Importaciones y exportaciones. Josefina Ponte: El comercio exterior es el motor de la economía, pero hoy la producción está en pausa
La presidenta del Centro de Despachantes de Aduana Filial Córdoba analiza la situación del comercio internacional y de sus operadores en un contexto de cambio drástico. De la deuda heredada de las Sira y DJAI a la nueva figura del "declarante", que amenaza la profesionalización del sector.
Josefina Ponte no es una recién llegada al complejo mundo del comercio exterior. Con una trayectoria que inició en 1990, ha visto desfilar varios de los planes económicos de la Argentina contemporánea, tanto desde la trinchera operatoria como también desde la docencia universitaria.
En diciembre de 2025 fue designada presidenta de la Filial Córdoba del Centro de Despachantes de Aduana (CDA) –que este año celebra su 40° aniversario– y desde allí ofrece una mirada clínica sobre la realidad del comercio exterior cordobés y el impacto de las medidas de desregulación del gobierno de Javier Milei.
En una charla profunda, repasa cómo los profesionales del sector pasaron de gestionar la escasez y las deudas con proveedores externos a enfrentarse hoy a una flexibilización que, paradójicamente, convive con una industria local que no logra arrancar.
Cuatro décadas de vaivenes económicos
–Usted comenzó en los '90. ¿Cómo describe esta trayectoria atravesada por tantos cambios de reglas?
–Siempre trabajé en el área económica; en el comercio exterior estoy desde 1990. Me ha tocado pasar por todas las etapas: desde el cierre de la etapa alfonsinista, la liberación de la economía que protagonizó Carlos Menem, luego los cierres y las aperturas sucesivas. Siempre les digo a mis alumnos en la universidad que los planes económicos van de la mano con la política. He visto la apertura de Domingo Cavallo y los cierres más estrictos. Realmente, uno dice: "¡Qué país!, ¿no?".
–De toda esa historia reciente, ¿cuál fue el momento más crítico para operar?
–Sin duda, el final del gobierno de Cristina Fernández y la gestión de Alberto Fernández. El gobierno de Mauricio Macri intentó abrir un poco el mercado. Pero lo que más afectó, fundamentalmente a los importadores, fue el cierre con las Sira y las DJAI. Eso provocó que la economía se cerrara aún más, y sobre todo una deuda enorme del país con los proveedores del exterior. Era muy difícil trabajar con reglas en las que los pagos se liberaban a 90 o a 120 días. Ningún proveedor internacional financia eso, salvo que tengas una relación de años. Fue un perjuicio grande para la producción.
–¿Por qué?
–Muchas empresas quedaron con deudas importantes porque los proveedores debían cobrar sus bienes. Fue una situación terrible que condicionó mucho el inicio de esta nueva etapa. Eso complicó a todo el país.
El diagnóstico actual: exportaciones en alza, pero industria frenada
–¿Cómo ve la fotografía actual del comercio exterior en Argentina?
–Hay dos realidades. Por un lado, las exportaciones han aumentado y el Gobierno lo ve con buenos ojos. No es tanto por un aumento de precios –los granos no están en los niveles de la época de Néstor Kirchner–, sino que creció la cantidad exportada. El sector energético es clave: antes importábamos combustible y ahora exportamos. Eso nos dio en mayo una balanza comercial positiva que superó los U$S 3 mil millones.
–Sin embargo, el dato de la baja en las importaciones parece preocupar por otros motivos.
–Exactamente. Las importaciones han bajado. Si bien hay rubros que crecieron, el problema es que no se están importando bienes de capital ni repuestos. Eso significa que no se ve un incremento en la producción. La maquinaria productiva no se está moviendo. Nuestra industria automotriz, por ejemplo, no está creciendo, está en un momento deficitario, salvo por la exportación de utilitarios y de pick-ups.

–Córdoba tiene un perfil importador muy ligado a la producción, ¿verdad?
–Claro, Córdoba nunca fue de importar consumo masivo. Lo nuestro son bienes intermedios, bienes de capital y autopartes para la industria automotriz. Hoy muchas industrias autopartistas están trabajando en menor cantidad porque la industria automotriz no está pasando por su mejor momento, sumado al ingreso de autos eléctricos y chinos que está cambiando el mercado.
La pelea por la desregulación: el “declarante”, en la mira
–¿Cuántos despachantes de Aduana hay en Córdoba?
