Entrevista. Álex Ubago celebrará en Córdoba sus 25 años de carrera: “Estoy más que satisfecho con lo que hice”
El cantautor español mira por el retrovisor y se permite sacar algunas conclusiones. Charla sin red con el panel de La Voz en Vivo.
Hace un cuarto de siglo, un joven e inexperto Álex Ubago lanzaba al mercado su primer disco, ¿Qué pides tú?, sin imaginar que se transformaría en uno de los pilares del pop en español. Con más de un millón y medio de copias vendidas, discos de diamante y premios internacionales, aquel álbum no sólo marcó el inicio de una trayectoria impecable, sino que dejó canciones que hoy son verdaderos himnos generacionales.
Para celebrar este hito, el artista donostiarra se ha embarcado en una gira mundial que tendrá a la Argentina como uno de sus destinos principales. En ese recorrido, el reencuentro con el público cordobés está pactado para el 13 de noviembre en Quality Espacio, una cita que promete ser un viaje nostálgico por temas como A gritos de esperanza, Sin miedo a nada y Sabes. Las entradas ya se encuentran disponibles a través de Ticketek.
En una reciente y distendida entrevista con el panel de La Voz en Vivo, Ubago se mostró conmovido al revisar su pasado y al analizar el presente de una carrera que lo ha consolidado como una de las voces más queridas de la música melódica.
“Me veo como un cantautor pop”, precisa Ubago en el inicio de la entrevista, en la que luego se le consulta qué se le viene a la mente cuando vuelve a sus años tempranos como artista. “Pues se me vienen muchas cosas a la mente, la verdad. Yo empecé muy jovencito, por lo que me sorprende ver cómo un chaval tan joven y tan inexperto pudo hacer y lograr tantas cosas”, suma.
“La verdad es que es bonito mirar hacia atrás, ver todo lo que hemos conseguido; y hablo en plural porque, aunque yo sea un solista, trabajo con un equipo con el que llevo toda la vida. En realidad, yo siempre digo que soy, como dicen en el mundo del fútbol, un one club man. Llevo toda la vida con el mismo equipo y estoy orgulloso de ellos y de mí también por el trabajo que hemos hecho. En esta gira, estamos celebrando eso y haciendo un tour muy remember”, completa.
Sobre qué diferencias y cambios se manifiestan al comparar al Álex Ubago de principio de siglo con el Álex Ubago de hoy, refuerza la idea de que “cambiaron muchas cosas”.
“Supongo que es normal. Al final, el Álex que empezaba..., como os decía, las primeras canciones, algunas de ellas incluidas en mi primer disco, las escribí con 17 o 18 años. Ahora tengo 29... No, es broma, tengo 45”, suma pícaro.
–¡Pasanos el calendario con el que contás tus años así nos sentimos también iguales!
–Claro, si tuviera 29 alguno diría “joder, pues sí que está cascado”. Pero evidentemente vamos cambiando, evolucionando y madurando. Hay muchas cosas que han cambiado, pero también te digo que hay otras que se mantienen intactas: la ilusión por hacer música, el gusto por las canciones, la manera en la que siento la música y en la que escribo. Tiene mucho que ver con esa parte emocional con la que lo hacía en mis primeros años; ahí hay mucho que está intacto. Pero, bueno, evolucionas, he aprendido muchas cosas, he tenido la suerte de vivir muchas experiencias en estos 25 años y también ves el amor de otra manera.
–A ver…
–Lógicamente, el amor no lo sientes ni lo vives igual cuando tienes 20 años que cuando tienes 45. Eso también se transmite a través de las canciones más recientes que he escrito en mis últimos discos y también es diferente el approach que hago en esta gira a esas canciones de mi primer disco que estamos tocando íntegramente en este show.
–Por lo general, viste que los artistas sienten pudor cuando tienen que escuchar sus viejas obras. ¿Te ha pasado en este caso con alguna?
–Un poco, porque es verdad que hay algunas canciones que envejecen peor que otras. Hay algunas que las escuchas y dices “¿Pero cómo escribí yo esto, o cómo lo produjimos así, o los arreglos?”. Entonces hay algunas que las escucho ahora y no me gustan tanto. Otras, en cambio, digo que han envejecido muy bien. A la hora de rescatar o revisitar esas canciones para el directo con mi banda, con algunas hemos sido muy fieles a los arreglos y a la producción de la época y otras las hemos actualizado un poco; hay un poco de todo.
