Industria. Del e-commerce a fabricar en Córdoba: cómo Modernia reinventa su negocio apostando a la construcción industrializada con diseño
Federico Vega Reynoso comenzó en el comercio electrónico. Hoy lidera una empresa con 80 colaboradores y 5.000 m2 de fábrica. Tras conquistar el mercado masivo de galerías y cocheras, busca alianzas con arquitectos de renombre para entrar en viviendas de alta gama.
Federico Vega Reynoso es un contador con alma de emprendedor. Como tal, adaptó varias veces su negocio a los vaivenes de la cambiante economía argentina.
Creador del marketplace tuobra.com.ar, quedó en julio de 2019 en medio de una encrucijada: su sitio avanzaba en la virtualidad, pero el negocio físico pedía pista.
Fue entonces cuando decidió compartir una oficina para dividir gastos con Mauro Pietrucci, un importador de insumos para la construcción. Empezaron a hablar de posibles negocios; tomó su propia computadora y diseñó él mismo con SketchUp un programa de modelado 3D, el primer stand que colocarían en el Hiperconstrucción. Aquel pequeño espacio en un pasillo del centro comercial fue el primer paso de Modernia, una empresa que nació importando pisos y cielos rasos y que terminó haciéndose un lugar en la construcción industrializada de Córdoba.
Hoy, la firma no sólo fabrica e importa aberturas y galerías, sino que está en el mercado de las grandes obras, tanto viviendas premium como edificios corporativos.
Los comienzos
–¿Cómo fue el paso de vender en la virtualidad a competir en el mercado físico?
–Antes de Modernia yo tenía un sitio de e-commerce que se llamaba tuobra.com.ar. Era un marketplace de la construcción que llegó a juntar más de 200 empresas proveedoras de Córdoba y que me ayudó a conocer el rubro. En ese momento, el Grupo Clarín nos eligió a través de su aceleradora, junto con otros tres proyectos del país. Gracias a esa plataforma conocí a quien sería mi socio, Mauro Pietrucci, que era un importador de sanitarios, puertas y cielorrasos que vendía a distribuidores.
–¿Cómo fue?
–Se dio una situación muy particular: él tenía una oficina, yo me estaba quedando sin la mía y decidimos compartir el espacio para bajar costos. Al convivir, me di cuenta de que tenía productos excelentes pero le costaba llegar al cliente final, y yo sabía vender por mi experiencia en mi sitio. Ahí decidimos traer un contenedor, crear una marca nueva que sonara cercana a la gente y así nació Modernia. Empezamos realmente desde abajo, con muy poco stock y mucha autogestión.

–Siendo contador, ¿cómo entraste en el mundo de la construcción y el diseño?
–Siempre estuve muy metido en la informática por el e-commerce, así que agarré la computadora, aprendí a usar SketchUp y diseñé nuestro primer stand. Era una isla muy sencilla en el Hiper Construcción, que nos instaló un herrero que se tomó su tiempo, pero quedó muy bien. Abrimos en julio de 2019 y para agosto el éxito fue tan repentino que decidí apagar el e-commerce.
–¿Importaban o también fabricaban algo?
–Al principio, importábamos cielos rasos, paredes y pisos. Estábamos muy lejos de ser industriales. Nos dimos cuenta de que la importación directa, desde China hasta la casa del cliente, tenía márgenes muy buenos y en ese momento no había tanta competencia en revestimientos y pisos.
El empuje que encontraron en la pandemia
–Arrancaron en 2019 y al poco tiempo llegó el Covid. ¿Cómo impactó la pandemia en un negocio que recién comenzaba?
–Fue bastante jugado lo nuestro. En septiembre de 2019 fuimos a la Expo EstiloCasa. En octubre, inauguramos una sucursal en San Francisco, una franquicia con un cliente nuestro de confianza; y en marzo de 2020 otra sucursal en Paseo Libertad, en barrio General Paz, apenas 20 días antes de que se cerrara todo por el Covid. Al principio estuvimos paralizados, pero la pandemia terminó beneficiándonos.
–¿Por qué?
