Entrevista. David Lebón y Pedro Aznar, sobre su homenaje a Serú Girán: Es un tremendo goce estético
Hablan de su homenaje a la banda que formaron con Charly García y Oscar Moro, que traerán a Córdoba en junio. Fundamentos sobre su vigencia y cómo le opusieron belleza y creatividad a la última dictadura. El 26 de junio se presentan en Quality Arena.
En tiempos en que las distancias se acortan vía Zoom o Meet, Pedro Aznar y David Lebón invitan a una entrevista cara a cara para hablar de su homenaje a Serú Girán, la banda que formaron en el tránsito de los ’70 a los ’80 junto a Charly García y Oscar Moro (fallecido en 2006).
La única condición es que el entrevistador esté lo suficientemente informado sobre este legado de valor incalculable, que irradió belleza y luz en un momento sociopolítico diametralmente opuesto por horrible y oscuro.
La cita fue uno de estos recientes días hábiles de humedad y alta temperatura, en un estudio de producción audiovisual ubicado en el porteño barrio de Boedo. En la antesala de ese espacio, Cosme de Oliveira y Patricia Oviedo, los managers de Aznar y Lebón respectivamente, se debaten entre ser buenos anfitriones (que lo fueron, largamente) y la atención de lo que demandan sus computadoras portátiles.
Es que afuera bullía (y aún bulle) una “serumanía”, que se traduce en tres Movistar Arena agotados (los correspondientes a los días 19 y 21 de junio y 10 de julio) y uno recientemente agregado por agotarse (9 de agosto).
También contribuye al clima de satisfacción general el hecho de que la cita cordobesa, prevista para el viernes 26 de junio en el Quality Arena, pueda mutar en doblete. “Preguntales sobre eso a los chicos”, le sugiere Oviedo a La Voz.
Y luego da un poco de contexto sobre cómo este tributo llamado oficialmente Serú Girán por Lebón y Aznar trascendió el formato de festival, para el que se formó originalmente, y empezó a programar conciertos por las suyas. Oviedo: “Largamos en el Quilmes Rock y al poco tiempo nos convocaron para el Cordillera de Colombia. Fueron conciertos muy emotivos, pero se ofrecieron en festivales, compartiendo grilla con otros artistas. Por eso fue especial lo que pasó hace unos días (el 21 de marzo) en el Movistar Arena de Santiago de Chile”.

–¿Qué pasó en Chile?
–Patricia Oviedo: El clima de emoción colectiva fue incontenible. Recuerdo que evitábamos mirarnos con (el ingeniero de sonido) Adrián Bilbao porque nos íbamos a descubrir con lágrimas en los ojos. Sentimos pudor de vernos llorar… “¿Estás llorando, Adrián? Bueno, verás que yo también”.
OK, esta charla podría haberse resuelto vía Zoom o Meet, pero nos habríamos perdido (entrevistador y lectores) esta trastienda, de la que también participaron colegas mendocinas y la agente de prensa Jimena Arce, quien segundos antes de permitir el ingreso al set envía al WhatsApp el comunicado oficial sobre la seguidilla de sold outs ya mencionados y el resto de la gira nacional: 4 de julio, Metropolitano de Rosario, y 25 de julio, Arena Maipú de Mendoza.
En ese texto se pone de relieve que lo que comenzó como un reencuentro esperado se transformó en un verdadero acontecimiento cultural. Y se refuerza que no se trata solo de la nostalgia ni de un homenaje, sino de "la vigencia absoluta de un repertorio que atraviesa generaciones y sigue encontrando nuevas formas de resonar en el presente".
“Cada anuncio agota localidades en cuestión de horas. Cada nueva función confirma que el vínculo entre Serú Girán y su público permanece intacto, incluso fortalecido con el paso del tiempo. La respuesta no distingue edades: conviven, con la misma intensidad, quienes crecieron con estas canciones y quienes las descubren hoy”, sigue el respaldo.
“Sobre el escenario, Lebón y Aznar reactivan una química irrepetible y vuelven a poner en primer plano una obra que marcó un antes y un después en la música en español. Canciones como Seminare, Canción de Alicia en el país, Esperando nacer o A cada hombre, a cada mujer vuelven a cobrar vida en versiones cargadas de emoción, potencia y actualidad. Porque Serú no es pasado: es presente. Y está más vivo que nunca”, concluye el comunicado, en el que se perciben los modos coloquiales y literarios de Pedro Aznar.
Pedro Aznar, precisamente, es el que comienza a responder en la entrevista. “A esto lo veníamos pensando hace tiempo. Y cuando apareció la invitación del Quilmes Rock, empezamos a pensar qué repertorio tocar y desde el vamos nos dimos cuenta de que teníamos muchas ganas de hacerlo. Y ya desde los ensayos dijimos ‘esta belleza tiene que seguir’”, dice el cantante y bajista acerca del big bang de su segunda reunión con Lebón.
