Londres. La petrolera británica BP destituyó a su presidente por problemas de conducta y gobernanza

La empresa anunció la salida inmediata de Albert Manifold y evitó precisar cuáles fueron los hechos que derivaron en la decisión. El ejecutivo había asumido formalmente la presidencia del consejo en octubre de 2025.

26 de mayo de 2026 a las 11:31 p. m.
La petrolera británica BP destituyó a su presidente por problemas de conducta y gobernanza
La petrolera británica BP destituyó a su presidente por problemas de conducta y gobernanza.

BP destituyó con efecto inmediato a Albert Manifold como presidente de su consejo de administración, una decisión que profundiza la crisis de liderazgo que atraviesa la compañía y vuelve a poner el foco sobre los problemas de gobernanza dentro del gigante energético británico.

La empresa informó que la salida fue motivada por cuestiones relacionadas con la conducta y el gobierno corporativo, aunque evitó precisar cuáles fueron los hechos que derivaron en la decisión.

BP habló de una situación “sorprendente y decepcionante”

A través de un comunicado, el consejo de administración señaló que quedó “sorprendido y decepcionado” al tomar conocimiento de los problemas detectados.

La compañía aseguró que actuó de manera inmediata y tomó “medidas contundentes”, aunque no ofreció más detalles sobre la naturaleza de las irregularidades.

La falta de información generó incertidumbre entre los inversores y provocó una fuerte reacción en los mercados.

Según informó Euronews, las acciones de BP llegaron a desplomarse hasta un 9% en la Bolsa de Londres tras conocerse la noticia. Posteriormente moderaron las pérdidas, aunque continuaban operando con caídas cercanas al 6%.

Menos de un año al frente de la compañía

La salida de Manifold resulta especialmente llamativa por la brevedad de su gestión.

La petrolera británica BP destituyó a su presidente por problemas de conducta y gobernanza.
La petrolera británica BP destituyó a su presidente por problemas de conducta y gobernanza. (Bloomberg)

El ejecutivo había asumido formalmente la presidencia del consejo en octubre de 2025, después de incorporarse un mes antes como presidente designado.

Durante sus pocos meses al frente de la petrolera desempeñó un papel clave en el cambio de rumbo estratégico impulsado por BP, que consistió en reforzar las inversiones vinculadas a los combustibles fósiles y reducir parte de los desembolsos destinados a la transición energética.

La medida buscaba recuperar la confianza de los mercados y mejorar el desempeño bursátil de la empresa, afectado por años de resultados considerados decepcionantes por los accionistas.

Un protagonista de los cambios recientes

Manifold también tuvo un papel relevante en la renovación de la cúpula directiva de la compañía.

Fue uno de los impulsores de la salida del anterior consejero delegado, Murray Auchincloss, y participó en el proceso que culminó con la designación de Meg O'Neill como nueva directora ejecutiva.

Tras la destitución del presidente, BP anunció que el consejero Ian Tyler asumirá de manera interina mientras se desarrolla la búsqueda de un reemplazante permanente.

La empresa intenta transmitir estabilidad

En medio de la crisis, Tyler aseguró que el consejo mantiene plena confianza en la estrategia actual de la compañía.

El directivo elogió además la gestión de O'Neill y calificó como “audaz y necesaria” la reorganización impulsada para fortalecer las áreas de exploración y producción de hidrocarburos ("upstream") y las actividades de refinación y comercialización ("downstream").

La petrolera intenta así transmitir una señal de continuidad en momentos de fuerte incertidumbre.

Una crisis que se suma a otros escándalos

La destitución de Manifold representa un nuevo episodio en una serie de problemas de gobernanza que han golpeado a BP en los últimos años.

En septiembre de 2023, el entonces director ejecutivo Bernard Looney renunció después de que se revelara que no había informado adecuadamente relaciones sentimentales previas con colegas de la compañía.

Ese caso generó un fuerte cuestionamiento interno y obligó a la empresa a revisar sus mecanismos de control y supervisión.

Desde entonces, BP intentó reducir deuda, simplificar su estructura operativa y mejorar la rentabilidad para los accionistas, todo ello bajo una creciente presión de los mercados.

Persisten las incógnitas

Por ahora, la empresa no explicó cuáles fueron concretamente los problemas de conducta y gobernanza atribuidos a Manifold.

La ausencia de detalles alimentó las especulaciones entre analistas e inversores, que esperan nuevas explicaciones sobre una decisión que vuelve a sacudir a una de las mayores compañías energéticas del mundo.

Mientras tanto, BP deberá afrontar una nueva transición en su liderazgo en un momento clave para el sector energético, marcado por la volatilidad de los mercados, las presiones regulatorias y el debate sobre el futuro de los combustibles fósiles.