Cine. Sylvester Stallone contó las secuelas que le dejó la preparación extrema para Rocky III: “Estaba olvidando hasta mi número de teléfono”
El actor de 80 años recordó la estricta dieta y el intenso entrenamiento que siguió para interpretar a Rocky Balboa y reveló las consecuencias físicas que aún arrastra décadas después.
Sylvester Stallone reveló detalles de la exigente preparación física que realizó para protagonizar Rocky III y aseguró que aquella transformación tuvo un fuerte impacto en su salud. El actor, hoy de 80 años, recordó que llegó a mantener un porcentaje de grasa corporal extremadamente bajo mediante una dieta muy restrictiva y un consumo elevado de café.
Una transformación física extrema para Rocky III
Conocido mundialmente por su interpretación de Rocky Balboa, Stallone explicó que el objetivo era alcanzar una apariencia física específica para la película. Sin embargo, admitió que los métodos utilizados terminaron provocándole efectos que todavía recuerda con preocupación.
Durante una entrevista, el actor describió cómo era su alimentación cotidiana en aquel período. Según relató, su desayuno consistía en dos pequeñas galletas de avena elaboradas con arroz integral y una gran cantidad de café.

La dieta restrictiva de Stallone
“Mi desayuno entero solía ser tal vez dos pequeñas galletas de avena hechas con arroz integral y diez tazas de café porque quería mantener mi grasa corporal en 2,8%”, afirmó.
La restricción alimentaria continuaba durante el resto del día. Stallone aseguró que gran parte de su dieta estaba basada en el consumo de atún y que llegó a ingerir hasta 25 tazas de café por jornada para controlar el apetito y sostener el ritmo de entrenamiento.

“Estaba comiendo solo atún”, recordó el actor al describir una rutina que combinaba largas sesiones de ejercicio físico con una alimentación mínima.
Con el paso del tiempo, las consecuencias comenzaron a hacerse evidentes. Stallone reveló que empezó a experimentar problemas de memoria y otros síntomas asociados al desgaste físico extremo.
Las secuelas del entrenamiento intenso
“Estaba olvidando hasta mi número de teléfono”, confesó. También agregó que su memoria estaba “completamente destruida” y que atravesó distintos efectos físicos debilitantes derivados de ese estilo de preparación.

El actor explicó que, en aquel momento, el principal objetivo era lograr el físico que requería el personaje, aunque reconoce que el costo fue mucho mayor de lo que imaginaba.
Además de las secuelas derivadas de la preparación para Rocky III, Stallone habló sobre el impacto acumulado de décadas de rodajes y escenas de acción.
Según contó, debió someterse a numerosas intervenciones quirúrgicas para continuar trabajando. “He tenido cinco operaciones de espalda, dos de hombro, tres fusiones de cuello, ambas rodillas... Soy biónico”, expresó.
Intervenciones quirúrgicas tras años de acción
Las lesiones y cirugías lo llevaron a replantear por completo su forma de entrenar. Actualmente, el actor prioriza ejercicios de menor impacto para proteger las articulaciones y reducir el riesgo de nuevas complicaciones.
“He pasado de levantar pesas normales a usar principalmente bandas y cables. Es como terapia física. Usas la barra, haces diferentes movimientos y mantienes las articulaciones en movimiento todo el tiempo”, explicó.

Un enfoque renovado para el ejercicio
Décadas después del estreno de Rocky III, Stallone sostiene que aquella experiencia le permitió alcanzar la imagen física que buscaba para el personaje, pero también le dejó enseñanzas sobre los límites del cuerpo y la importancia de preservar la salud a largo plazo.