La primera se había producido hacia 2006 – 2007, aunque no sólo enfocada en el repertorio de Serú Girán.
“Empezó a suceder y a suceder… Y no pude decir que no”, suma un David Lebón medido, que le cede el rol de portavoz a su compañero.
Cuando se les sugiere que quizás Serú Girán no haya tocado lo suficiente en su trayecto original de cuatro años (1978 – 1982) ni en su breve reunión de 1992, Aznar relativiza la cuestión. “Más o menos”, dice.
Y luego desarrolla: “Los últimos dos años de la banda (1980 y 1981, ponele), formaron un periodo muy intenso, al punto de que decidimos tomarnos un tiempo sabático que luego se extendió demasiado. Estábamos realmente cansados”.
“Tocábamos mucho, componíamos mucho, viajábamos. En cuatro años publicamos cuatro discos (los compusimos, los produjimos, los grabamos), hicimos un disco en vivo… Muy intenso. Pero es verdad, en los primeros dos años costó que engranara la relación con el público y la crítica. No se nos entendió muy bien al principio. Entonces, tocamos menos de lo que podríamos haber tocado. Pero a partir de los ’80, pum…”, añadió Aznar.
“Arrancó, la cosa arrancó. Cuando arrancamos, la gente sabía quiénes éramos, pero no entendía muy bien cómo en un momento tan delicado nosotros estábamos divirtiéndonos y pasándolo bomba”, apunta Lebón.
–Un show que los haya marcado.
–Pedro Aznar. El de La Rural (30 de diciembre de 1980). La primera vez que un grupo de rock juntaba 60 mil personas.
Mitología cordobesa
Apenas Aznar ofrece esta respuesta, La Voz le recuerda a él y a Lebón que en Córdoba se ha sedimentado una mitología en torno a los shows de Serú Girán. Y se les ofrece cuatro muestras. La primera es la más resonante: Club Municipal de Alta Córdoba, el 16 de noviembre de 1979, actuación relevada críticamente por la periodista cordobesa Patricia Perea para Expreso Imaginario y que genera la furia de Charly García, quien reacciona con Peperina (1981).
Las otras tres son el show en La Falda 1982, al que arribó como el grupo plenipotenciario que era, pero que chocó de bruces con un público intolerante; el correspondiente a la gira reunión de 1992 en el por entonces Chateau Carreras; y otra reunión más espontánea en el Cosquín Rock 2013.
“Es importantísimo ir a Córdoba, no es una cita cualquiera. Lo que recuerdo del ’92 es que hubo muchísima menos gente de la que esperábamos. Nos pareció raro, algo loco. En Buenos Aires había sido un exitazo increíble, dos River a todo bote. Así que esta vez no hagan eso. Llevó tiempo para que nos sintonizaran, pero mirá que ahora tuvieron el suficiente, eh. Pasaron casi 50 años”, señala Aznar.
–Serú Girán creó belleza en un período bastante oscuro, y su obra se resignifica en el 50° aniversario del Golpe. La pregunta es simple: ¿cómo lograron atravesar aquellos años?
–David Lebón: Trabajo. Cuando veo la película de los Beatles, y los veo en ese salón grande que tuve la suerte de conocer y donde hicieron Hey Bulldog más varios chistes hasta cantar Bésame mucho… Bueno, fue eso: trabajo, puro trabajo.
–¿Se puede decir que fueron perseguidos y censurados?
-Pedro Aznar: La espada estaba arriba de la cabeza. Sabíamos que había cantidad de artistas exiliados, gente perseguida, gente censurada. Hubo canciones nuestras que fueron censuradas. Viernes. 3 A.M. (1979), por ejemplo. Fijate el nivel de cinismo: la razón fue porque incitaba la violencia contra sí mismo. Era una incitación al suicidio. Si querés algo más hipócrita y cínico que eso… No era fácil. Cuando hicimos La grasa de las capitales (1979), que tuvo letras bastante fuertes, en Paranoia y soledad canté “despertar aquí es como morirse con la propia destrucción”. Recuerdo que Charly me preguntó si no me incomodaba que en la reproducción de la letra en la tapa del disco dijera “despertar así”, por las dudas y para no avivar el fantasma de la censura. Había que hacer ciertas cosas. O escribir como se hizo en Canción de Alicia en el país. Usar las metáforas de Lewis Carroll en código para pasar por arriba o por abajo el radar de la censura. Y ese trabajo era absolutamente consciente.
–David Lebón: Censuraron Cambalache, era ridículo.
–Pedro Aznar: Ridículo y no. Les dolía eso que se estaba diciendo.
–Antes de esta reunión, reeditaron algunas de sus obras y reescucharon el resultado final reunidos con Charly y con alegría. Pero me intriga saber sobre los sentimientos que afloraron en la primera escucha del original a mejorar.
