UE-Mercosur. En Córdoba, señalan que el comercio crecería exponencialmente
El Ieral y Biglobal evaluaron el impacto del acuerdo y se destacó el potencial para ampliar mercados, atraer capitales y acelerar la integración a las cadenas globales de valor.
El acuerdo entre la Unión Europea (UE) y el Mercosur abre una nueva etapa para la inserción internacional de la Argentina y plantea desafíos de competitividad, reconversión productiva e integración a las cadenas globales de valor.
Ese fue el eje de una reunión virtual organizada este martes por el Ieral de Fundación Mediterránea, que reunió a empresarios, dirigentes y especialistas para analizar el nuevo escenario de negocios que surge tras la firma del entendimiento entre ambos bloques.
La actividad, titulada “El Acuerdo UE-Mercosur y el nuevo mapa de negocios para la Argentina”, contó con las exposiciones de Jorge Vasconcelos, investigador jefe del Ieral, y Marisa Bircher, CEO de Biglobal.
Ambos coincidieron en que el acuerdo trasciende la cuestión arancelaria y puede convertirse en una herramienta para incrementar inversiones, mejorar la productividad y ampliar las exportaciones argentinas.
El acuerdo culminó un proceso de negociación que se extendió durante más de 25 años. Según los datos presentados, el mercado combinado entre la Unión Europea y el Mercosur alcanza a 718 millones de personas y representa alrededor del 25% del Producto Interno Bruto mundial. Además, la UE concentra el 13% de las importaciones globales y mantiene un stock de inversión extranjera directa de 9,31 billones de euros.
Europa cambia de estrategia
Durante su presentación, Vasconcelos explicó que la concreción del acuerdo responde también a cambios estructurales en la economía mundial y en la propia Unión Europea.
El economista señaló que Europa enfrenta desafíos vinculados a la pérdida de productividad relativa frente a Estados Unidos, el impacto que tuvo la invasión rusa a Ucrania sobre los costos energéticos y el avance comercial de China en las últimas dos décadas. Estos factores llevaron al bloque europeo a revisar posiciones históricas y avanzar en acuerdos de integración económica con otras regiones.
A su vez, destacó que los acuerdos comerciales suelen generar efectos que van más allá del intercambio de bienes. Un análisis presentado por el Ieral mostró que los países que firmaron acuerdos con la Unión Europea registraron importantes incrementos en los flujos de inversión extranjera directa provenientes del bloque europeo.

Impacto para Argentina
Bircher remarcó que la Unión Europea es actualmente el tercer destino de las exportaciones argentinas y el principal inversor extranjero en el país. Además, una de cada cuatro empresas exportadoras argentinas vende productos al mercado europeo.
La especialista sostuvo que el acuerdo ofrece oportunidades para empresas de distintos tamaños debido a que la UE constituye un mercado de alto poder adquisitivo y demanda productos con elevados estándares de calidad.
Entre los cambios previstos por el Acuerdo Interino de Comercio, que comenzó a aplicarse de manera provisional en mayo de 2026, figuran la eliminación progresiva de aranceles sobre el 99% del comercio bilateral, la simplificación de trámites aduaneros, la apertura de mercados de contratación pública y la creación de condiciones más favorables para inversiones y servicios.
Según los datos expuestos, la Unión Europea eliminará aranceles para el 92% de las exportaciones del Mercosur y otorgará acceso preferencial a otro 7,5%, mientras que sólo un 0,5% quedará excluido de los beneficios. Además, el 99% de las exportaciones agrícolas del bloque sudamericano obtendrá algún tipo de ventaja comercial.
Sectores con potencial
Los expositores señalaron que algunas actividades podrían registrar beneficios significativos en los próximos años.
Entre los productos favorecidos aparecen la soja, la pesca, frutas secas, vinos, alimentos para animales, verduras y distintos complejos agroindustriales. También se prevén oportunidades para sectores industriales vinculados a autopartes, químicos, petroquímica e insumos manufactureros.
Vasconcelos enfatizó que el desafío no pasa únicamente por exportar productos terminados sino por integrarse a cadenas productivas internacionales. “Valor agregado no es sinónimo de producto final”, indicó al analizar las oportunidades que podrían surgir para la industria regional a partir de una mayor inserción en redes globales de producción.
El economista también destacó el potencial de sectores asociados a la energía y los recursos naturales. Como ejemplo, recordó el impacto que tuvo la revolución del shale gas y shale oil en Estados Unidos sobre la actividad manufacturera y el empleo industrial.
Inversiones y financiamiento
Otro de los aspectos destacados durante la reunión fue el compromiso europeo de movilizar 1.800 millones de euros para proyectos de cooperación vinculados con materias primas estratégicas, hidrógeno, energías renovables y electromovilidad. El paquete contempla 400 millones de euros en fondos no reembolsables y 1.400 millones en financiamiento.
De acuerdo con las estimaciones presentadas por Biglobal, las exportaciones argentinas hacia la Unión Europea podrían aumentar 76% durante los primeros cinco años de vigencia del acuerdo y hasta 122% en una década. Asimismo, se proyecta un crecimiento cercano al 15% para la agroindustria y del 30% para sectores industriales vinculados a cadenas de mayor valor agregado.
Los especialistas coincidieron en que el acuerdo abre una ventana de oportunidades para la Argentina, aunque advirtieron que el aprovechamiento de esos beneficios dependerá de la capacidad de mejorar la competitividad, reducir costos internos y avanzar en procesos de reconversión productiva que permitan competir en un mercado mucho más integrado y exigente.

