Controversia. El tributo cordobés a Rosalía, envuelto en la polémica que busca cancelar a la cantante catalana

Se trata del concierto de un ensamble local, programado para este viernes en el Pabellón Argentina. La productora organizadora emitió un comunicado en el que asegura haber recibido mensajes “de odio y enojo”.

22 de julio de 2026 a las 09:54 a. m.
El tributo cordobés a Rosalía, envuelto en la polémica que busca cancelar a la cantante catalana
Rosalía, en una foto promocional de su disco "Motomami". (Prensa Rosalía)

En el ecosistema de la producción cultural independiente de Córdoba, los desafíos suelen estar ligados a la financiación, la logística o la convocatoria de público. Sin embargo, los integrantes de Impacto Producciones se toparon esta semana con un obstáculo impensado: una marea de hostilidad digital derivada de los movimientos en redes sociales de la artista a la que buscan homenajear.

El espectáculo “Rosalía en Concierto”, una ambiciosa apuesta sinfónica que recorre la carrera de la artista catalana y que está programada para este viernes en el Pabellón Argentina de la UNC, quedó en el ojo de la tormenta luego de que se viera envuelta en una controversia que tocó la fibra más sensible de la identidad nacional: el fútbol.

Todo comenzó en las últimas horas, cuando Rosalía generó un intenso debate en las plataformas digitales. Sus seguidores argentinos advirtieron un gesto que consideraron una “traición” afectiva: la cantante compartió en su perfil oficial de TikTok un video de la figura pública Mía Khalifa.

En esa grabación, Khalifa celebraba eufóricamente la victoria de España frente a la Selección Argentina en la final del Mundial 2026. Cabe destacar que Khalifa ha sido señalada como una de las caras principales de una campaña “anti Argentina”, llegando incluso a apostar un millón de dólares en contra del equipo de Lionel Messi.

La gravedad del asunto para los fanáticos locales no radicó únicamente en el festejo deportivo, sino en la carga simbólica del mensaje. El video de Khalifa estaba musicalizado con La perla, una de las piezas centrales de Lux, el más reciente álbum de Rosalía.

En el clip, Khalifa canta versos que resultaron hirientes para el público nacional: “La decepción local, rompecorazones nacional, un terrorista emocional, el mayor desastre mundial. Es una perla, nadie se fía”. Al repostear este contenido, Rosalía pareció avalar (al menos a ojos del público) la descripción de los argentinos como “perlas” en un sentido peyorativo.

Rápida escalada

Esta situación escaló rápidamente, y los coletazos de la indignación llegaron hasta los canales de comunicación de los músicos cordobeses. Según informaron desde la productora, en las últimas horas han recibido diversos mensajes de odio y críticas relacionadas con el espectáculo homenaje.

La reacción de la comunidad digital puso en jaque un proyecto que, según sus responsables, fue concebido hace más de cuatro meses, mucho antes de que estos hechos de actualidad deportiva y mediática tuvieran lugar.

Ante la escalada de la polémica, Impacto Producciones se vio obligada a emitir un comunicado oficial para deslindar responsabilidades y proteger la integridad del equipo de trabajo. “Somos una productora artística independiente que no representa ni actúa en nombre de Rosalía, no administra sus redes sociales ni participa en sus decisiones personales o profesionales”, aclararon de manera tajante.

En el texto, los organizadores subrayaron que, como argentinos, comprenden el profundo significado que el fútbol tiene para la sociedad y la identidad nacional, validando las emociones que el traspié mundialista y las burlas posteriores generaron en el público.

Sin embargo, el eje central de su defensa reside en la naturaleza del trabajo cultural. El ensamble cordobés está integrado por una nutrida nómina de artistas y técnicos locales que ven en este show una fuente de trabajo genuina y un espacio de expresión artística.

Entre ellos figuran el arreglador y compositor Luca Amitrano, las voces de Agustina Morcos Porras y Agostina Ponssa, y un ensamble de cuerdas compuesto por Franco Rubiolo, Luis Ricardo Varela Carrizo, Mayra Tomas y Ayelén Bustos Marrero. Completan el equipo Enzo Nicolás Larraín en piano, Octavio Elías Gazal Chalhub en percusión y producción, junto a un staff técnico dedicado al sonido, luces y visuales.

El espectáculo, programado para este viernes 24 de julio a las 20.30 en la Sala de las Américas (Pabellón Argentina, U.N.C.), propone una experiencia inmersiva que fusiona el flamenco, el pop y la electrónica con sonoridades orquestales.

La propuesta busca crear diferentes atmósferas inspiradas en la evolución estética de la catalana, utilizando recursos audiovisuales y una narrativa lumínica especialmente diseñada para la ocasión. Desde la organización insisten en que el homenaje nace del respeto y la admiración por la trayectoria artística de Rosalía, separando la obra de las acciones de la persona.

La polémica en redes sociales ha mostrado dos caras claras. Por un lado, internautas que tildan de “hipócrita” a la cantante por haber elogiado previamente el cielo de Buenos Aires en canciones como Reliquia y ahora celebrar su derrota con términos despectivos.

Por otro lado, voces más moderadas sugieren que Rosalía simplemente compartió el video porque utilizaba el audio de su propia canción, sin intención de atacar al país. Mientras tanto, la artista original tiene previsto presentarse en el Movistar Arena de Buenos Aires los primeros días de agosto como parte de su “Lux Tour 2026”, lo que mantiene la tensión en niveles altos.

Para el ensamble cordobés, el desafío de este viernes será lograr que la música prevalezca sobre el ruido mediático. En su comunicado, reafirmaron su compromiso con “la promoción de espacios donde la música, el arte y el diálogo respetuoso puedan convivir, aun cuando existan diferentes puntos de vista”.

El concierto sigue en pie, ofreciendo descuentos para estudiantes y jubilados, con la esperanza de que el público valore el esfuerzo del talento local que, por azares de la viralidad, terminó pagando los platos rotos de una controversia a miles de kilómetros de distancia.