–Pedro Aznar: Me tocó remasterizar los dos primeros discos de Serú junto con el ingeniero Ariel Lavigna y fue muy conmocionante escuchar con tanto detalle y tanta atención cada segmento musical, cada arreglito, con la idea de sacarle el brillo. Y a la vez, fue un tremendo goce estético, surgían exclamaciones onda “Mirá esto, no me acordaba que esto era así”. Serú Girán es un tremendo goce estético. Un poco eso y otro poco la emoción de todos los recuerdos que vienen. Que es lo mismo que pasa ahora cuando tocamos en el escenario. Esta música no sólo atraviesa a la gente sino que nos atraviesa a nosotros también.
Retomando esta idea, y la de que sacó belleza en el medio del caos, para Aznar y Lebón la música de Serú Girán se hizo desde un espacio de verdadera conciencia y en sintonía con su momento histórico.
Y añaden que, precisamente por eso, toca fibras universales y atemporales que atraviesan épocas y generaciones. “Esa es la potencia de Serú Girán: nació con un dedo en el pulso de su época y sigue siendo válido porque hablaba de realidades que todavía son parte de lo que nos pasa en la vida, en lo cotidiano”, subrayó Aznar al respecto ante el diario colombiano El Tiempo.
–¿Ponen a “Serú ‘92”, el disco de la reunión a la altura de los otros discos de Serú Girán?
–Pedro Aznar: Sí, ¿por qué no?
–David Lebón: Nos juntamos… Me acuerdo que una vez Pedro me llamó desde Estambul estando yo en Miami y que él me decía “No sé dónde está la luz”…
–Pedro Aznar, interviniendo: Pongo en contexto. Estaba de gira con Pat Metheny y la agenda era tan enloquecida, que era un hotel cada día y un hotel cada día durante meses al punto que estaba totalmente perdido.
–David Lebón: Bueno, después de todo eso nos juntamos y nos mostramos los temas que teníamos. A mí, por ejemplo, Mundo agradable me parecía una porquería y ellos me miraron y me dijeron: “¿Vos estás loco?”.
–Pedro Aznar: Le dijimos que era su Imagine (John Lennon, 1971). Y lo es.
–Calculo que cambiaste de opinión, David.
–Pedro Aznar: Se dio cuenta, sí.
–David Lebón: Cuando uno compone solo… A ver, es muy complicado lo que quiero decir. Sólo es cuando no está el alma y hacés todo con la cabeza, cuando racionalizás. La canción, como otras tantas, estaba en ese plano, pero cuando empezamos a tocarla con la banda y sumamos partes, además del solito de viola al medio más otro al final, fue otra cosa. No quiero ser egoísta, pero recuerdo haberles dicho a ellos 'Hagamos un disco antes de salir a tocar a River'. Sucedió, salió bien.
–¿Cuál es la opinión de Charly respecto de esta alianza? ¿La avala? ¿Hablan regularmente con él?
–David Lebón: Está muy contento.
–Pedro Aznar: Está superfeliz. Nos lo ha dicho.
–¿Hay posibilidades de que él pueda sumarse en algún concierto?
–Pedro Aznar: Veremos. El tiempo dirá.
–David Lebón: Te puedo asegurar que le encantaría.
–¿Me darían una consideración sobre Matías Sabagh, el baterista cordobés de este proyecto - homenaje?
–Pedro Aznar: Es un campeón del mundo. Lo contacté, le pasé la lista de canciones y le dije “preparate algo sobre esto y mándamelo en video”. Preparó cosas en su estudio, superdetallista, muy campeón. En el video explicó: “Para este tema elegí este tambor porque es un poco más alto y se acerca al sonido que Moro usó en el original”. Se lo agradecí, porque ese material revelaba un profundísimo respeto por el sonido, el trabajo y los arreglos de Moro, y por las canciones y por la música de Serú como un todo. Está aportando un vocabulario propio sin dejar de sonar como a Moro. Me encantó. Y cuando le pasé los videos a David, también le pasó lo mismo.
–David Lebón: En (el original de) La vereda del sol yo toqué tumbadoras. Cuando apareció la posibilidad de versionarla, él me dijo “yo puedo tocarlas” y así fue que aparecieron dos tumbadoras coloradas en el ensayo. Todos pusieron lo mejor de sí enseguida, y con mucho respeto.
–En el recorte que hicieron para la lista de temas. ¿Priorizaron un periodo por encima de otro?
–Pedro Aznar: No.
–¿Equilibraron, entonces?
–David Lebón: La lista es hermosa, me encanta.
–Pedro Aznar: Pasa por todos los discos, es súper equilibrada. No la pensamos en función de “los discos en los que están las canciones”. A esta lista la hicimos tal como las hacíamos en los conciertos de aquellos tiempos de Serú. Queremos una lista potente y emocionante de tocar, que a la gente le guste y que narre un cuento de una manera fluida.
Un cuento de belleza, entre lujurias y represión.