–En la filial Córdoba, hay 131 asociados, de los cuales algunos tienen mayor antigüedad y mayor volumen de trabajo. El próximo 29 de octubre, la entidad cumple 40 años. El CDA a nivel nacional tiene más de 110 años, fue fundado en 1912. Hoy tenemos en actividad a tres de los fundadores: Aldo Luis Marengo, Alberto Formento y Osvaldo Ferrer. En concreto, son entre 80 y 90 los despachantes que trabajan en la operatoria concreta todos los días. Hay que recordar que Córdoba tiene dos Aduanas: la de Capital y la de General Deheza.
–El Gobierno impulsa un marco desregulatorio del comercio exterior. ¿Cómo lo ven desde la entidad?
–A nosotros nos regula la ley 22.415, de 1982. Ahora, el gobierno de Javier Milei, a partir del decreto 70/23, ha creado la figura del "declarante", que permite que cualquier persona física o jurídica actúe en el comercio exterior, sin el estudio y la especialización que tenemos nosotros. La Aduana nos otorga un certificado profesional tras rendir exámenes exigentes o completar carreras técnicas. Con este decreto, ese certificado desaparece.
–¿Cómo impacta esto en la práctica?
–En Córdoba todavía no hemos visto una presentación masiva de declarantes, pero ya se nota en Buenos Aires y en las aduanas de zonas de frontera. Muchos de los que se inscribieron como "declarantes" son empleados de los propios despachantes de Aduana. Nuestra lucha es por la profesionalización. Estamos intentando hablar con el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, para que entienda que esta es una profesión con enormes responsabilidades y obligaciones ante la Dirección General de Aduanas (ahora ARCA). Hasta ahora, no tuvimos resultados; estamos esperando que nos atienda.
–¿Qué riesgo corre un importador al no usar un despachante matriculado?
–El conocimiento técnico. Nosotros tenemos herramientas y formación para representar fielmente al importador; somos un representante del exportador o importador ante la Aduana. Un declarante no necesariamente tiene esa instrucción. Aunque hoy el sistema es más flexible para pagar operaciones y se eliminaron controles previos (medidas paraarancelarias), el importador sigue teniendo que cumplir normas para vender el producto en el mercado interno.
El futuro de la profesión en Córdoba
–¿Cómo está trabajando el sector?
–Hoy tiene más flexibilidad para pagar las operaciones. Algunas medidas paraarancelarias que implicaban controles se han flexibilizado. Se tienen que cumplir, pero una vez que el producto llega al mercado interno.
–Con el auge de Vaca Muerta y la minería en el norte, ¿hay un éxodo de profesionales hacia esas zonas?
–Por ahora, no vemos un movimiento masivo de profesionales cordobeses hacia esas áreas. Generalmente, el comercio exterior de estas grandes empresas es manejado por estudios de Buenos Aires. Habrá que ver en el futuro, a medida que la minería y la energía sigan traccionando inversiones, si eso cambia.
–¿Qué consejo le da a un empresario cordobés en este escenario de "expectativa" constante?
–Que la clave es profesionalizarse y buscar productos nicho en los mercados externos. Argentina es cara respecto al exterior, por lo que hay que buscar lo que no exista afuera para poder introducirlo. Desde el CDA, junto con instituciones como la Cámara de Comercio Exterior de Córdoba (Cacec) y ProCórdoba, seguimos incentivando a los empresarios a que salgan al mundo.
–¿Es optimista respecto a lo que queda de 2026?
–Estamos mirando con expectativas. Uno habla con economistas y te dicen que esto tenía que pasar, que hay que esperar. Pero ya llevamos dos años esperando y se nota que la producción no aumenta, que la actividad está difícil. El comercio exterior es el motor de la economía, pero sin producción, ese motor está a media máquina.

Economista y jardinera
Nombre. Josefina Ponte (70).
Le gusta. La jardinería, las plantas, las flores y las manualidades. También leer libros de política.
Entidad. Filial Córdoba del Centro de Despachantes de Aduana (CDA).
Cargo. Presidenta desde diciembre de 2025 hasta diciembre de 2028.
El sector. El Centro de Despachantes de Aduana (CDA) se creó en 1912. Se estima que en el país son cerca de cinco mil profesionales. La filial Córdoba se abrió en 1986 y tiene 131 asociados, pero se estima que son entre 80 y 90 los que trabajan efectivamente en el despacho de exportaciones e importaciones. Aldo Luis Marengo, Alberto Formento y Osvaldo Ferrer son los tres fundadores que hoy se mantienen en actividad.
Teléfono. (0351) 422-6723.
Instagram. cda.filialcba




