Lo mejor de dos mundos. Revivals: ¿son necesarios o lucran con la nostalgia?
El especial por los 20 años de Hannah Montana me llevó a cuestionar si los resurgimientos de productos culturales de los 2000 son acertados o aún es demasiado pronto.
El largo confinamiento al que nos obligó la pandemia en 2020 nos llevó a refugiarnos en cosas confortables para olvidarnos de lo que sucedía fuera de nuestros hogares. El virus que azotó a toda la población nos hizo empezar a pensar que, probablemente, ese mundo que conocíamos no iba a existir una vez que pudieramos volver a salir.
Efectivamente, algo cambió. Pero este texto no es sobre la pandemia, sino sobre lo que comenzó a gestarse dentro de cada casa, de cada familia, de cada universo personal. Todos estos contribuirían a un fenómeno que, con el diario del lunes, estamos hartos de ver: los revival.
Retomando las cosas confortables a las que nos aferramos para olvidarnos del mal que acontecía en el exterior, y con mucho tiempo libre por delante, comenzamos a revisitar viejos programas de televisión, series, películas, modas, discos, libros. Todo con el fin de no dejar ir eso que conocíamos frente a un escenario cargado de incertidumbre.
Si bien las reuniones de elencos de series famosas ya existían, al igual que las adaptaciones de libros a la gran pantalla o los remakes de películas exitosas, este fenómeno de los revival se acrecentó aún más.

Otros dos factores fueron claves, además del encierro y el aburrimiento: el aumento de plataformas de streaming y producciones, y las nuevas generaciones.
Extrañar el pasado no fue algo exclusivo de los adultos, que, objetivamente, llevan más años en este planeta. Los jóvenes y los adolescentes también añoraban su vida cotidiana y no solo se refugiaron, sino que también exploraron nuevos terrenos vintage.
En ese escenario, que nos parecía apocalíptico, surgió muy pronto la nostalgia entre las nuevas generaciones. Sentimiento que las productoras tomaron y no lo soltaron nunca más. Hoy, exactamente seis años después, vemos los estragos que esa genuina emoción causó en la actualidad de la industria del entretenimiento.
Somos demasiado jóvenes para tener revivals
No me malinterpreten; a mí, en lo personal, me gustan los revivals, pero (el famoso “pero”) sólo cuando son pertinentes.
Un caso a modo de ejemplo: la reunión del elenco de Friends fue acertadísima. Supieron leer el contexto para juntar a todas las estrellas en el set donde se grabó la serie. Era un regreso que los fanáticos esperaron mucho y no pareció forzado. Tal vez porque lo grabaron en la transición del confinamiento a la libertad o porque fue uno de los primeros revival pospandemia.
Sin embargo, actualmente no sólo resurgen los clásicos noventosos u ochentosos (algo que es normal porque ya pasaron hace tiempo), sino que también lo hacen algunos de los hitos que no llevan más de 25 años de existencia.

"Hannah Montana" y su especial por los 20 años
Esto me pasó cuando me enteré del especial de Hannah Montana por los 20 años. Miley Cyrus vuelve a ponerse la icónica peluca rubia para volver a ser la estrella pop adolescente con una doble vida por un día.
Es más que obvio que voy a estar sintonizando Disney+ para ver el regreso de lo mejor de los dos mundos, porque, por más que me queje, yo también vivo de la nostalgia.
Pero esto me llevó a pensar: ¿ya es momento de que estos programas tengan su comeback o aún es muy temprano? ¿Es acertado comenzar a "robar" con la nostalgia desde ya o habría que esperar unos años más?
La verdad es que no lo sé. Desde el lugar de fan, traigan todos los revivals posibles, los voy a ver a todos. Pero si me abstraigo de ese rol por un segundo, puedo notar que la mayoría de estos regresos que surgen son demasiado anticipados y saturan a los consumidores, que parecen estar sobre estimulados por la gran oferta de productos audiovisuales y tendencias nuevas a las que llegar para no quedarse afuera de la conversación.

Sólo en 2026 se estrenaron o estrenarán más de 15 remakes, secuelas o adaptaciones de obras ya existentes: “Cumbres Borrascosas”, Toy Story 5, Scream 7, Moana live action, El diablo viste a la moda 2, Camp Rock 3, Scary Movie 6, Dune: parte tres, Los juegos del hambre: amanecer en la cosecha, La Odisea, Spiderman: nuevo día, Narnia: el sobrino del mago, La novia (del universo de Frankenstein), Peaky Blinders: el hombre inmortal, El caballero de los siete reinos, el especial de Malcolm in the middle, por nombrar algunas.
Las grandes productoras encontraron comodidad en remakes y adaptaciones, dejando de lado las historias nuevas. Ya no hay ideas, todo es un refrito. Si queremos una producción “original”, sólo podemos aspirar a secuelas o precuelas que amplían los universos que ya conocemos.
Al parecer, ya todo fue hecho y visto. Si seguimos así, en un futuro no muy lejano no van a quedar programas, series o películas que puedan tener su revival. Todo va a ser un regreso, del regreso, del regreso, y así, en bucle, por la eternidad.
Mi generación es demasiado joven para estar teniendo revivals, la mayoría sin alma, tan pronto. Pero ver a Miley con la peluca me hace olvidar que el mundo es terrible.
Todo me recuerda a los fines de los 2000, cuando me sentaba en el sillón a ver Hannah Montana mientras mis papás dormían la siesta. En conclusión, todos vivimos (un poco) de la nostalgia, la habitamos, nos sentimos cómodos en ella, y yo me quedo afuera. Sólo espero que las que se empiecen a quedar afuera sean las productoras.



