Crónica. David Lebón y Pedro Aznar, emocionantes en su homenaje a Serú Girán: mi sueño y el de muchos más
Este viernes a la noche, los músicos estrenaron este espectáculo retrospectivo en el Quality Arena. Repiten el 25 de septiembre.
Puesta en valor es un concepto muy transitado en el lenguaje coloquial de estos tiempos. Y a veces lo es tanto, que se lo vacía de sentido.
Por si acaso alguien quiere rellenarlo, puede usar como ejemplo explicativo “Serú Girán por Lebón y Aznar”, el homenaje a “la” superbanda del rock nacional por parte de dos de sus miembros originales, que el viernes por la noche se actualizó en un Quality Arena desbordante de emociones mezcladas. Hablamos de lágrimas, risas, canto extático con el corazón explotado y más.
Lebón y Aznar son los apellidos de David y Pedro, quienes asumieron la responsabilidad de actualizar este repertorio excelso. Repertorio excelso que nunca abandonó el inconsciente colectivo, pero que siempre dependió de la buena voluntad de quienes lo concibieron para su recreación en vivo.
Ahora, con Charly García (acaso la máxima usina creativa de la banda) impedido por problemas de salud y con Oscar Moro (el baterista bombástico que dejó huella) centelleante desde un plano de superioridad en relación a los mortales, Lebón y Aznar consideraron que este era el momento indicado para, precisamente, ponerlo en valor.
Tiene sentido: así como en su momento Serú Girán iluminó y sembró belleza en una época en la que todo era oscuridad y horror (cuatro discos entre 1978 y 1982; y una más en 1992, en el inicio de aquella década infame), ahora renace en el formato de tributo con credenciales en tiempos en los que mandan el individualismo y la indiferencia, en los que se fomenta el odio y el divisionismo.
Por eso Lebón conmocionó especialmente cuando dejó de tocar su guitarra con la idea de señalar con su índice a la audiencia y así enfatizar el pasaje “¿Qué estamos esperando/ para recibir amor?” de Parado en el medio de la vida. Y lo mismo generó Aznar cuando rescató Déjame entrar de (el disco) Serú ’92, ya que allí alude a un “campo de concentración/ filmado en colores” para luego preguntarse (y preguntarle a la audiencia) “¿Cuándo ocurrió?”
Banda a la altura del mito
David y Pedro entraron al escenario a las 21.45 del viernes, por la izquierda y por la derecha del escenario, respectivamente. Se saludaron afectuosamente en el centro y empezaron el concierto solos munidos con acústicas y para interpretar el ya citado Estoy parado en el medio de la vida. Posteriormente, sonó en cinta el glorioso arreglo coral de La grasa de las capitales y se dispuso la banda de acompañamiento que le hizo justicia a lo que concurre a la mente cuando uno verbaliza “Serú Girán”. Esto es: química avasallante, solidez para transitar movimientos sinfónicos y capacidad para matizar.
Pedro Aznar presentó de movida a los músicos que la componen: Federico Arreysegor (teclados y voces), Fernando Cosenza (guitarras), Fermín Ferraris (teclados) y el cordobés Matías Sabagh (batería). Y ahí nomás David Lebón tomó la palabra para contar que fue su compañero el de la idea de reunirse y el pivot de todo, algo que se puso de manifiesto inmediatamente. No sólo por la cantidad de instrumentos que ejecutó (bajos de todo tipo, acústicas, contrabajo) sino también por su corporalidad.
Aznar dirigió, encauzó y armó un tándem letal con Sabagh. No es chovinisimo, nuestro comprovinciano es un excelente protector del legado de Moro con pases mágicos de toms y una actitud resolutiva en los pasajes estremecedores de Noche de perros y Esperando nacer.
Hubo un tramo dedicado a “dos músicas de Carlitos”. Fueron en las que García, luego de componer desde el piano, ofreció los fundamentos de todo su legado: “yo nací para mirar lo que pocos quieren ver” (Cinema Verité) y “no existe una escuela que enseñe a vivir” (Desarma y sangra). Aznar las cantó con un compromiso que denota que es admirador total de su compañero debilitado.
García ya había sido lo suficientemente reivindicado por entonces con una versión inspirada de Canción de Alicia en el país, que se expandió con su referencias (hoy dilucidadas por todos) a morsas, tortugas y brujos. En fin, historia reciente que parecemos haber olvidado…
Especial énfasis
“Serú Girán por Lebón y Aznar” puso especial énfasis en Serú ’92 porque es el disco en que más replegado estuvo García, el sobreviviente ausente. Entonces se interpretaron Nos veremos otra vez, A cada hombre, a cada mujer y Mundo agradable, con la anécdota contada por Aznar sobre el momento en que Charly y él le observaron a Lebón que esta canción era su Imagine.
El final retomó al Serú Girán setentista – ochentista, aquel que sedimentó una tradición de shows míticos por aquí: el del Club Municipal del ’79 (en el que se produjo el incidente que inspiró Peperina), el de La Falda ’80, el de la reunión de 1992 en el estadio antes conocido como Chateau...
Fue evidente que muchos de los asistentes de aquellos “recitales” reincidieron en la noche del viernes y que, a juzgar por sus mejillas humedecidas, no pudieron resistirse a la seguidilla ¿Cuánto tiempo más llevara?, No llores por mí, Argentina, Peperina y Seminare.
Hace unos meses, Pedro Aznar la dijo a La Voz que esta música no sólo atraviesa a la gente sino también a David y a él; y sumó que les sobran razones para reinterpretarla.
El viernes a la noche, ambos fueron consecuentes con esa idea de comunión, que puede redundar en un mejoramiento del mundo si las audiencias tienen la misma actitud (son consecuentes) con lo que predican estas hermosas canciones. “Ese es mi sueño y el de muchos más”.
Lista de temas de Serú Girán por Lebón y Aznar
Parado en el medio de la vida
La grasa de las capitales
Frecuencia modulada
El mendigo en el andén
Canción de Alicia en el país
Perro andaluz
Nos veremos otra vez
Si me das tu amor
Cinéma verité
Desarma y sangra
Noche de perros
San Francisco y el lobo
Viernes, 3am
En la vereda del sol
Déjame entrar
Encuentro con el diablo
A cada hombre, a cada mujer
Esperando nacer
Mundo agradable
¿Cuánto tiempo más llevará?
No llores por mí, Argentina
Peperina
Seminare



