Regreso esperado. Crítica de El diablo viste a la moda 2: no pasan de moda

La película regresa con su elenco original, abordando el impacto de la inteligencia artificial en el periodismo y la moda, con una visión optimista pero ingenua.

01 de mayo de 2026 a las 04:08 p. m.
Crítica de El diablo viste a la moda 2: no pasan de moda
Regresaron. 20 años después la triada de Anne Hathaway, Meryl Streep y Stanley Tucci, (y falta Emily Blunt en la imagen).

Los primeros planos de El diablo viste a la moda 2 son un homenaje y un agradecimiento a Muñequita de lujo (Breakfast at Tiffany’s, 1961), el clásico inmarcesible de Blake Edwards que inmortalizó a Audrey Hepburn no solo como una de las grandes actrices de Hollywood de la década de 1960, sino también como un ícono pop mundial.

Más adelante habrá otros planos reconocibles de la película basada en la novela de Truman Capote, aunque en todo momento queda la sensación de que son apenas referencias sueltas, como si esa influencia, válida y pertinente, nunca terminara de amalgamarse del todo en esta secuela que trae de regreso, 20 años después, tanto al elenco principal como a su director, David Frankel.

Es decir, vuelven Meryl Streep, Anne Hathaway, Stanley Tucci y Emily Blunt en los papeles de Miranda Priestly, Andy Sachs, Nigel y Emily, respectivamente, esta vez con la revista Runway atravesando problemas financieros y obligada a afrontar tiempos de crisis, reajustes e inteligencia artificial que reemplaza el trabajo periodístico.

Allí reaparece Andy para ocupar un cargo en la publicación, mientras Miranda finge no reconocerla y Nigel parece mover los hilos discretamente desde las sombras. Andy tiene la intención de escribir notas profundas y de largo aliento en una época dominada por el clic, los reels y las redes sociales, donde leer más de dos líneas ya parece demasiado esfuerzo, mientras escribe en secreto una biografía sobre Miranda, casi como un ajuste de cuentas con su autoritarismo y su permanente desprecio hacia los demás.

Y ahí aparecen los primeros aciertos del filme, que se mete de lleno en el mundo del periodismo de élite y la alta moda para mostrar qué están dispuestos a hacer sus personajes con tal de salvar Runway y evitar el cierre. En ese contexto aparecen potenciales compradores y nuevos personajes secundarios, como los de B.J. Novak, Justin Theroux y Lucy Liu, además de Kenneth Branagh como el marido de Miranda.

Meryl Streep en El diablo viste a la moda 2. Foto: Disney+.
Meryl Streep en El diablo viste a la moda 2. Foto: Disney+. (Foto: Disney+.)

También gana relevancia Emily, cuya ambición y matrimonio por conveniencia tendrán un papel importante en el conflicto central de una trama que, sin entrar en detalles, gira alrededor de cómo Andy, Miranda y Emily van limando asperezas, reconociendo errores y acercándose en una lucha común. Ese desarrollo de alianzas y rivalidades está sostenido por actrices que entienden perfectamente el oficio y por un Tucci que vuelve a transmitir convicción y calidez desde un personaje secundario clave.

El principal problema, sin embargo, es evidente: todo queda reducido a un tire y afloje bastante esquemático entre la vieja “aristocracia pacata” de la revista, encarnada por una Miranda resistente a los cambios, y los probables futuros dueños, interesados en un negocio vacío de contenido. La película adopta una postura clara, aunque también de una inocencia difícil de sostener, con un optimismo tan simplista como ingenuo, como si el director no terminara de comprender (o directamente decidiera ignorar) hasta qué punto lo que muestra está demasiado lejos de la realidad y de los problemas que atraviesan hoy las revistas de moda y el periodismo gráfico en general.

El diablo viste a la moda 2. Foto: web.
El diablo viste a la moda 2. Foto: web. (Foto: web.)

Quizás Frankel haga todo esto a propósito para construir una fantasía donde ese viejo mundo del periodismo de moda, hoy en vías de desaparición, todavía pueda sobrevivir y alcanzar un final que ni el cuento de hadas más infantil se animaría a imaginar. Aunque, pensándolo bien, ese final funciona justamente porque representa lo que debería suceder en un mundo mejor.

Hollywood siempre se caracterizó por insuflar optimismo en el gran público, por más ingenuo o artificial que pueda parecer, para que espectadores atravesados por una realidad cada vez más dura salgan de la sala con algo de esperanza, y con la sensación de que las cosas todavía podrían terminar como en la historia que acaban de ver. En ese sentido, la película cumple.

Para ver

El diablo viste a la moda 2 (The Devil Wears Prada 2, Estados Unidos, 2026)

Comedia

Calificación: Buena

Dirección: David Frankel. Guion: Aline Brosh McKenna, basado en los personajes creados por Lauren Weisberger.

Elenco: Meryl Streep, Anne Hathaway, Stanley Tucci, Emily Blunt, Justin Theroux, Kenneth Branagh, Lucy Liu, Simone Ashley, B.J. Novak, Patrick Brammall, Tracie Thoms, Pauline Chalamet, Caleb Hearon y Lady Gaga.

Fotografía: Florian Ballhaus. Música: Lady Gaga, Theodore Shapiro (compositor).

Duración: 120 minutos. Restringida para menores de 13 años. En cines.