
La industria metalúrgica en Córdoba cayó un 5,7% y lideró la baja nacional en junio
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Redacción La Voz
Con 2.038 compañías socias a través de cámaras y en algunos casos de manera directa, distribuidas en todo el mapa provincial, la Unión Industrial de Córdoba es quizá la entidad empresarial local más potente. Esa relevancia se asocia no sólo al protagonismo económico de la actividad que representa, sino también a su rica historia en este suelo y al modo en que, con orgullo, se convirtió en parte del ADN cordobés.
Un sector diverso, la industria, desafiado hoy en múltiples frentes por el proceso de ordenamiento macro que impulsa el Gobierno nacional a su ritmo y tónica.
En ese contexto, que transita de lleno y exitosamente como gerente general de Pertrak, José Manuali llega al principal sillón de la UIC: liderando una lista de consenso, se convertirá esta semana en el presidente número 15 de la entidad, que redondea los 63 años.
Este ingeniero electromecánico formado en la UNC sucede a Luis Macario, quién luego de completar dos períodos consecutivos (cuatro años, es la tradición) deja el rol de Presidente pero continúa en el equipo.
"Mi participación en la gremial empresaria comenzó en la Cámara de Industriales Metalúrgicos (Cimcc). Más adelante, la entidad me designó para representarla en la junta directiva de la UIC y, tras dos años, fui invitado a formar parte del comité ejecutivo", detalla el directivo de 54 años.
El sector del que proviene no la pasa bien. Esta semana se supo que la industria metalúrgica marcó en Córdoba la mayor caída del país: 5,7% interanual en junio. Sin embargo, la compañía que gerencia está logrando navegar con buenos resultados el giro que da la economía: en su componente industrial, provee piezas de motor para Toyota, Volkswagen y otras compañías, y se prepara para hacer lo propio para nuevos proyectos de Stellantis, desde 2027.
"Éramos unos 90 empleados hace un año, hoy somos 180 y el próximo nos iremos hasta los 260", detalla Manuali.
La firma, propiedad de la familia Manoukian, encaró una inversión de entre U$S 15 millones y U$S 18 millones para tecnologizarse y prepararse para estos desafíos. Para el inminente presidente de la UIC se trata de una nueva etapa de muchas que ha conocido como parte de la firma, donde ingresó como pasante, hace casi 30 años, y llegó a gerente general.

En ese camino, vivió de lleno la reconversión de la otrora fábrica de motores Perkins (que llegó a tener mil empleados) en esta pyme ágil, moderna y de reflejos rápidos. Esa experiencia es un capital valioso en la mochila con la que se sienta al frente de la UIC.
–En el marco de algunos cambios realizados en el gabinete, el Gobierno provincial anunció hace unos días que designará un nuevo ministro de Producción, ¿qué perfil les gustaría que tuviera?
–La expectativa es que sea una persona de diálogo y que conozca del sector. Eso facilitaría avanzar sobre las necesidades de la industria.
–¿Y cuál es su perfil? Le toca asumir en un momento muy duro para la industria...
–Yo soy un tipo ejecutivo y proactivo. Gestiono una empresa hace mucho tiempo y en ese rol trato de ser concreto, medir la gestión, detectar si hay desvíos para corregirlos. Son una persona de diálogo, creo que es muy importante dialogar con los distintos niveles de gobierno y los actores importantes para lograr resultados. Porque soy práctico, creo que hay que obtener resultados.
–Resultados para una combo muy distinto de demandas...
–Sí, la UIC tiene una fortaleza enorme en la diversidad de sus sectores, y mi rol será representar esa voz, intentar lograr una síntesis escuchando a todos los sectores, entendiendo sus problemas y realidades. Quiero una institución muy participativa, donde las necesidades surjan de abajo hacia arriba para generar una agenda concreta de temas. Voy a trabajar motivando a las empresas a que aceleren su proceso de reconversión y, fundamentalmente, de especialización, que son las palabras que definen este momento y que voy a tratar de introducir mucho en mi gestión. Si una empresa no se reconvierte ni se especializa para ganar escala hoy, no sobrevive. Esto pasa en Argentina y está pasando en todo el mundo.
–Proviene de la Cimcc, una entidad con una voz potente que muchas veces se ha plantado con fuerza, ¿se siente identificado con ese ADN?