–¿Es cierto que componés desde los 13 años?
–Sí, empecé a escribir canciones más o menos con 13 años por ahí, sí. Pero, bueno, ya me voy a ocupar yo de que no escuches ninguna de las canciones que escribí con 13 años.
–¿Fue un proceso solitario u otro estimulado por tus padres?
–Sí, mis padres los primeros. Yo mis primeras canciones las escribía en mi habitación, en casa de mis padres, y ellos eran los primeros en escucharlas siempre.
–Recién te etiquetabas como un cantautor pop. Pensaba en que estás en el medio entre Raphael y Joan Manuel Serrat...
–Son grandes referencias. Acabas de mencionar a dos. Un Serrat... fíjate tú, es que Serrat es de los más grandes, para mí es Biblia, como dicen los italianos. Serrat, Sabina, Ismael Serrano, Alejandro Sanz... Te podría nombrar muchísimos artistas que han sido herencia para mí, sobre todo cantautores que escuchaba por mis padres y luego otros artistas más recientes. Me nutro de todos, pero indudablemente mis referencias más claves son esos artistas tan legendarios como un (José Luis) Perales, por ejemplo.
–¿Qué representa Argentina en tu historia artística?
–A ver… ¿Cómo digo esto sin que suene pelota (adulador)? No sé cómo lo decís en Argentina, no quiero sonar pelota, pero Argentina me emociona mucho por lo tantísimo que me ha dado. Es uno de los países más importantes en mi carrera, el que con más cariño ha recibido mi música. El público argentino es espectacular en el directo. Es un país en el que llegué a vivir algo más de un año: lo hice en Buenos Aires, con mi mujer y con mi familia.
–¿Volverías?
–Volvería feliz. Lo que pasa es que mis hijos no quieren, pero no por Argentina, sino porque no quieren irse de aquí. Mi hijo mayor ya tiene 14 años, novia, sus amigos... No lo saco de San Sebastián, que es donde vivimos, me costaría mucho. Pero Argentina para mí es mi casa. Cuando voy allí, tengo muchísimos amigos que son como hermanos. Ya no es ni siquiera un affaire, lo mío con Argentina es un matrimonio.
–La canción “Sin miedo a nada” que tiene la confesión “me muero por conocerte", que a más de uno lo atraviesa, ¿está dedicada a alguien?
–Sí, esa canción tiene nombre y apellido. Lo que pasa es que luego es una canción de cualquiera que la quiera hacer suya. Pero obviamente, cuando la escribí, pensaba en alguien muy concreto. La escribí muy joven, debía de tener unos 18 años. Estaba en la universidad y los primeros días de clase había una chica; eran clases muy grandes, muchos alumnos, y había una chica que yo veía todos los días, que no sabía quién era, pero que me encantaba y que me moría por conocerle. Así surgió.
–¿Se enteró ella?
–Sí, sí se enteró, porque luego fuimos hasta novios y todo durante un tiempo.
–En los 25 años que llevás de carrera, ¿te han quedado cuentas pendientes?
–Hice mucho más de lo que podía esperar, esa es la verdad. Pero, bueno, quedan sueños por cumplir: lugares que visitar, viajes que quiero hacer con mis hijos o con mi mujer, que no me ha acompañado a todas las giras. Pero estoy más que satisfecho. Si me hubieran dicho cuando era un chaval que iba a vivir todo lo que he vivido, ni en mis mejores sueños lo habría imaginado.
–Siempre recuerdo una anécdota que me contaste y que involucra a Michael Bublé…
–Sí, sé de qué anécdota hablas. Tuve la oportunidad de conocer a Michael Bublé hace algunos años por una colaboración que hice con un artista inglés. Tuvimos una cena con la discográfica en un restaurante en Londres e invitaron a Michael. Salimos a la calle a fumar un pitillo y estábamos allí charlando. Michael me pareció un tío espectacular, majísimo y simpatiquísimo. De repente, pasaron por la calle dos españoles, me reconocieron y me pidieron una foto. Entonces Michael se quedó como “hostia”, y dijo “No, yo saco la foto”. Nos vimos ahí en mitad de una calle en Londres, con estos dos fans sacándose una foto conmigo y la foto la estaba sacando Michael Bublé, pero ellos no eran conscientes. Yo pensaba: “¿Pero no sabéis quién está sacando la foto?”. Se fueron y no llegaron a caer. Michael se reía mucho, se lo tomó con gran humor.



