El país en transición. La economía argentina: bien en los promedios, pero con regiones y sectores asomados al descenso

En lo que va de la gestión mileísta, rubros como minería, energía, agro y bancos crecieron con tasas de dos dígitos. Pero cayeron la construcción y la industria. El mayor impacto se nota en el empleo.

05 de abril de 2026 a las 12:03 a. m.
Marcelo Capello (*)
La economía argentina: bien en los promedios, pero con regiones y sectores asomados al descenso
Ilustración Eric Zampieri.

Desde hace meses, en Argentina se plantea que la “macro” de la administración del presidente Javier Milei va relativamente bien, pero que no se siente en la “micro”, más concretamente, en el bolsillo de la mayoría de las personas, con el agregado de una evolución muy disímil entre sectores y regiones del país.

Estas percepciones se reflejan en las estadísticas. Por caso, la actividad económica subió un acumulado del 6,4% entre noviembre de 2023 y enero de 2026, con tres sectores creciendo en los dos dígitos positivos, como son los casos de intermediación financiera con 22%, minería y energía con 21% y el sector agropecuario con 15%.

Sin embargo, dos sectores productivos importantes tienen números negativos, como la construcción, con una baja de 12%, y la industria, con un retroceso de 4%. En la industria, varias ramas muestran bajas acumuladas de dos dígitos en este período: textiles (-29%), productos de caucho y plástico (-22%), productos minerales no metálicos (-19%), vehículos automotores (-17%) y productos metálicos (-14%).

El impacto en el mercado laboral

También es muy heterogénea la evolución del empleo. Entre diciembre de 2023 y diciembre de 2025, se crearon 4.494 puestos de trabajo en el agro y otros 3.859 en el comercio, pero se perdieron 63 mil en la industria manufacturera y 47 mil en la construcción.

En estos dos años, en que se perdieron 182 mil puestos privados registrados, se sumaron 168 mil trabajadores independientes formales, sin considerar el monotributo social, que disminuyó en 385 mil puestos.

Por otro lado, según la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), los trabajadores informales aumentaron en 217 mil personas entre el cuarto trimestre de 2023 y el cuarto trimestre de 2025. En términos netos, en este último trimestre había 282 mil ocupados menos que en el IV trimestre de 2023.

A nivel regional, según el Ministerio de Capital Humano de la Nación, entre el III trimestre de 2023 e igual período de 2025, sólo Neuquén exhibió una suba importante de asalariados privados formales (más de seis mil), a la vez que Río Negro y Tucumán mostraron también subas, aunque marginales.

En cambio, cayeron en 52 mil los asalariados privados registrados en los partidos del Gran Buenos Aires, 31 mil en la Ciudad de Buenos Aires (Caba) y 12 mil en las provincias de Córdoba y Santa Fe.

La evolución del poder adquisitivo

No menos disímil es lo que ocurrido con el poder adquisitivo. Entre noviembre de 2023 y enero de 2026, el salario privado registrado se mantuvo casi igual (bajó 1,7%), pero el salario público cayó un 18%. En cambio, los ingresos de los informales habrían subido un 28%.

La jubilación media aumentó 5%, pero la mínima cayó 9%, al no actualizarse el bono de $ 70 mil mensuales. Por su parte, la AUH tiene duplicó el poder adquisitivo, pero quienes cobran planes como el ex Potenciar Trabajo o la Tarjeta Alimentar perdieron 72% y 38%, respectivamente, del poder adquisitivo que exhibían en noviembre de 2023.

Ilustración Eric Zampieri.
Ilustración Eric Zampieri. (La Voz)

En algunos casos, son situaciones coyunturales. Por ejemplo, la caída en la construcción probablemente se revierta cuando se expanda el crédito hipotecario, inicien las concesiones nacionales que implican nuevas obras y se reactive la inversión pública provincial.

¿Por qué tanta heterogeneidad?

Pero algunas caídas pueden permanecer a largo plazo para algunas ramas productivas y zonas del país. ¿Por qué la economía argentina es tan heterogénea? La economía local estuvo sujeta a shocks en los últimos años por cambios drásticos en las políticas públicas, pero también por eventos y tendencias exógenas locales e internacionales.

Ajuste fiscal. La reducción del peso del gasto público nacional pega más en la zona metropolitana de Buenos Aires (Amba), donde está la mayor parte de los empleados públicos nacionales y en las provincias dependientes de las transferencias discrecionales recortadas por el Gobierno.

En 2023, previo al gran ajuste, este tipo de transferencias representaban el 17% de los ingresos de La Rioja; el 11% de Buenos Aires; el 9% de Santiago del Estero, Chaco y Misiones, y el 8% de Formosa. No implica que se trate de provincias perjudicadas, porque algunas inicialmente eran privilegiadas, pero el efecto se siente en sus economías.