–La gente, al estar encerrada, empezó a notar que su casa necesitaba mejoras. Como nosotros teníamos el e-commerce y las redes sociales en el ADN, ya teníamos una fuerte presencia digital. Mientras otros intentaban entender cómo vender online, nosotros ya estábamos ahí. Hoy tenemos entre 120 mil y 150 mil seguidores en redes sociales. Eso nos permitió avanzar en el interior; en agosto de ese año, en plena pandemia, abrimos las sucursales en Jesús María y Rafaela.
La etapa industrial
–¿Cuándo comenzaron a ser fabricantes? ¿Por qué cambiaron?
–Fue una mezcla de oportunidad y necesidad. En junio de 2020 contraté a un cliente nuestro para que hiciera una cochera en mi casa. El tipo llegó a las 9 de la mañana con su equipo y a las 4 de la tarde la cochera estaba lista. Me sorprendió la velocidad del sistema. Cuando empezó Alberto Fernández se cerraron las importaciones y el modelo de escalar sólo trayendo productos de afuera se volvió inviable.
–No había "stock".
–Claro. Ahí vimos la necesidad de apostar por la veta industrial, nos asociamos con esta persona y abrimos nuestra propia metalúrgica, sólo para galerías y cocheras. Empezamos gestionando su fábrica en Salsipuedes y terminamos profesionalizando todo el proceso, sumando ingenieros y gerentes. Pasamos de ser dos personas en 2019 a 150 empleados en 2024.
–Ahora, ustedes tienen planta en Córdoba. ¿Por qué se trasladaron de Salsipuedes a la Capital?
–Salsipuedes planteaba una debilidad logística importante. Cuando la demanda es alta, los costos se bancan, pero cuando el mercado se pone difícil, necesitás ser eficiente. Allá era difícil conseguir personal especializado como ingenieros o soldadores calificados. Por eso, el año pasado terminamos de mudar la planta metalúrgica a bulevar Los Alemanes. Previamente, en 2022, ya habíamos abierto nuestra propia fábrica de aberturas de aluminio en la misma avenida, a unas cuadras de distancia. Hoy tenemos en total 5.000 m2 de espacio productivo y hemos logrado una integración vertical: fabricamos la estructura, sumamos aberturas y hasta importamos detalles estéticos.
–También están en Río Cuarto, ¿no?
–Sí, fuimos a Río Cuarto en 2021, con Pablo "Cholo" Guiñazú como nuestro primer influencer en la zona, porque él nació en General Cabrera. Después abrimos en Rosario, en el shopping Alto Rosario; en Funes y en Puerto Norte. Veníamos en modo expansión, con la importación y galerías. Pero mientras nosotros crecíamos, el mercado se fue canibalizando.
–¿Qué pasó?
–Pasamos de un "océano azul", donde no teníamos competencia, a lo que se llama un "océano rojo", con 20 o 30 competidores, muchos de los cuales son exempleados que se abrieron solos y venden por redes sociales. En un contexto de "vacas flacas", la gente busca ahorrar y eso canibaliza el mercado bajando el precio. Por eso, nuestra estrategia es virar hacia la construcción industrializada de alta calidad. Vendemos la galería al cliente final; pero la abertura se vende al profesional, que es un mercado que exige otra calidad.

La apuesta a la construcción con diseño
–¿Cómo fue este cambio?
–Llegó un momento en que teníamos mucha gente. En algún momento, tuvimos 10 equipos en la calle, algo que era muy difícil de gestionar. Nosotros vendemos una solución de diseño que se fabrica casi íntegramente en planta y se monta en uno o dos días en la obra. Para escalar esto sin perder calidad, decidimos poner más esfuerzo en grandes proyectos y el usuario final premium. Por eso, desactivamos Rosario y nos concentramos en Córdoba.
–¿Por qué?
–Nos dimos cuenta de que los estudios de arquitectura necesitan un proveedor de confianza, que supere la informalidad del herrero tradicional. Estamos trabajando con arquitectos como Lucio Morini y Pablo Abdenur. Participamos en una casa de tres pisos en La Deseada con una estructura 100% metálica y perfilería pesada (requiere grúas para su montaje) y una vivienda de 525 m2 en Puerto del Águila en sólo cuatro meses. También intervenimos en obras como el Howard Johnson de Carlos Paz, el ingreso de El Bosque, El Diquecito, y edificios de Nuevo Malagueño, Ópera Plaza y en housing como Anatolia y Florento, entre otros.
