Con la reforma laboral en proceso de implementación, el mercado de trabajo atraviesa un proceso de transformación cada vez más marcado. Si bien el dato global muestra un nivel de desempleo que todavía no se dispara a pesar del contexto recesivo, en la composición interna de esa tasa sí se registran alteraciones, en algunos casos, muy notables.
Un informe de la consultora Politikon, elaborado sobre la base de microdatos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del Indec, confirma un marcado cambio en el empleo urbano: crece el trabajo por cuenta propia mientras pierde participación el empleo asalariado.
Los datos sobre tipo de inserción laboral indican que en el cuarto trimestre de 2025 el 25,8% de los ocupados del Gran Córdoba trabajaba por cuenta propia. La proporción se ubica por encima del promedio nacional, que alcanzó el 24,7% en el conjunto de los 32 aglomerados urbanos relevados por la EPH.
El porcentaje de finales de 2025 es casi dos puntos superior al dato del tercer trimestre (24%), cuando aún el Gran Córdoba se encontraba por debajo de la media nacional (24,5%).
Entre octubre y diciembre, los asalariados representaron el 71% del total de ocupados en el Gran Córdoba, una participación ligeramente inferior al promedio nacional (71,5%). El resto corresponde a empleadores y trabajadores familiares sin remuneración.
El panorama local muestra un mercado laboral alineado con la tendencia general del país: menor peso relativo del empleo asalariado y mayor participación del trabajo independiente.

Al analizar la evolución entre los cuartos trimestres de 2016 y 2025, a nivel nacional urbano se observa que la proporción de asalariados en el total de ocupados urbanos cayó 3,9 puntos porcentuales, mientras que el trabajo por cuenta propia aumentó 4,4 puntos.
En términos absolutos, los trabajadores independientes a nivel nacional pasaron de 2,33 millones en 2016 a 3,34 millones en 2025, lo que implica un incremento del 43,3%. En el mismo período, los asalariados crecieron de 8,64 millones a 9,66 millones, una suba del 11,8%.
El propio presidente Javier Milei reconoció en su exposición de la semana pasada en la Fundación Libertad, que las modalidades no asalariadas crecen en participación.
En aumento
Siguiendo con el análisis de largo plazo, los trabajadores por cuenta propia muestran una tendencia creciente que se acentuó a partir de 2023 y que en 2025 alcanzó uno de los niveles más altos de toda la serie, sólo por debajo del registro excepcional del 2020, el año de la pandemia.
A nivel total de los aglomerados urbanos, la participación del cuentapropismo en el conjunto de ocupados se incrementó en 4,4 puntos porcentuales en la última década. En sentido contrario, el empleo asalariado registra un retroceso sostenido, especialmente en los últimos dos años.
En 2025, su participación dentro del total se ubica en uno de los valores más bajos de la serie (también sólo superado por el contexto pandémico de 2020). En la comparación con 2016, esta modalidad acumula una caída de 3,8 puntos porcentuales en su participación.
Las restantes categorías ocupacionales también muestran una leve contracción. En el caso de los patrones, si bien se observan fluctuaciones entre 2021 y 2025, el nivel actual se ubica por debajo del registrado al inicio de la serie, con una reducción de 0,4 puntos porcentuales en su participación.
Por su parte, los trabajadores familiares sin remuneración también exhiben un retroceso, en este caso del orden de 0,1 puntos porcentuales en el mismo lapso.
Córdoba en números absolutos
Volviendo al caso Gran Córdoba, la dinámica de 2025 muestra una caída del empleo total en relación con 2024. Según los datos de la EPH por categoría ocupacional, el aglomerado registró una pérdida neta de 1.568 puestos de trabajo.
Al desagregar esa variación, se observa que el incremento del cuentapropismo (con 22.338 nuevos trabajadores) no logró compensar la fuerte caída del empleo asalariado, que se redujo en 19.402 puestos.

Dentro de este segmento, el retroceso estuvo explicado principalmente por la baja de los asalariados informales (-30.413), pese a un aumento de los formales (+11.011), algo que no se dio en otros distritos, donde cayeron todos los asalariados.
También se registraron caídas entre los patrones (-1.331) y entre los trabajadores familiares sin remuneración (-3.173).
Informalidad y pluriempleo
El economista Federico Pastrana advirtió esta semana que el aumento del cuentapropismo no necesariamente refleja una mejora en la calidad del empleo. Según planteó, “típicamente, es un trabajador asalariado que también trabaja por cuenta propia”, en un fenómeno asociado al pluriempleo que viene creciendo en los últimos años, especialmente en actividades vinculadas a plataformas.

