Compartir
Negocios

Sugerencia polémica. ¿Por qué el FMI le vuelve a apuntar al Monotributo?

A casi tres décadas de su creación, el régimen simplificado se ha convertido en un esquema relevante entre tanta informalidad, precariedad laboral y bajos ingresos. Pero hay asimetrías que presionan a la seguridad social.

29 de mayo de 2026, 19:49
¿Por qué el FMI le vuelve a apuntar al Monotributo?
PLATAFORMAS. Buena parte del empleo joven fluye a través de las aplicaciones de reparto.

No es la primera vez que los técnicos del Fondo Monetario Internacional (FMI) le apuntan al régimen argentino de Monotributo. En el organismo, hace rato que creen que es tiempo de readecuarlo. Incluso, están quienes sugieren eliminarlo. ¿Por qué?

La explicación es técnica y no suena simpática en un país en el que el esquema simplificado para pequeños contribuyentes se enlazó como una enredadera al débil músculo del mercado laboral y a la columna vertebral de las prestaciones sociales.

La hipótesis del FMI –y también de otras instituciones globales, como la Organización Internacional del Trabajo (OIT)– es que un régimen simplificado es útil sólo como puente transitorio hacia la formalidad y la inclusión.

En Argentina, por cierto, la transitoriedad puede ser infinita. Quienes ingresan al Monotributo saben que saltar al mundo de los autónomos es como pasar a uno de los círculos del infierno. Entonces, nadie quiere abandonar lo transitorio.

Además, mirado desde la presión fiscal, sobran los ejemplos de impuestos creados bajo el argumento de una emergencia y con carácter provisorio que han sido prorrogados hasta nuestros días. También allí la transitoriedad es líquida.

Simplificar para formalizar

En junio se cumplirán 28 años de la sanción de la ley que creó el Monotributo. Si bien ya existía la posibilidad de ser responsable no inscripto en el IVA, el régimen fue una respuesta a un contexto de alta evasión y complejidad burocrática para miles de contribuyentes.

De hecho, no había un fin recaudatorio, sino el propósito de formalizar. Casi tres décadas después, se ha convertido en una figura demasiado relevante entre tanta informalidad y precariedad laboral.

El régimen consiste básicamente en un impuesto único de cuota fija mensual, que reemplaza en un solo pago a Ganancias e IVA, al que se adicionan los montos por jubilación y obra social.

Lo más complejo está en estos dos últimos puntos. En el caso del esquema previsional, el régimen retroalimenta el desfinanciamiento. Y en el segundo, cubre una parte simbólica para cualquier cálculo del programa médico obligatorio, sobre todo en las categorías más bajas.

GESTIÓN. Especialistas advierten que una readecuación en el Monotributo exige mejoras en la administración de Arca.
GESTIÓN. Especialistas advierten que una readecuación en el Monotributo exige mejoras en la administración de Arca. (Archivo)

Cuando arrancó, en 1998, captó la adhesión de algo más de 640 mil contribuyentes, en un entorno de 4,4 millones de puestos de trabajo asalariados. Hoy el régimen es un paraguas para 4,7 millones de personas.

En su origen, el límite anual de facturación era de U$S 144 mil. Y ahora, la última frontera equivale a U$S 76 mil. La mitad.

En el medio, mutó la morfología del mercado laboral. Durante los últimos 15 años, el empleo privado registrado subió apenas 1,5%, mientras que en el sector público el aumento fue de 32,6%. Pero el Monotributo puro se disparó 68% y la subcategoría de monotributistas sociales trepó 48%.

Asimetrías

De aquella intención original de facilitar la formalización para un segmento de contribuyentes, aunque el impuesto integrado fuera bajo, se pasó a un creciente universo de personas que eleva la presión sobre los ya estresados sistemas de salud y previsional.

Eso ha provocado una asimetría muy grande. Ser autónomo es una quimera. De hecho, es la única condición ante el fisco que viene cayendo en el último año.

Un clásico ejemplo al que recurren los contadores es mostrar las diferencias fiscales entre ser autónomo, monotributista o empleado en relación de dependencia con un ingreso similar.

En varias ocasiones, el FMI ha sugerido alinear los tramos del Impuesto a las Ganancias y de las contribuciones sociales del Monotributo con las del régimen general. Cree que de esa manera se podría captar una recaudación extra equivalente a un punto del producto interno bruto (PIB).

Lo mismo con el alcance de Ganancias sobre las personas, ya que compara con el promedio de otros países y por eso dice que en Argentina debería duplicarse la cantidad de trabajadores bajo el tributo.

El problema supera por lejos las argumentaciones técnicas y supone un embrollo político para una gestión que, en los papeles, vino a reducir la presión impositiva y que, además, enfrenta el desafío de mejorar el humor de los bolsillos y curar la fatiga socioeconómica.

Por eso mandó a decir que no tiene pensado seguir esas sugerencias del FMI. Y menos aún, en la previa de un año electoral.

Pero no desconoce que las famosas reformas de segunda generación (impositiva y previsional), que viene pateando, en algún momento volverán a chocar nuestras narices, con o sin crecimiento económico.