A la Mostra. Cine cordobés de exportación: cómo es la nueva película de María Aparicio que estrena en Venecia
La directora adelantó en La Voz en Vivo cómo es A veces me entra tristeza, otras veces rebelión, el largometraje que protagoniza Eva Bianco y Roger Koza.
Una muy buena noticia generó expectativas para el cine argentino y particularmente cordobés: A veces me entra tristeza, otras veces rebelión, el cuarto largometraje de la cineasta María Aparicio, fue seleccionado para competir en la 23ª edición de las Giornate degli Autori, en el marco del Festival de Cine de Venecia.
Esta sección, el equivalente veneciano a la Quincena de Realizadores de Cannes, es el refugio de la innovación y la libertad creativa, y allí estará Córdoba, representada por un equipo que filmó en Europa con el espíritu de quien filma en su propio barrio.
Así lo explicó la propia creadora en el piso de La Voz en Vivo, acompañada de Roger Koza, el reconocido crítico cinematográfico que es uno de los protagonistas del filme.
La película nos presenta a Eva (Eva Bianco), una cordobesa que deambula por Madrid con la curiosidad adormecida y una soledad que parece bastarle. Sin embargo, el azar –o el cine– interviene en los pasillos del Museo Reina Sofía, donde conoce a Dante (Koza), un historiador argentino sumergido en los archivos de las luchas obreras y la monumental obra de Juan Bialet Massé. Lo que sigue es un relato de 96 minutos que cruza fronteras geográficas y temporales, preguntándose por el trabajo, la identidad y los hilos invisibles que nos unen.
María Aparicio (nacida en 1992) es una joven cineasta cordobesa que en apenas una década ha construido una filmografía sólida con títulos como Las Calles, Sobre las nubes y Las cosas indefinidas. Roger Koza sigue alimentando este curioso giro del destino, cambiando de rol para ponerse frente a la cámara en su primer rol protagónico de peso.

–¿Cómo fue el proceso para llegar a hacer un estreno mundial en el marco de un festival como la Mostra?
–María Aparicio: Fue una sorpresa absoluta. Filmamos en Madrid en octubre del año pasado con un equipo netamente cordobés y un esquema de producción muy independiente. Fue un proceso atípico porque, generalmente, las películas llevan años de gestación y deudas. Ni siquiera teníamos planeado estrenar tan pronto, pero un programador de esta competencia paralela vio un primer montaje, les encantó y nos invitaron. Aceptamos porque es un festival inmenso, el más grande en el que hayamos estado.
–Roger, para un crítico que ha pasado su vida analizando interpretaciones, ¿cómo fue encontrarse del otro lado del espejo?
–Roger Koza: Es una extrañeza total. Lo curioso es que algunas personas que vieron proyecciones previas asumen que Dante soy yo, pero en realidad es un personaje construido por María. Cuando vi la película por primera vez, no me vi a mí; vi a mi abuelo, a quien no veo hace 50 años. Es esa magia del cine: uno es y no es al mismo tiempo. Estar frente a Eva Bianco fue el desafío más grande; para mí ella es la Julia Roberts de Córdoba, una actriz inmensa a la que he entrevistado, programado y sobre la que he escrito durante años.

–La película tiene un fuerte anclaje en la investigación histórica sobre el trabajo. ¿Cómo aparece la figura de Bialet Massé en medio de Madrid?
–María Aparicio: Todo nació de una beca que recibí en el Museo Reina Sofía. Estando allá, me ofrecieron filmar en el museo, que tiene una arquitectura y una luz fascinantes. Decidí inventar algo que reflejara mi propia experiencia de investigación. Así surgió Dante, este historiador que estudia el informe de Bialet Massé sobre el estado de las clases obreras. La película reflexiona sobre la relación con el trabajo y la existencia y nuestras condiciones de vida, algo que resuena mucho hoy. Casualmente, gran parte de los trabajadores con los que también conversa el personaje de Roger son latinoamericanos trabajando en Madrid.
–Roger, vos ya habías tenido experiencias breves en cine, incluso compartiendo set con Gael García Bernal en una película de Lav Diaz. ¿Cómo te preparaste para este protagónico?
–Koza: Sí, había hecho cosas experimentales en Alemania y una escena de nueve minutos sin cortes en portugués con Gael para Lav Díaz. Pero esto fue distinto. Creo que haber visto miles de películas me ayudó a entender los sistemas de interpretación y a no tenerle miedo a la cámara. Yo hago un programa de cine en televisión que se llama El cinematógrafo, y lo hago solo, hablando frente a cámara, así que no es un instrumento de inhibición. Acá lo más difícil fue actual con Eva Bianco, pero María es una genia, he sido testigo del nacimiento de su carrera. Le di el premio a Las calles en el Bafici, es una cineasta única.

–Hubo una decisión estética de dar continuidad al personaje de Eva de "Las cosas indefinidas" tu película anterior.
–Aparicio: Me fascina la idea de que los personajes trasciendan una sola película. Eva Bianco ha protagonizado todas mis películas hasta ahora, y me gusta pensar que puedo seguir filmando este personaje a medida que pasen los años. Retratarlos a ella y a Roger es una forma de retribución por todo lo que ellos nos han dado como artistas. Amo verlos a ellos en el plano.
–Tras el estreno mundial en septiembre, ¿cuándo llegará el turno de Córdoba?
–Aparicio: Ojalá sea a principios del año que viene. Venecia es el comienzo de un recorrido por festivales, pero el estreno en nuestra ciudad es siempre el momento más deseado. Que la película se encuentre con nuestro público es lo que más nos importa.

–Roger, ¿planeás seguir este camino actoral o volvés a la crítica a tiempo completo?
–Koza: Tengo en mente escribir un libro que se llame Desde el interior de la escena. Quizás voy a filmar algunas cosas más con gente muy conocida, así que soy como una especie de “infiltrado” (risas).
La delegación argentina en Venecia se completa con El fantasma, de Ignacio Masllorens y David Lamelas, pero el corazón de Córdoba late fuerte en la propuesta de Aparicio, una obra que nació del deseo y que pondrá al cine del interior en una de las vidrieras más prestigiosas del mundo.