En la misma línea, el director de CP Consultora sostuvo que el incremento del trabajo independiente está fuertemente vinculado a la informalidad y a los bajos ingresos. “El aumento del cuentapropismo se da con un aumento fuerte de la tasa de informalidad”, señaló, y agregó que la expansión de esta modalidad “está lejos de ser un proceso vinculado a la expansión del sector formal”, sino que resulta consistente con un escenario de deterioro del mercado laboral y caída del empleo registrado.
También habló de un escenario complicado hacia adelante. "Las expectativas de las empresas muestran un deterioro creciente: aumentaron con fuerza las empresas que disminuirán la dotación de personal en los próximos meses", aseguró.
En el país
El relevamiento muestra diferencias marcadas entre los distintos centros urbanos. En el cuarto trimestre de 2025, Formosa encabeza el ranking de cuentapropismo, con el 34% de sus ocupados bajo esa modalidad. Le siguen San Nicolás–Villa Constitución (30,9%) y Mar del Plata (30,7%). También presentan niveles elevados Gran Paraná (30,4%), Gran Santa Fe (29,2%) y Gran Salta (29,1%), todos por encima del promedio nacional.
Entre los grandes conglomerados, los partidos del Gran Buenos Aires registran un 24,7% de trabajadores por cuenta propia, en línea con la media nacional, mientras que la Ciudad Autónoma de Buenos Aires se ubica claramente por debajo, con 18,1%.
En el otro extremo, los aglomerados patagónicos muestran los niveles más bajos de cuentapropismo. Ushuaia-Río Grande presenta la menor proporción del país, con 13,4%, seguido por Río Gallegos (14,2%). También se ubican por debajo del promedio La Rioja (18%) y Gran Catamarca (18%), donde la participación del empleo asalariado es significativamente más alta.
En Río Cuarto, el 26,2% de los ocupados trabaja por cuenta propia. En el “Imperio del Sur”, además, se destaca la categoría “otros”, que alcanza el 6,7% del total, el segundo registro más alto del país, sólo por detrás de Santiago del Estero (7,7%).
El rubro “otros”, que no supera el 4% a nivel de todo el país, comprende principalmente a empleadores y a trabajadores familiares sin remuneración, es decir, personas que no se encuadran como asalariados ni como cuentapropistas.
Los datos del informe refieren al total de ocupados, no únicamente al empleo formal. La categoría “asalariados” incluye tanto trabajadores registrados como no registrados, es decir, con y sin aportes jubilatorios, y también comprende a los empleados del sector público.
Por su parte, los “cuentapropistas” abarcan tanto trabajadores independientes formales (por ejemplo, inscriptos en el monotributo o autónomos) como aquellos que desarrollan su actividad sin registración.
Para Milei, hay una recomposición del mercado laboral
El presidente Javier Milei reconoció el lunes pasado, al participar del Premio Libertad 2026, que las modalidades no asalariadas crecen en participación. Según afirmó, desde el inicio de su gestión “la cantidad de empleos subió en 113.000 puestos de trabajo”, aunque ese resultado convive con una caída del empleo asalariado formal.
En ese sentido, señaló que mientras los puestos asalariados registrados se redujeron en 241.000, aumentaron los trabajadores independientes (346.000) y los no registrados (33.000). Para explicar el fenómeno, defendió la reforma laboral al señalar que la tarea ahora es lograr la transición de esos empleos hacia el sector formal. "¿Para qué creen que mandamos La ley de Modernización Laboral?", preguntó a un auditorio afín con su habitual verborragia. "El objetivo es que los trabajadores que hoy están en la informalidad o son independientes puedan ser absorbidos por el sector formal", amplió.
Milei vinculó la alta tasa de informalidad en el país con el marco regulatorio heredado de décadas, al cual calificó como un "entramado legal siniestro".

En este sentido, afirmó que, debido a las regulaciones, "las características del mercado laboral los tiraba todos al sector informal".
Posteriormente, destacó el contraste con el crecimiento de las industrias tecnológicas bajo su gestión, preguntando de forma retórica: "¿No les sorprende por ejemplo cómo florece la economía del conocimiento y que de repente ahora se exportan 10,000 millones de dólares cuando antes no pasaba nada?".
Según el jefe de Estado, este auge exportador es un síntoma de la recuperación económica y de la eficiencia que surge al "correr del medio al megaparásito del Estado".
Salarios
El mandatario también profundizó en la dinámica salarial, diferenciando el impacto del ajuste según el sector. Milei aseguró que la pérdida de poder adquisitivo no afectó por igual a todos los trabajadores, sosteniendo que "los salarios que verdaderamente se están desplomando son los del sector público", lo que refuerza su premisa de que el costo de la estabilización fue pagado por "la casta".
En contraposición, afirmó que mientras el sector privado registrado "está prácticamente empatado" con la inflación, los trabajadores no registrados "vienen ganando por goleada", lo que explicaría por qué ese segmento de la economía es el que más ha crecido en términos de ocupación.
Finalmente, el jefe del Estado vinculó estos resultados con el impacto social de su programa económico, asegurando que sus medidas permitieron sacar a "14 millones de personas de la pobreza", con una caída de casi 28 puntos desde el inicio de su gestión. Milei defendió la eficacia de su "ortodoxia" al destacar que, pese al ajuste fiscal, tanto el PBI como el consumo se encuentran en "máximos históricos". Para el Presidente, estos indicadores son la prueba de que "las ideas de la libertad funcionan" y que el país ha logrado superar "la hecatombe que nos hubiera convertido en Venezuela".