Planes sociales. La reducción del 78% del poder adquisitivo en los pagos mensuales del programa Potenciar Trabajo (que ahora se reconvierte en un programa de capacitación laboral) afecta regionalmente donde hay más beneficiarios. De los 1.273.268 planes existentes a mediados de 2024, Jujuy tenía 66 cada mil habitantes, Tucumán 41, Chaco 40 y la provincia de Buenos Aires 34.

Apertura de la economía. La reducción de aranceles y la importación pegan más a las áreas geográficas (Gran Buenos Aires, Gran Rosario, Gran Córdoba, etcétera), cuyos sectores industriales dependen de la sustitución de importaciones y el mercado interno (textiles, productos de caucho, metalurgia, etcétera).

Acuerdos comerciales especiales. Los nuevos acuerdos comerciales con Estados Unidos y la Unión Europea beneficiarán más rubros, como minerales tradicionales y estratégicos, carne y otros sectores agroindustriales y algunas economías regionales, como también a sus áreas geográficas. No tanto a los grandes aglomerados urbanos enfocados en la sustitución de importaciones.

Transición energética. La tendencia mundial de caída en la importancia de los hidrocarburos y de crecimiento en el uso de los recursos renovables, con avance de la electricidad, beneficia a provincias donde se extrae cobre o litio, como San Juan, Catamarca, Salta y Jujuy y la Patagonia, con chances para desarrollar la inteligencia artificial (IA).

Impacto de Vaca Muerta. Esta zona le da oportunidad a Argentina para que suba sus exportaciones de petróleo y de gas, sobre todo Neuquén y las provincias con infraestructura asociada, como Río Negro.

Competitividad cambiaria y enfermedad holandesa. Las crecientes exportaciones de petróleo, gas y minerales, que se suman a las agroindustriales, inducirán elevarán el tipo de cambio , lo que podría reforzarse con la entrada de capitales, ya sea por nuevas inversiones internacionales como por el regreso de los capitales locales fugados.

Los rubros y las zonas con más problemas

Esto generaría, en próximos años, una oferta importante de dólares y, por ende, un tipo de cambio real que difícilmente supere el promedio de largo plazo; lo cual implica costos de producción relativamente alto en dólares, en especial en los servicios no transables, como la mano de obra, impactando en sectores y ramas industriales intensivos en empleo, antes protegidos de la competencia externa.

Así, los mayores problemas serán para las áreas geográficas dependientes de las actividades sustitutivas de importaciones, como las urbes de la región pampeana. Especialmente impactará en el Gran Buenos Aires, donde se agregan los efectos del ajuste fiscal, y en La Rioja que, además, es la única provincia de noroeste argentino que no gozaría de la expansión minera.

En cambio, tienen más chances de crecer las provincias donde impacta el desarrollo de Vaca Muerta y la minería, como Neuquén, Río Negro, San Juan, Catamarca, Salta y Jujuy; como también el interior de zonas agroexportadoras y beneficiadas con los nuevos acuerdos comerciales, así como la Patagonia y su potencial para la IA.

Ante esto y con varios hechos consumados, no se puede ir en contra de las nuevas grandes oportunidades, que además están en marcha, como la expansión de la producción de petróleo, gas y minería.

Tampoco se puede negar la importancia de que Argentina mantenga sus cuentas fiscales equilibradas, tras décadas de endeudamiento e inflación, y de que exhiba una economía más abierta, luego de casi un siglo de alto proteccionismo y con fuertes cepos a las importaciones y los movimientos de capitales.

Pero resta terminar de pensar una estrategia para administrar la transición y la reconversión en sectores productivos y zonas geográficas. Les asiste la razón a aquellos que reclaman que la apertura no vaya más rápido que las reformas que reduzcan el “costo argentino”, como la idea de “nivelar la cancha”.

Aquí el objetivo debería ser que en esta transición no se pierdan las empresas que sí podrían mantenerse competitivas al final del camino, tras las reformas estructurales, con una economía más abierta y con menos "costo argentino”. Por supuesto, deben existir también esfuerzos con programas públicos concretos para la reconversión laboral y productiva.

Argentina debería enfocarse en venderle más al mundo. En las últimas décadas, hemos mirado sólo el mercado interno, olvidándonos de venderle mayor valor agregado al mundo.

Es paradigmático que la personalidad argentina más conocida y valorada en el mundo, Lionel Messi, sea contratado por empresas locales (alguna de ellas, pública) sólo para vendernos bienes y servicios a los mismos argentinos, en lugar de ser la cara visible para promocionar los alimentos argentinos en todo el mundo. Debemos cambiar el chip.

(*) Vicepresidente del Ieral