–Cada institución tiene su propia cultura y forma de trabajar, y eso no está ni bien ni mal. En mi caso, soy un tipo al que no le gusta la confrontación ni la pelea por la pelea misma; prefiero el equilibrio. Sin embargo, soy muy práctico y busco resultados. Mi desafío es generar información de calidad para sentarnos con argumentos sólidos ante quien corresponda. Prefiero ir con propuestas inteligentes y proactivas para lograr nuestro cometido, que es el desarrollo del sector. En una empresa, si no hay resultados, las cosas están mal; en la gremial empresaria pasa exactamente igual.
–Datos como la caída de la metalúrgica en junio muestran cómo está sufriendo la industria, ¿qué dice usted cuando se plantea que el Gobierno nacional es anti-industria o que no la tiene en cuenta?
–Y sí, uno lo escucha. La verdad es que la tiene bastante sesgada, diríamos. Pero para eso estamos nosotros, para hacer valer la importancia que tiene la industria, para sensibilizar sobre su enorme importancia. Hacer entender lo que representa.
–¿Por ejemplo?
–En Córdoba, el 16,5% del producto bruto geográfico (PBG). Unos 110 mil empleos directos y miles y miles de indirectos: En la provincia hay más de 5.000 empresas industriales, aportamos el 50% de las exportaciones sumando a la agroindustria y, a nivel nacional, nuestro sector es el 7,7% del entramado que existe en el país. Esos es un montón teniendo en cuenta de que hay 24 provincias.
–Le sumo un número: entre los principales sectores empleadores la industria paga los mejores salarios en promedio...
–Exacto, aportamos mucho. Hay que animarse a decirlo. Creo que a lo que funciona bien, a lo que está cerca de lo que se necesita para ser muy competitivo a nivel internacional, ¿por qué romperlo? Si necesitamos que este país crezca lo más rápido posible lo que hay que hacer es trabajar y no tener una mirada sesgada. Yo soy un tipo muy insistidor.
–En relación con la industria, la gestión Milei exhibe un sesgo negativo. Pero también es cierto que luego en la práctica se logran acercamientos, por ejemplo en el tema energía. ¿Lo considera así?
–Sí, allí logramos algo bueno. Hasta el año pasado había una regulación nacional que hacía de que el mix de gas en Córdoba se cobrara como si el 75% viniera de la cuenca norte y el 25% de la sur o Vaca Muerta. Así nos cobraban aunque ya venía todo de Vaca Muerta. La UIC hizo gestiones en la Provincia y llegamos a la Secretaría de Energía y logramos que el mix de cobro acá en Córdoba sea 100% Vaca Muerta. Eso lo abarató mucho. Fue muy buena esa baja, pero lo más importante es que fuimos como provincia de Córdoba a pedir quedar equilibrados con otras jurisdicciones, y así estar en igualdad de condiciones para competir.
–En gas e infraestructura en general queda mucho por mejorar...
–Sí, hay que seguir trabajando. Se necesitan inversiones en gasoductos para poder aumentar la capacidad de suministro a la industria y no tener cuellos de botella. Vamos a trabajar en ese tema también porque es parte de la agenda de competitividad, central para nuestro sector y todos los otros.
–Hablando de agenda, ¿qué puntos marcados en rojo tiene en la suya como titular de la UIC?
–Puertas adentro de las empresas, la agenda se centra en cómo potenciamos a las empresas desde la profesionalización de la gestión, la incorporación de tecnología y de talentos para que generen esa reconversión que hoy se demanda. Puertas afuera, el primer punto es disminuir la presión tributaria en todos los niveles: nacional, provincial y municipal.

–La Provincia le va a retrucar que la industria no paga Ingresos Brutos...
–Es cierto. Pero las empresas tienen una cadena de valor, de servicios, de compras donde si está presente ese tributo y se va acumulando. Cada administración explica sus razones y se entiende, pero nosotros también tenemos las nuestras. Otro tema a trabajar es la burocracia, hay mucho por desarmar y mejorar allí a todo nivel, hay que animarse. Es crítica: no puede ser que una industria enfrente trámites infinitos en tres niveles distintos; es puro costo. Un tercer tema, el crédito. El mundo crece con él y nosotros no podemos competir con una empresa extranjera que se financia al 5% en dólares si acá las tasas son prohibitivas. Si querés invertir y tu financiamiento es al 10% o 15% en dólares, ya te ataron de manos.
