Pura emoción. El funeral del Indio Solari: en la misma lista que los de Gardel, Perón y Maradona

La despedida del excantante de Los Redondos tiene un impacto similar a las de otros inmortales de la historia argentina.

07 de junio de 2026 a las 04:53 p. m.
El funeral del Indio Solari: en la misma lista que los de Gardel, Perón y Maradona
Hinchas de Instituto, conmocionados en el funeral del Indio Solari. (Clarín/ Mariana Nedelcu)

Argentina transita horas de un silencio atronador, solo interrumpido por los cánticos que emanan de una marea humana de más de siete kilómetros de largo. El fallecimiento de Carlos “Indio” Solari el pasado viernes 5 de junio, a los 77 años, no solo marca el fin de una era para el rock nacional, sino que ha desatado una manifestación de dolor popular que, por su magnitud y mística, obliga a los cronistas a buscar paralelismos en el panteón de los grandes mitos argentinos.

Desde la pileta de su casa en Parque Leloir, donde fue hallado inconsciente tras años de batallar contra una “enfermedad espantosa” como el Parkinson, el artista ha pasado a la categoría de lo “infinito”.

Un adiós de siete kilómetros

Desde las primeras horas de este domingo, las calles de Avellaneda, Sarandí y Villa Domínico se transformaron en el escenario de la “última misa”. El epicentro es el microestadio municipal “José María Gatica”, donde el féretro de madera del músico descansa rodeado de una pantalla que reza: “INDIO, 1949-infinito”. La fila de devotos, que al mediodía ya superaba las 50 cuadras, alcanzó por la tarde los siete kilómetros de extensión, llegando hasta el Puente Pueyrredón.

Este fenómeno de movilización espontánea ha llevado a comparar este funeral con los de Néstor Kirchner y Diego Armando Maradona, ambos realizados en la Casa Rosada.

Sin embargo, a diferencia del funeral del astro del fútbol en 2020 (que se vio empañado por incidentes y un final abrupto en plena pandemia), la despedida del Indio en Avellaneda se desarrolla con una organización que los propios asistentes califican de “excelente”, marcada por el pedido de la familia de “cuidarse entre todos”.

El espejo de los mitos: De Gardel a Maradona

La dimensión artística de Solari permite trazar un puente directo con Carlos Gardel. Al igual que el “Zorzal Criollo”, cuya llegada al puerto de Buenos Aires en 1936 tras su trágica muerte en Medellín movilizó a unas 40.000 personas, el Indio ha logrado trascender las fronteras de su disciplina para convertirse en un símbolo nacional.

Mientras que Gardel fue velado en el Luna Park antes de una procesión interminable hacia la Chacarita, Solari ha convertido el Polideportivo Gatica en una capilla ardiente donde conviven las flores con las camisetas de fútbol y el olor a choripán de los puestos callejeros.

Si hablamos de masividad, es imposible no remitirse a las figuras centrales del peronismo. El funeral de Eva Perón en 1952, con sus dos millones de personas en las calles y 30 días de duelo nacional, sigue siendo el estándar de la devoción popular en Argentina.

Si bien la despedida del Indio no cuenta con el aparato estatal de un duelo de 30 días, la "peregrinación" de sus fans —muchos de los cuales viajaron miles de kilómetros desde provincias como Mendoza o ciudades como Chacabuco— emula ese fervor que "asfaltó de flores blancas" las calles por donde pasó Evita.

Por otro lado, la multitud que hoy rodea el parque Domínico recuerda a los cerca de un millón de personas que quedaron fuera del Congreso en 1974 sin poder dar el último adiós a Juan Domingo Perón. En el caso del Indio, la familia ha prometido que el velatorio durará “lo que haga falta” para que nadie se quede sin su adiós, una diferencia notable con los protocolos rígidos de los funerales de Estado.

Política y mística popular

La despedida del Indio no ha estado exenta de tensiones políticas. La negativa del presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, a realizar el velatorio en el Congreso alegando falta de seguridad, fue duramente criticada por sectores del peronismo. La diputada Teresa García calificó la decisión como un "absurdo" que demuestra "el miedo que le tienen a las conductas populares".

En contraste, el gobernador bonaerense Axel Kicillof, presente en el lugar, definió la jornada como una “despedida popular, masiva, una peregrinación prácticamente”, destacando que Solari sintonizaba con una sensibilidad que atraviesa generaciones.

Este componente político también se sintió en la fila, donde los cánticos de Ji Ji Ji y Un ángel para tu soledad se mezclaban con consignas como “la patria no se vende”, vinculando la figura del artista con las luchas sociales actuales. Es una atmósfera que recuerda la primera gran manifestación de dolor popular de la que se tiene memoria: el funeral de Hipólito Yrigoyen en 1933, cuando 200.000 personas acompañaron al caudillo radical desde su humilde morada hasta la Recoleta.

El legado de un “padre” cultural

Al igual que en el funeral de Raúl Alfonsín en 2009, donde se despidió al "padre de la democracia" con 100.000 personas en el Salón Azul del Congreso, hoy los “ricoteros” sienten que despiden a una figura protectora. Como señalaron varios fileles, se fue “un papá, alguien que cuidaba a aquellos sectores que nadie cuida”.

El impacto de su partida se siente en todo el país. Mientras en Avellaneda los fanáticos dejan rosas de 5.000 pesos frente al cajón, en Comodoro Rivadavia Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, los músicos de acompañamiento de Solari, transitaban las horas posteriores de un show bañado en lágrimas, y Lali Espósito, la bajada emocional de otro marcado por un homenaje en el que la multitud pogueó fuerte por más que se tratara de un espectáculo de música pop.

Carlos Solari ha dejado este mundo a los 77 años, pero su funeral confirma que su nombre ya está inscrito en la misma lista que Gardel, Perón y Maradona.

En el microestadio Gatica, el desfile de rostros desencajados por el llanto, de niños llamados “Indio” en su honor y de banderas que flamean al viento, es la prueba final de que “las despedidas son esos dolores dulces” y de que, para su pueblo, el Indio es, sencillamente, eterno.