas rediseñan sus encuentros comunitarios para pasar de espectadores pasivos a protagonistas de la memoria y el corazón.

09 de julio de 2026 a las 08:17 p. m.
Cristian Fonseca y Braian Olima*
De los actos a los eventos escolares
Acto escolar. Imagen ilustrativa.

Si algo estamos aprendiendo en este tiempo “mundialista” es que un partido es mucho más que un juego y un evento es más que una reunión, es todo un acto socio cultural donde nada es lo que parece ni nada es insignificante.

Cualquier acto o encuentro de dos o más personas se constituye en una verdadera herramienta de comunicación social e institucional que refleja nuestra verdadera identidad nacional.

Si tuviéramos que caracterizar el comportamiento general de los asistentes a cualquier tipo de evento o acto, enunciaríamos: buscan resultados inmediatos, juzgan y adhieren desde lo emocional, valoran lo breve e instantáneo, poseen concentración limitada, son exigentes y les cuesta sorprenderse, viven experiencias de manera fragmentada y con su participación a través de las redes sociales se constituyen en co-organizadores en vez de simples observadores.

Todos los cambios sociales, culturales, educativos y económicos pospandemia se integran a las transformaciones en las relaciones interpersonales producto del avance tecnológico que moldean nuevas maneras de vincularnos y se observan en todas las instituciones de la sociedad, mayormente en los establecimientos educativos, explicitados en los actos escolares, toda una vidriera de lo que somos como sociedad.

La falta de motivación de los niños y jóvenes por mantener la atención en eventos reales que suceden fuera de las pantallas, la recarga de tareas de los docentes organizadores de los actos que generalmente recaen en la misma área, el esfuerzo por despertar el compromiso de los estudiantes y sus familiares, lo limitado de los recursos (tiempo, humanos, materiales y financieros) y la comparación con grandes eventos que nos invaden por estar a un clic de nuestra realidad, nos presentan nuevos desafíos en la organización de los actos patrios y demás eventos académicos.

Muchas organizaciones educativas de todos los niveles, están adaptándose a estos nuevos comportamientos y buscan innovar para no solo enseñar lo aprendido y conmemorar fechas significativas, sino atraer, mantener el interés y comprometer a los asistentes en los actos. En los últimos años se redujo el tiempo de los eventos escolares a la mitad, los discursos se simplificaron y las normas del ceremonial de los símbolos patrios parece ser lo único que resiste, mientras la creatividad de los docentes por motivar e involucrar se potencia.

Algunos establecimientos educativos conciben a los actos como lo que son, verdaderos eventos que además de ritos culturales y escenarios para educar, se constituyen en la oportunidad para reforzar valores institucionales, integrar a los asistentes, acercar públicos estratégicos de la comunidad y fidelizar a los familiares.

Bandas musicales de jóvenes, destrezas deportivas, uso del lenguaje de las redes sociales, puestas técnicas espectaculares e invitados especiales son algunos de los recursos organizativos que eligen las instituciones para agregarle valor a sus actos, invirtiendo mejor el tiempo y creando experiencias, que como todo lo aprendido, se guarde en la memoria pero también en el corazón.

*Licenciado Cristian Fonseca y Arquitecto Braian Olima, docentes y consultores.