Crisis. Bolivia: Rodrigo Paz acusó a "narcoterroristas" por las protestas y se encaminó a declarar el estado de excepción
El mandatario boliviano promulgó una ley que permite el despliegue del Ejército en las calles para enfrentar los bloqueos que asfixian al país desde hace cinco semanas. Advirtió a los manifestantes que "sus días están contados".
En un clima de extrema tensión social, el presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, denunció este lunes que grupos "narcoterroristas" y facciones criminales vinculadas al tráfico de drogas están detrás de las masivas protestas que exigen su renuncia.
Durante un acto en el palacio de gobierno, el mandatario lanzó una dura advertencia a los sectores movilizados: "Sus días están contados. Vamos a hacer cumplir lo que manda la Constitución".
Militarización y desabastecimiento
La declaración de Paz coincide con la promulgación de una ley, autorizada el domingo por el Congreso, que le otorga la facultad de utilizar al Ejército para el desbloqueo de rutas.
Hasta el momento, la labor de despeje había recaído principalmente en la policía antimotines, con una participación militar muy limitada. Con esta nueva norma, el Ejecutivo tiene el camino libre para decretar un estado de excepción, lo que permitiría restringir libertades fundamentales como el movimiento y la reunión.
El país enfrenta una situación crítica tras cinco semanas de bloqueos protagonizados por obreros, campesinos, mineros, transportistas y maestros. Estas medidas de fuerza provocaron un desabastecimiento de alimentos, medicinas y combustible en las principales ciudades.
La violencia escaló en los puntos de conflicto, dejando un saldo de al menos cuatro policías heridos de bala durante intentos previos por liberar las vías.
El trasfondo político y económico
Rodrigo Paz, quien asumió la presidencia hace siete meses, marcó el fin de 20 años de gobiernos socialistas bajo el mando de Evo Morales y Luis Arce. Su gestión, que estrechó lazos con los Estados Unidos, enfrenta ahora la peor crisis económica de Bolivia en cuatro décadas.
Desde el oficialismo se acusa directamente al expresidente Evo Morales de orquestar las movilizaciones para "alterar el orden democrático", denuncia que ya fue presentada ante la OEA. Por su parte, Morales calificó las protestas como una "rebelión" contra un gobierno al que considera "sometido" por la administración de Donald Trump.
Mientras los manifestantes rechazan las reformas propuestas por el Ejecutivo, la promulgación de esta ley de seguridad marca un punto de inflexión en el conflicto, con la posibilidad inminente de una mayor intervención militar en las calles bolivianas.



