Tensión. El premier británico laborista en el límite: más de 60 diputados exigen su renuncia
La renuncia de tres ministros de rango inferior y de asesores clave, como el del secretario de Salud Wes Streeting, debilitó aún más la posición del premier.
El primer ministro británico, Sir Keir Starmer, enfrenta las horas más críticas de su mandato ante una rebelión interna que amenaza con poner fin a su gobierno.
Tras los desastrosos resultados electorales de la semana pasada, al menos 61 diputados de su propio partido solicitaron su dimisión, sumiendo a Downing Street en un clima de conspiración y efervescencia.
El ultimátum del Gabinete
La tensión escaló hasta el corazón del Ejecutivo. Fuentes laboristas sostienen que figuras de peso como la canciller Yvette Cooper y el secretario de Defensa, John Healey, se preparan para comunicar personalmente a Starmer que su tiempo se agotó, bajo la premisa de que "el juego ha terminado".
La renuncia de tres ministros de rango inferior y de asesores clave, como el del secretario de Salud Wes Streeting, debilitó aún más la posición del premier.
Un gobierno en disputa
A pesar del asedio, Starmer manifestó su intención de "no abandonar la lucha por el futuro de Gran Bretaña". En un intento por recuperar la iniciativa política, el mandatario prometió impulsar la nacionalización de British Steel, implementar programas de formación para jóvenes y adoptar una postura más firme frente al crecimiento y la defensa.
No obstante, sus promesas de un acercamiento a Europa y de enfrentar al populista Nigel Farage no lograron calmar los ánimos de sus legisladores, quienes temen perder sus escaños ante el avance del partido Reforma en el norte del país.
La sombra de Andy Burnham
En el centro de las especulaciones sobre la sucesión aparece el nombre de Andy Burnham, actual alcalde de Gran Manchester.
Aunque Burnham es visto como un político impresionante capaz de recuperar el voto obrero, su camino al poder enfrenta un obstáculo legal: para liderar el régimen parlamentario británico, primero debería renunciar a la alcaldía y obtener un escaño como diputado en la Cámara de los Comunes.
Mientras tanto, otros sectores del laborismo, liderados por la diputada Catherine West, ya están recolectando apoyos para forzar una elección interna en septiembre. Otros, como el secretario parlamentario Tom Rutland, exigen un "calendario de salida" inmediato para evitar un vacío de poder que beneficie a la ultraderecha de Farage.
Por ahora, en un Downing Street rodeado de periodistas y rumores, la incertidumbre es total, y se especula que el desenlace de esta crisis podría producirse en las próximas horas.