–¿Es posible realmente construir una vivienda de lujo de 500 m2 en sólo cuatro meses?
–Totalmente. Nuestro plan para estas casas es de cuatro meses de ejecución propia, dejando quizás un par de meses extra para las terminaciones finales del cliente. Al usar estructuras metálicas pesadas, combinadas con paneles de poliuretano expandido, que tiene una aislación térmica superior a la del hormigón, eliminamos casi por completo el trabajo húmedo. Esto acelera los tiempos muchísimo. Hoy podemos hacer el 70% de una casa, desde la platea y la estructura hasta las aberturas y los revestimientos en WPC (madera y plástico).
–También se abrió Modernia Paraguay. ¿Es la misma empresa?
–En 2024 abrimos Modernia Paraguay. Mauro, mi socio, se entusiasmó mucho con ese mercado; hizo una maestría allá. En Paraguay, el modelo es más parecido a nuestro origen: importar y vender, sin la complejidad de la industria. Decidimos, en excelentes términos, dividir las aguas: él se quedó con la operación de Paraguay y yo con la de Argentina. Seguimos compartiendo proveedores e información, pero son empresas independientes. Esto me permitió concentrarme 100% en Córdoba.
–Además de las viviendas, están incursionando en el sector agropecuario. ¿Qué productos están desarrollando para el campo?
–El campo hoy tiene poder adquisitivo y necesita soluciones rápidas. Estamos lanzando una línea de productos de tranquera que incluye pórticos de ingreso automatizados con energía solar, refugios para vehículos, galerías de 100 metros, caballerizas de diseño y hasta Club House completos. El concepto es el mismo: industrializar con diseño. No queremos vender un galpón común, queremos vender un producto que jerarquice el campo.
–¿Cuál es tu visión sobre el futuro de la construcción y de Modernia?
–El futuro es la construcción industrializada con diseño. La gente ya no quiere lidiar con obras que duran años y presupuestos que nunca se cierran. Nosotros ofrecemos certidumbre en tiempos y costos. Hoy el 80% de nuestra facturación siguen siendo las galerías y cocheras, que es nuestro "core" y lo que banca la estructura. Pero el futuro está en el trabajo con los grandes estudios de arquitectura, para dar soporte en casas premium y desarrollos comerciales; a ellos le ofrecemos hacer la obra, algo que para ellos es un problema. Vamos a seguir buscando materiales innovadores en el exterior —viajo a China seguido para eso— pero no para reemplazar la industria nacional, sino para diferenciarla. El objetivo es que Modernia sea sinónimo de diseño y eficiencia constructiva.
–¿Cuántos puntos de venta tienen actualmente?
–Decidimos concentrarnos en Córdoba para garantizar la calidad del montaje, que es lo más difícil de escalar. Hoy nuestro local número uno sigue siendo el de Hiperconstrucción. También atendemos a grandes clientes y estudios directamente en nuestras dos fábricas en bulevar Los Alemanes, donde podemos mostrar la magnitud de lo que hacemos. Además, mantenemos las sucursales originales en Río Cuarto, San Francisco y Jesús María. Preferimos hacer obras más grandes y complejas en nuestra zona de influencia, donde podemos controlar el nivel de terminación.

De la obra al tenis
Nombre. Federico Vega Reynoso (45)
Casado con. Érica.
Hijos. Joaquín (16), Lucía (14) y Tomás (9).
Le gusta. El tenis; juega habitualmente en Lomas Tenis, en Villa Allende.
Empresa. Modernia.
Cargo. CEO y cofundador.
Colaboradores. 80.
Proveedores. Cerca de 50 grandes proveedores, y otro tanto menores.
Unidades de negocios. Metalúrgica (galerías, pérgolas, cocheras, etc.), aberturas y revestimientos (productos en PVC, WPC y otros materiales).
Producción. Tiene dos plantas ubicadas en bulevar Los Alemanes, en Córdoba.
Obras. Lleva colocadas más de 100.000 m2 de galerías y pérgolas y más de 600.000 m2 de cielorrasos.
Teléfono. (351) 204-1420.
E-mail. [email protected]
Instagram. modernia
Web. www.modernia.com.ar