– La UIC tiene diálogo con el Gobierno provincial hace mucho tiempo, ¿aspiran a que sea igual con la Nación?
–Vamos a articular con quien tengamos que articular, ya sea a través de la Unión Industrial Argentina (UIA), donde tenemos un fuerte relacionamiento, o de manera directa si el tema lo requiere. Mi desafío es llevar esa voz unificada y profesional. Tenemos que mostrar que la industria no pide privilegios, pide condiciones para competir. Si hay cosas que no se hacen de manera correcta, llevaremos las propuestas de corrección necesarias. Argentina necesita a todos sus sectores productivos para salir adelante, y nosotros vamos a insistir hasta que ese mensaje se entienda en todos los niveles. El camino de apertura que transitamos es acertado, el tema es la velocidad y los impactos.
–El caso de la empresa que gerencia, Pertrak, ¿puede ser tomado como un ejemplo de reconversión y adaptación a nuevos contextos económicos?
–Fue un proceso de reinventarnos para no morir. Pertrak era Perkins Argentina, una fábrica de motores. Hoy tenemos tres unidades de negocio: la industrial, que es la más fuerte; el aftermarket de repuestos multimarca; y la gestión de nuestro predio como el parque industrial Central Plaza. En la parte industrial, somos proveedores de terminales como Toyota, Volkswagen y ahora Stellantis con un proyecto muy grande que implica exportaciones a siete mercados. Pasamos de 80 personas a casi 180, y proyectamos llegar a 250 el año próximo. Invertimos entre U$S 15 millones y U$S 18 millones en tecnología, porque entendimos que el volumen te lo da la exportación y la integración en cadenas de valor globales.
–¿Qué implica la manufactura 4.0 que aplican en sus nuevos proyectos?
–Significa tener información de la planta en línea para ganar productividad. En el nuevo proyecto de piezas de motores para Stellantis, cada una sale con un código QR que contiene toda su trazabilidad digital: quién la armó, qué parámetros dio la prueba de lavado o el ensamble. Esto nos permite reaccionar antes de que la pieza salga mal. Si un parámetro de una máquina japonesa de última tecnología empieza a desviarse de la tolerancia, el sistema nos avisa y actuamos antes de generar una pérdida. Eso es competitividad en acción: usar la digitalización para eliminar ineficiencias que la inflación ya no oculta.
–¿Cree que el sector metalúrgico local puede encontrar una salida como proveedor de Vaca Muerta o de la minería?
–Muchas empresas lo han logrado y otras lo están buscando. Pero ojo, en esos sectores también se compite con los chinos. Buscar oportunidades de negocio es algo bueno y necesario, pero más que de sectores yo hablaría de integrarse a cadenas. Puede ser la de la energía, la minería o la automotriz, como en nuestro caso; u otras. Creo que la cosa pasa por ahí, y por la especialización. De esa manera una pyme puede lograr escala y desarrollar un negocio.
Nombre. José Manuali (54).
Casado con. Liliana.
Hijos. Luciana y los mellizos Micaela y Fabricio. "Fabricio está haciendo una carrera fierrera mecatrónica. Y bueno, todos trabajando y estudiando", asegura.
Le gusta. "Me encanta andar en moto y soy un viajero, amo la naturaleza y la montaña. El año pasado fui a Machu Pichu", resalta.
Formación. Es ingeniero electromecánico egresado de la UNC. Cursó la Maestría en Administración de Empresas (MBA) en la Universidad Católica de Córdoba (UCC).
Empresa. Es gerente general de Pertrak S.A, una empresa con tres unidades de negocios: la industrial (la más importante, pesa un 40%) autopartista OEM proveedora de terminales automotrices y agroindustria; Central Plaza (parque logístico industrial integrado de gran capacidad y adaptable a todas las necesidades de operación) y Motorline (distribuidor nacional de autopartes para el mercado de reposición).
Nuevo rol. Esta semana asumirá la presidencia de la UIC, sucediendo a Luis Macario. Es el titular número 15 de una entidad con 63 años. Llega a ese lugar luego de participar en la conducción de la Cámara de Industriales Metalúrgicos y de Componentes de Córdoba (CIMCC) y, desde ese espacio, integrar el comité ejecutivo de la UIC.